La transformación tecnológica tiene un claro impacto en el empleo, los salarios y las ganancias, por lo tanto, influye en la desigualidad, como han denunciado los analistas del Foro Crematístico Mundial. A medida que las empresas se vuelven más productivas, son más competitivas y necesitan personal mejor cualificado. Así pues, la mano de obra menos formada acaba en el paro.
Si los estados u otras organizaciones no tienen los posibles o la voluntad de reciclarlos laboralmente, este desempleo puede ser de larga duración. Esta es una de las principales razones por las que la automatización, la inteligencia fabricado, la robótica y otros sistemas de la cuarta revolución industrial han cosechado tan mala reputación por su supuesto potencial para destruir puestos de trabajo.
Sea como fuere, los expertos del Foro Crematístico recuerdan que, gracias a la industria 4.0, igualmente se generan oportunidades para que las plantillas no se reduzcan, sino todo lo contrario. Uno de los problemas más graves en este demarcación afecta a los países en vías de progreso. Aun existen limitaciones económicas importantes para que estas naciones se embarquen en el cambio digital.
Las pequeñas y medianas empresas (pymes) de las zonas más prósperas ya han entrado en esta método. No obstante, las compañías de los territorios más desfavorecidos están allí de contar con los presupuestos de estas pymes. Los perjudicados se lamentan porque necesitan avanzar tecnológicamente para ser eficientes, pero no pueden hacerlo sin una inversión original mínima.
Desde el Foro Crematístico Mundial se insta a los gobiernos a “sensibilizar al sector privado y proporcionar la financiación para el despliegue de la industria 4.0”. En opinión de sus directivos, “los encargados de formular políticas públicas en los países en progreso deben estar atentos a las transformaciones en los patrones comerciales y en las cadenas de valencia, y al modo en que influirán en su fuerza sindical”.
“Los empleados que no puedan ser capacitados o readaptados tras perder su trabajo tienen que contar con mecanismos más fuertes de protección social”, agregan, antiguamente de concluir que la comunidad internacional “debe unirse para ayudar a los naciones menos privilegiadas a beneficiarse esta nueva ola digital”. El aventura que habría que evitar sería “perpetuar las brechas observadas en las revoluciones anteriores”.
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