La pandemia marcó un antiguamente y un luego en la forma en la que trabajamos. Las empresas recurrieron a plataformas y aplicaciones de correo online para sufrir a extremidad reuniones y alegrar de forma imaginario la comunicación de una oficina. En delante, Whatsapp dejaría de ser solo una app para cuchichear e canjear memes con amigos o familiares, para convertirse además en una aparejo de trabajo, por la que expedir informes, pedirle un documento a un compañero, cerrar un negocio o acoger un mensaje del director, todo en el móvil. Pero, ¿hasta qué punto se puede trabajar con el repiqueteo constante de notificaciones?
“Estas herramientas tienen una expectativa de inmediatez. Aunque sean escritas y podríamos reponer en otro momento, se suele esperar una respuesta rápida. Te obliga a estar irresoluto. Si esto está ocurriendo durante todo el día, te impide hacer un trabajo que requiera concentración”, asegura Eva Rimbau Gilabert, profesora de los Estudios de Riqueza y Empresa de la UOC y experta en Medios Humanos.
La aplicación para PC de WhatsApp se usa para trabajar en muchas empresas
En el estudio (pdf) de 2020 From Work Chaos to Zen: How Application Overload Redefines the Digital Workplace, el 70% de los 2.000 trabajadores encuestados en EE.UU., Reino Unido y Australia, afirmaba que el bulto de sus comunicaciones era un provocación para realizar su trabajo y más de dos tercios decía perder hasta una hora diaria de trabajo navegando entre aplicaciones.
Desconsolada Castro Vázquez es UX Designer y experto en experiencia del empleado en Raona, una empresa de crecimiento de software que se dedica a ofrecer un digital workplace, o espacio de trabajo digital, a medida de cada empresa. Su trabajo consiste en ajustar el diseño de ese espacio a las deposición, expectativas y habilidades de los empleados. “En los talleres o workshops que realizamos, nos encontramos con que muchos están demasiado abrumados. Tienen demasiados canales dispersos para trabajar y para comunicarse”, indica.
La recibo constante de notificaciones a través del móvil nos genera estrés
Para la experta, “si acertadamente el teletrabajo ha sido muy positivo para muchas personas en varios aspectos, muchos plantean que no encuentran límites entre su vida personal y el trabajo”. Se sienten invadidos en su casa. Tomar llamadas y mensajes laborales mientras están en el estadio les genera mucha ansiedad, porque sienten que tienen que reponer.
La gran mayoría de aplicaciones que instalamos en el móvil y el ordenador -explica- nos envían notificaciones por defecto. A ello se suma que “Al ser un chat, la gentío no se toma el tiempo de pensar acertadamente los mensajes para transmitir de forma concisa, corta y efectiva lo que necesita, de una sola vez. En cambio, la ansiedad muchas veces lleva a expedir vigésimo mensajes que podrían resumirse en uno solo. Eso significa que a la otra persona le van a alcanzar vigésimo notificaciones en vez de una”.
WhatsApp, Slack, Teams...
¿Todas las apps de correo son aperos para el trabajo?
En mayo de 2020, Microsoft Teams reportaba 75 millones de usuarios activos diarios. En la contemporaneidad, Slack asegura contar con 8 millones y, de acuerdo a Statista, la cantidad de personas que usan Whatsapp en torno a del mundo se sitúa en torno a los 2,4 billones. El estudioThe Social Media Family 2022, indica que la cantidad de usuarios de esta app asciende a los 35,5 millones en España.
Las reuniones por videollamadas se han convertido en habituales luego de la pandemia
Este tipo de plataformas no sólo han llegado para quedarse sino además para reemplazar, en muchas de sus funciones, a los medios de comunicación previos. De acuerdo a una investigación del INE del 2021, entre las actividades más realizadas por la población de 16 a 74 primaveras, el uso de servicios de este tipo de correo instantánea (90,2%) ya supera el del correo electrónico (79,1%).
Clara Roo (31) vivió esa transformación digital en primera persona. Ella trabajaba como experto en comunicación en una empresa amplio. Hasta el momento, utilizaban Skype y un chat, aunque de forma secundaria. Con la pandemia, instalaron Microsoft Teams. “Yo tenía instalada la aplicación en el móvil con sonido. Era un hostigación de mensajes constante, incluso fuera de hora”, dice Roo y añade: “Aunque es verdad que te puede distraer cuando quieres concentrarte en poco en particular, además es una aparejo muy resolutiva y útil por la inmediatez. Para cuchichear cosas con tu equipo, termina reemplazando el correo. Asimismo se convierte en un canal para chatear con tus amigos interiormente de la empresa mientras trabajas. Lo acabas usando para cosas laborales y personales”.
Aunque plataformas de comunicación y colaboración pensadas especialmente para entornos laborales, como Teams o Slack, pueden finalizar utilizándose además para conversaciones personales entre compañeros de trabajo, las expertas coinciden en que brindan más opciones para poner límites que Whatsapp.
“Con la pandemia, se empezaron a crear grupos de WhatsApp de la empresa y se han mantenido hasta ahora. El gran problema con esta app es que no puedes distinguir si la notificación que te llega es del trabajo o de tus amigos. Salta el aviso, lo ves y aunque no le quieras hacerle caso, ya hay una carga de tensión relacionada con el trabajo que no te permite esa desconexión y refrigerio actual”, dice Eva Rimbau Gilabert y agrega: “Yo desaconsejo que se utilice WhatsApp como medio de comunicación para el trabajo, porque al utilizarse por motivos personales de modo muy intensa, puede invadir el día a día de las personas trabajadoras, sobre todo si se da por supuesto que se hará con los teléfonos personales. Si se utiliza un teléfono de la empresa, es más sencillo apagarlo cuando acaba el horario. Adicionalmente, hay un problema añadido que es que en WhatsApp tú ofreces datos personales, como el número de teléfono y el perfil”.
Cuando las mismas app que usamos para comunicarnos con nuestros amigos se usan para trabajar, es sencillo que "desconectemos" de nuestras responsabilidades 
Por extremo, indica: “Si se usan sus propios teléfonos, utilizaría otro canal desigual, que sea corporativo y que la persona lo pueda cerrar y no volverlo a rajar hasta que se vuelva a incorporar a su caminata gremial”. Sobre este punto, la profesora indica que, según la Ley de Desconexión Digital, “la empresa no sólo debe apartarse de expedir mensajes o conexiones fuera de la caminata de trabajo, sino que debe tener una política activa para defender la desconexión digital”.
Tal como indica Desconsolada Castro Vázquez, las plataformas que están especialmente diseñadas para el entorno gremial, ofrecen “configuraciones mucho más específicas, que te permiten indicar que estás no habitable o fuera de oficina, puedes establecer el rango de horarios en el que quieres dejar de acoger notificaciones en el móvil o incluso ver la diferencia horaria con otros países para ver si le estás escribiendo un mensaje a una persona de fuera en un horario regular”.
Por su parte, Clara Roo coincide en que: “Teams te da la posibilidad de no reponer y de avisar que estás ocupada, en reunión o haciendo una presentación. Asimismo se sincroniza con tu calendario, es proporcionado inteligente. Todo esto te permite regular mejor la arribada de mensajes”.
¿Cómo poner límites cuando no se respeta el ‘No aturdir’?
Cada vez es más difícil concentrarse en el trabajo
Aunque ciertas aplicaciones y plataformas pueden hacer parte del trabajo, lo cierto es que muchas personas no se detienen en presencia de los avisos de ‘No habitable’. “Hay gentío que ve que tienes puesto el ‘En reunión’, y aún así te envía un mensaje diciendo: ‘Veo que estás en reunión, pero te dejo un par de cosas que te quiero comentar”. Muchas veces no se piensa en el contexto del otro o prima la ansiedad de querer enviarle un mensaje ya. Pero se lo está interrumpiendo”, dice Castro Vázquez.
Clara Roo recuerda acoger y reponer mensajes de Teams a través del móvil en el medida o incluso los fines de semana. “Era súper adicta al trabajo, me lo llevaba a casa. Tenía las notificaciones activadas con sonido. No es sano, pero creo que depende de cada persona diferenciar su teléfono personal del profesional y poner ciertos límites. Si todos saben que respondes fuera de horario, es difícil”, aunque aclara que: “Asimismo tiene que ver con una civilización organizativa. Trabajé en empresas proporcionado tóxicas en este sentido, en las que todo era para ayer y no había límites entre lo personal y lo profesional, y además en otras donde eran mucho más respetuosas con tu tiempo y buscaban este arqueo de vida privada y profesional”.
“Hay una parte de inconveniente de uno, aunque eso además depende del rol. Para una persona que acaba de asomar no va a ser sencillo impedir a su director”, explica Desconsolada Castro Vázquez, aunque aclara que “sobre todo tiene que ver con la civilización corporativa. Hay equipos donde esas cosas no pasan porque los líderes lo limitan de una forma muy clara y otros donde es un descontrol. Por eso lo que hacemos es intentar uniformar esos canales de comunicación, compendiar los correos electrónicos, fomentar que se hable por el chat corporativo y no por Whatsapp, todo acompañado por una serie de talleres. Nadie puede acoger mil notificaciones y hacer todo a la vez. El multitasking mata la productividad del empleado”.
Por su parte, Eva Rimbau coincide: “Las empresas tienen que ser muy conscientes de que la exigencia de la respuesta cibernética o casi inmediata, sea por canales tipo WhatsApp o por reuniones, lo que hace es restar tiempo a la persona trabajadora para poder avanzar con tareas más complejas de esfuerzo intelectual que, en el fondo, probablemente es donde aporte más valencia”.




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