Casi 50 abriles luego, el combate más célebre de la historia, el conocido como Rumble in the jungle celebrado en Kinshasa, sigue generando moneda. George Foreman defendía el título, pero Muhammad Ali reescribió la historia del lucha y se llevó el cinturón de campeón, que ahora se ha vendido en una subasta en Dallas por 6,18 millones de dólares.
El nuevo dueño del cinturón de los pesos pesados de 1974 es el propietario de los Indianapolis Colts de fútbol indiano, Jim Irsay. El patrón estadounidense confirmó en un tuit el domingo que adquirió la histórica cámara para su colección de saludos de música rock, historia estadounidense y civilización pop que actualmente recorre el país.
El cinturón se exhibirá el 2 de agosto en el Navy Pier de Chicago y además se podrá ver el 9 de septiembre en Indianápolis. “Posteriormente de varias horas de ver a dos postores yendo y viniendo por este cinturón, resultó ser una batalla digna del propio Rumble”, dijo Chris Ivy, director de subastas deportivas de Heritage, en un comunicado.
Sin atrevimiento para combatir, luego de negarse a comparecer a la Eliminación del Vietnam, Ali parecía allá de retornar a coronarse campeón de los pesos pesados, pero a sus 32 abriles, de antemano allá de su mejor forma física, The Greatest volvió a sorprender al mundo con un combate mítico en la antigua Zaire (ahora Congo), donde noqueó en el octavo asalto al entonces pipiolo, de 25 abriles, George Foreman.
Ali golpea a Foreman en el combate 'Rumble in the Jungle'. 
"¡Ali, bumaye!" (¡Ali, mátalo!), fue el clamor de disputa en argot bantú con el que recibieron a Ali en el país africano, al que llegó con meses de adelanto al combate para aclimatarse al sofocante calor. "Parece una momia", describió con su habitual lengua provocativo el icono estadounidense a su rival, que en su carrera había demostrado una gran potencia en sus golpes, de los más dañinos en la historia del lucha.
Mientras Ali, más conocido, contaba con el apoyo del pueblo africano, Foreman al punto que transmitía carisma y fue señalado como "el malo" de la pelea. A pesar de ello, era claramente predilecto frente a Ali en una pelea que debía celebrarse el 25 de septiembre pero que finalmente se disputó el 30 de octubre oportuno a una herida sufrida por Foreman durante un combate en un entrenamiento. Como ya había hecho frente a Sonny Liston, Ali rompió todos los pronósticos y se alzó con el cinturón de campeón, ahora en posesión de Jim Irsay.
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