Francia empieza a tomar severas medidas de reducción energético frente a la eventualidad de que se produzca una escasez de gas y de electricidad en Europa, a partir del otoño, por yerro de la erradicación de Ucrania y de la tensión con Rusia. Habrá multas a las tiendas y grandes almacenes que tengan las puertas abiertas mientras funciona el medio acondicionado o la calefacción. Incluso se sancionará la publicidad luminosa entre la 1 de la crepúsculo y las 6 de la mañana.
El presidente Emmanuel Macron preparó el circunscripción, hace unos días, al anunciar la puesta en marcha de un plan de “sobriedad energética” para hacer frente a la contemporáneo crisis geopolítica. La iniciativa empieza a tomar forma. La ministra de la Transición Energética, Agnès Pannier-Runacher, en una entrevista publicada ayer por Le Journal du Dimanche , recordó que la intención es acortar en un 40% el consumo de energía de aquí al 2050. Hasta el 2024 la meta es descabalgar el consumo un 10%.
Sanciones de hasta 750 euros a las tiendas con puertas abiertas si funciona la calefacción o medio acondicionado
La ministra anunció dos decretos que prevén multar con hasta 750 euros a las superficies comerciales que no cierren sus puertas mientras utilizan medio acondicionado o calefacción. Se prohibirá, por otra parte, la publicidad luminosa nocturna en el pico de la oscuridad, ileso en estaciones de tren y aeropuertos.
Algunas ciudades se han destacado con ordenanzas municipales para contener el despilfarro energético que supone tener puertas abiertas con climatización. Lo han hecho ya París,
Lyon, Besançon y Bourg-en-Bresse. La multa en la haber será de 150 euros a partir de hoy lunes.
Un corte del suministro ruso de gas afectaría poco a Francia de modo directo, pues tiene diversos proveedores, entre ellos Noruega. La electricidad francesa procede, en casi un 70%, de las centrales nucleares, si acertadamente ese parque atómico está envejecido y la fracción de las instalaciones están paradas por problemas técnicos o mantenimiento. Dada la solidaridad europea en caso de pararse el flujo gasístico ruso, Francia sabe que podría sufrir igualmente, de rechazo, problemas de suministro.
La política energética francesa ofrece algunas contradicciones. El objetivo político es incrementar la cobertura a través de energías renovables como la eólica, pero la concurso ciudadana a los molinos de singladura es válido, por motivos paisajísticos, en el caso de instalaciones terrestres, y ecológicos, en las situadas en el mar. No se entiende siquiera muy acertadamente que, para contrarrestar la inflación, el Estado esté subvencionando directamente la gasolina y el gasóleo con 18 céntimos el litro. Conciliar políticamente el reducción energético y la requisito de proteger el poder adquisitivo de la población es a veces difícil.
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