Barcelona avanza hacia la economía del dónut

Se cumple un año del anuncio por parte de la ciudad de Barcelona de sumarse a la que se conoce como la patrimonio del dónut . Ideado por la economista británica Kate Raworth (en la imagen), este maniquí propone dejar de inquirir riqueza a costa de los límites ambientales y la conciencia social. 

Para tener lugar de la teoría a la experiencia, el Consistorio ha estado trabajando en la elaboración de un “retrato de ciudad para conocer en qué situación nos encontramos desde el punto de paisaje social y ambiental”, explica Irma Ventayol, directora de servicios de la Oficina de Cambio Climático y Sostenibilidad del Ajuntament de Barcelona. Paralelamente, Ventayol indica que se han llevado a final conferencias y sesiones para dar conocer este nuevo maniquí crematístico y “reflexionar sobre los grandes retos y en torno a dónde queremos ir”. La misma Kate Raworth ha viajado hasta la ciudad para participar en una marcha y conocer de primera mano cómo esta aterrizando en Barcelona la patrimonio del dónut a la ciudad.

Medios

Para satisfacer la presente demanda se precisan 1,75 planetas

A la reverso de las ocio, y ya con los resultados del estudio bajo el remo, el Consistorio iniciará una tercera escalón en la que se debe establecer cómo se llegará a los objetivos fijados. Coincidirá en que será calibrado unos meses antiguamente de las elecciones municipales, que tendrán punto a finales de mayo del 2023. En opinión de Ventayol, esta circunstancia no tiene por qué afectar a esta puesta de ciudad.

Detrás de esta iniciativa se encuentra un comunidad de profesores de la genio de Bienes de la Universitat de Barcelona (UB), que propuso al Consistorio barcelonés que se sumara a la patrimonio del dónut, aunque Ventayol señala que ya estaba internamente de los planes del Junta. “Empezó la ciudad de Ámsterdam, a la que siguió Copenhague, y ahora son ya muchísimas las urbes que se han sumado, entre ellas todas las pertenecientes al C40 (una red que aúna a grandes ciudades del mundo comprometidas en la lucha contra el cambio climático)”, indica Enric Tello, catedrático del Sección de Historia Económica, Instituciones, Política y Bienes Mundial de la UB y uno de los impulsores de la implantación de la patrimonio del dónut en Barcelona.

La patrimonio del dónut es incluso una cuestión de países. Un estudio publicado en la revista científica Nature concluye que ningún país en el mundo es capaz de satisfacer las deposición básicas de sus ciudadanos sin pasar los límites del planeta y que aquellos que no superan los límites del planeta, no son capaces de satisfacer las deposición básicas de todos sus habitantes. Entre los primeros se encontrarían España y la veterano parte de los países occidentales, mientras que entre los segundos, se encuentran las regiones más pobres.

Daniel O’Neill, uno de los autores del estudio, pone como ejemplo el caso de Sri Lanka, que se encuentra en plena crisis alimentaria. “No sobrepasan los límites ambientales, pero la población no tiene garantizados unos mínimos de bienestar”, explica el profesor de patrimonio ecológica. Tanto en el caso de Sri Lanka, como en el de los países más ricos, la decisión a la presente crisis completo y ambiental pasa por la patrimonio del dónut, según O’Neill.

Se le fogata de dónut porque el maniquí se friso en intentar habitar entre dos anillos concéntricos: uno extranjero, que delimita el techo ecológico, es aseverar, aquellos procesos biofísicos fundamentales que no pueden superarse si queremos asegurar la estabilidad del planeta (cambio climático, pérdida de biodiversidad, etcétera), y otro interior, que delimita las deposición esenciales para la vida que cualquier ser humano debe tener garantizadas (vitalidad, educación, vivienda, etcétera).

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