El ‘boss’ de Barcelona’92

Se recuerda al 92 como del año de los Juegos. Pero en razón histórica habría que departir del septenio del 92. Porque la apoteosis del 92 fue, positivamente, el resultado de más de siete largos abriles de estudio, planificación y ejecución. Desde un par o tres de abriles ayer del “…a la ville de Barcelona” hasta el Amigos para siempre .

Porque Barcelona’92 no fue solo Mesto y su flecha, las lágrimas de una Infanta; el dream team de Jordan; el Rey, Mandela, Castro y cuarenta más; el oro de Cacho, el gol de Kiko o las 13 medallas, igualmente se ganaron playas, unas rondas o un aeropuerto entre otros muchos regalos para la ciudad como la iniciativa de los barcos/hoteles flotantes del puerto y el incremento del turismo urbano por encima del 400 por ciento…

Pero quien más podría contar de la historia de Barcelona’92 es quien fue su boss : Josep Miquel Sacerdote. Que sigue empeñado en que no podamos conocer sus memorias y no podamos siquiera conocer todos los entrañas de Barcelona’92. Dijo no en un principio a su redacción y lo sigue diciendo hoy. Ni Crehueras, cuando Sacerdote trabajó en Planeta, lo pudo conseguir: “…todo lo que viví fue en función de mi cargo y no me pertenece, me
debo al secreto profesional, no sería correcto por mi parte difundirlo ahora. Pero bueno, siquiera hay nadie de singular tras las cortinas.”

Por eso, porque no ha querido contarlo, no sabemos que tuvo el camino despejado y que hasta se le empujó, para que se presentara a unas futuras elecciones a la alcaldía de Barcelona cuando Pasqual Maragall se preparaba para el asalto a la Generalitat.

Dijo no a presentarse a la alcaldía de Barcelona y rechazó la ofrecimiento ministerial de Felipe González

Y siquiera sabríamos que no fue solo la postulación a la alcaldía de Barcelona a la que Sacerdote dijo no, sino que igualmente lo hizo a la ofrecimiento de una cartera ministerial en el gobierno de Felipe González.

Cualquiera diría que, a posteriori de acaecer conocido la política como teniente de corregidor con Narcís Serra en el Junta Barcelona y de acaecer convivido con el Rey, Felipe González, Jordi Pujol, Pasqual Maragall y todas sus cortes durante el quinquenio desconsiderado, lo que más le apetecía era zanjar tan allí como pudiera de la política y que por eso acabó aterrizando en Vueling, Planeta o el El Corte Inglés.

Siquiera lo cuenta en sus inexistentes memorias, pero fue atípico cómo durante la ordenamiento de los Juegos conoció a su mujer, Sara. Fue en una
comida de confraternización del equipo del Comité Regulador Altanero Barcelona’92 (COOB’92). Cuando llegó al comedor, a posteriori de ir saludando a unos y otros, se encontró sin mesa a la que incorporarse. Entonces, la recordada Coco, que estaba organizando el acto, buscó donde ubicarlo y descubrió que la mesa del aposento de prensa era la ideal. Porque con el equipo de Pedro Palacios el buen ámbito estaba resguardado. Sentaron a Josep Miquel, precisamente, cercano a Sara… y fue el principio de una gran amistad que dura hasta hoy.

A posteriori de alcanzar el Gloria, pudo acaecer sido lo que quisiera, pero decidió retornar a ser un hombre corriente

El mundo aplaudió a Barcelona’92, España se sumó al éxito de los Juegos con un imborrable itinerario de más de 4.000 kilómetros de la hacha por toda la Península, Canarias y Baleares. Catalunya los vivió con orgullo, pero para Josep Miquel Sacerdote hay un número que destacaría en sus memorias y es el de que “durante unos días pareció que todo el mundo fue oportuno, nacionales y no nacionales y… por otra parte las cuentas se cerraron con superávit y ni un solo caso de corrupción en más de treinta abriles”.

A posteriori de alcanzar el Gloria, pudo acaecer sido lo que quisiera, pero Sacerdote decidió retornar a ser un hombre corriente: vida en grupo, ver crecer a los hijos y hasta trabajar en El Corte Inglés.

Se quedaron cortos cuando solo le ofrecieron una cartera ministerial…

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