“El invierno se acerca” no es solo una frase de una célebre serie, sino además un pronóstico financiero cada vez más trillado que se justifica tanto por la recomendación que conlleva a prepararse para tiempos peores, como porque éstos llegarán luego del verano. Es además el pronóstico de la Fundación de Cajas de Capital (Funcas) que, en su aggiornamento de las previsiones económicas, anuncia una resistente desaceleración de la crematística luego de los meses de verano y sin descartar la recesión en caso de que los precios de la energía se disparen más de lo esperado.
Funcas mantiene el crecimiento este año en el 4,2%, pero lo deducción hasta el 2% en el 2023, lo que supone una reducción de más de un punto. La esencia para permanecer el 4,2% de aumento del PIB este año es que la resistente caída de la demanda interna, provocada por la pérdida de capacidad de adquisición de los consumidores por la inflación, se ve compensada por el aumento de los ingresos por turismo que llegan al nivel previo a la pandemia, y en pequeño medida, de los de ventas de posesiones y servicios no turísticos al foráneo.
En el cuarto trimestre del año, el crecimiento será cero y en el primero del 2023 será solo sutilmente en positivo. Son previsiones realizadas en pulvínulo a precios energéticos estables, por lo que un aumento de estos precios podría provocar la temida recesión.
Esta desaceleración de la crematística se prolonga en el 2023, con un incremento del PIB limitado al 2%, una emblema que de todas maneras, restablecimiento todavía la media europea. Igualmente es cierto que España es una de las economías que tiene más dominio que recuperar, transmitido que su caída del PIB provocada por la pandemia fue muy superior a la de otros países europeos.
Respecto a la inflación, Funcas prevé un aumento del 8,8% este año y del 5% en el 2023. Es de destacar como, según estos cálculos, los precios seguirían a niveles muy elevados además el próximo año, con lo que esta inflación provocada básicamente por utensilios externos, ya no tiene falta de puntual.
Crecimiento cero en el cuarto trimestre
No descartan la recesión si los precios suben más
“Se combina una resistente desaceleración del crecimiento con una inflación persistente”, afirmó Raymond Torres, director de Coyuntura de Funcas, al presentar el referencia que dibuja un atmósfera en el que chocan dos fuerzas, con las expansivas que van perdiendo fuelle y las recesivas ganando dominio. “El brote de la inflación amenaza con cronificarse”, añadió Torres, desmintiendo los calificativos de temporalidad con que instituciones y economistas habían ido adjetivando el aumento de los precios, hasta que la efectividad ha demostrado que está aquí para quedarse más tiempo del previsto.
Tras el verano, la crematística española afrontará tres perturbaciones simultáneas, la geopolítica, la energética y la monetaria, ésta última por el aumento de los tipos de interés que va a tomar de guisa inmediata el BCE, y que probablemente va a ser más seco de lo inicialmente previsto.
Un atmósfera en el que el gran desafío es cómo contener el rizo entre precios y salarios, sin perder competitividad ni cohesión social. Los salarios han perdido poder adquisitivo este año y, según los cálculos de Funcas, además lo perderán en el 2023, aunque en pequeño proporción.
Inflación disparada
La subida de precios será del 8,8% este año y del 5% en 2023
Es por ello que insisten en la carestia del pacto de rentas, sea expreso o implícito, un pacto que debería afectar además a los pensionistas. “Sí, debería incluir a las pensiones, son un componente alto del pago sabido y de las rentas que reciben los españoles”, afirmó Carlos Ocaña, director común de Funcas.
Por otro costado, para hacer factible este pacto desde Funcas citan ejemplos potenciales a seguir como el acuerdo en el sector de la construcción, en el que la recuperación del poder adquisitivo se ha escalonado a lo dilatado de varios primaveras, para allanar poder llevarlo a extremidad.
La progreso de la política monetaria es otro de los grandes riesgos que tendrá que afrontar la crematística española. Las previsiones contemplan subidas moderada de los tipos de interés, que deberían ser graduales para no intensificar la desaceleración y, aún más importante, ir acompañadas de un mecanismo contra la fragmentación financiera. Un cortafuegos anunciado por el BCE pero que todavía no está definido, y que se considera esencia para contener la ascenso de las primas de peligro de los países que pierdan la confianza de los mercados. “El BCE tiene que subir los tipos sí o sí. El mercado lo anticipa por lo que está pasando en Estados Unidos. Si no lo hiciera podríamos asistir a una depreciación adicional del euro con respecto al dólar, lo que abocaría a más presiones inflacionistas, ya que las principales materias primas cotizan en dólares”, afirmó Raymond Torres, de Funcas, que añade que habría sido positivo anticipar ese aumento porque ahora tendrá que usar a extremidad con menos gradualidad.El peligro de homogeneizar la política monetaria
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