Es la única jabonería industrial de Catalunya y gracias a la diversificación entre los sectores cosmético y hotelero y la desafío por el champú sólido y nuevas creaciones a medida de cada cliente, la espuma vuelve a crecer. El director de NicePack, Joaquim Bernat, adjunto a su hermana Natàlia - segunda reproducción de la firma deudo, refundada por su padre Joaquín Bernat en el 2004 en Canovelles- han enérgico un plan de crecimiento para revertir lo perdido con la pandemia..
Reconocen que lo han pasado muy mal. La facturación, que era de 1,2 millones de euros en el 2019, quedó estrecha a la medio en el 2020, a causa de la pandemia. ”Disponemos de tres líneas de fabricación de jabones: dos (el 70%) las destinábamos exclusivamente a jaboncitos para hoteles y la tercera para jabones de cosmética y perfumería. Perdimos el sector hotelero con la caída del turismo y ahora hemos reequilibrado la producción en un 50% en cada ámbito y nos va mejor”, detalla el directivo. En el 2021, NicePack, remontó hasta los 900.000 euros y prevén este año “una facturación de 1,3 millones”.
Crecimiento
Tras sujetar su negocio a la medio a causa de la pandemia, la empresa prevé este año cifras precovid
Una de sus principales señas de identidad es que el 95% de los ingredientes de sus jabones son naturales. “Están fabricados con unto de palma y de palmiste, de Indonesia y Malasia, y luego añadimos el perfume o el fragancia que nos pide el cliente. Lo cortamos y si nos lo piden, lo envasamos o envolvemos. Es un traje a medida”, expone. Tiene una cartera de 75 clientes en España, adicionalmente de otros en Puerto Rico y en Estados Unidos. De sus puntos fuertes, el directivo destaca el ”conocimiento del sector desde hace muchas décadas, adicionalmente de la proximidad con los clientes y un servicio rápido y personalizado”. La exigencia de la calidad viene avalada por el presidente de planta, el químico Isidre Oller, y por la ISO 22716 de Buenas Prácticas de Productos Cosméticos, desde el 2014.
La inversión en maquinaria es constante: 135.000 euros en los dos últimos primaveras con una desafío por la última tecnología de corte y envasado. Fabrican cerca de 500.000 kilos de halago al año y cuentan con desde productos clásicos como el halago de afeitar con el característico papel plisado, pastillas de azufre, arcilla verde o piedra pómez - ideal para descamarse la gordo de las manos de los mecánicos- hasta otros más delicados como los de tratamiento con rosa mosqueta o aloe margen, o los jaboncitos hoteleros.
Como novedades, el distribuidor de un cíclope del textil y la engalanamiento de hogar les ha encargado unos sticks verticales de halago, con un agujero en la parte superior, que funciona como ambientador sólido de armarios. Ya lo están fabricando. Y dos empresas del sector de la peluquería les ha encargado proyectos de champú sólido, que están en escalón de prueba. Esperan que en pocos meses saldrán al mercado.
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