Las velas por el medio siglo de vida deben de ser simbólicas porque no es un buen momento para el fuego. De hecho, el fresco incendio de el Pont de Vilomara i Rocafort afectó a unas 200 hectáreas de suelo protegido y 250 más del plan de ampliación del parque por la pandilla occidental. Con mucho esfuerzo, los bomberos lo pudieron controlar a tiempo. Aun así, es una gran ocasión para celebrar que hace 50 primaveras se creó el parque natural de Sant Llorenç del Munt i serra de l’Obac. El 24 de julio de 1972, una resolución del Ocupación de la Vivienda aprobaba el plan singular del montaña, con 2.655 hectáreas protegidas, convirtiéndose, así, en el primer parque natural castellano, a partir de la fuero urbanística vivo, promovido por una filial locorregional, en su caso la Diputación de Barcelona.
El plan venía de remotamente. La Diputación impulsó la protección a partir de 1969 por “los títulos singulares del paisaje y para impedir operaciones urbanizadoras que subían por sus vertientes”, explican desde la casa. “Abriles ayer hubo movilizaciones de entidades ambientalistas como Depana y excursionistas como la UES de Sabadell o el Centre Excursionista de Terrassa, entre otras, muy beligerantes”, recuerda Àngel Miño, director del parque desde el 2004. Se quería proteger la montaña de la especulación urbanística de los primaveras sesenta. El 9 de julio de 1970 el Consejo de Ministros aprobó un decreto que declaraba Sant Llorenç del Munt “paisaje pintoresco” a propuesta del Ocupación de Educación.
Está en proceso la posible ampliación de la superficie protegida en unas 4.000 hectáreas
El paisaje es áspero, los cerros altivos y la cubierta vegetal, como un desierto sediento, escalera y penetra las canales centenarias. “Hay especies endémicas que suelen encontrarse en un estado micro y muy frágil. Hay plantas delicadas como los narcisos amarillos o la arenaria”, apunta el director.
A heroína de tres comarcas, el parque está conformado por las dos sierras que le dan el nombre y que se unen en el Coll d’Estenalles. Los picos más altos y más visitados son el Montcau (1.056 metros) y la Mola (1.103 m) con un monasterio románico del siglo X y un restaurante con burros que transportan la comida. Las vistas son tan espectaculares que llegan hasta Mallorca en un día claro. Cuenta con una superficie protegida de 13.694 ha repartidas entre doce municipios: Granera y Monistrol de Calders (Moianès), Mura, Talamanca, el Pont de Vilomara i Rocafort , Sant Vicenç de Castellet (Bages) y Castellar del Vallès, Matadepera, Rellinars, Sant Llorenç Savall, Terrassa y Vacarisses (Vallès Occidental). Este año, los ayuntamientos de Castellbell i el Vilar y Viladecavalls han pedido incorporarse y otros cinco han solicitado ampliar su perímetro de protección. Los técnicos del parque y de los municipios trabajan para fijar una propuesta que se presentará a la Generalitat, que es quien tiene la competencia. “En total, se ampliará unas 4.000 hectáreas y es un proceso que puede tardar unos cuatro primaveras”, prevé Miño.
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