Julia Viejo: "Hasta la persona más sociable del mundo siente alguna vez la soledad"

'Ópera prima' tiene como objetivo dar visibilidad a los autores noveles que publican su primera obra novelística.

Aunque hace más de una término que Julia Vetusto (Madrid, 1991) se convirtió en una inseparable de la pluma, nunca se había planteado dedicarse a la humanidades. Guardaba sus escritos para la intimidad y de vez en cuando se animaba a presentarlos a algún certamen. Una de esas veces fue durante el confinamiento por la pandemia de covid, cuando la editorial Blackie Books animó a los lectores a que presentaran un relación corto. “Yo no tenía mucho que hacer. Estaba de ERTE y en casa así que me animé”, reconoce a La Vanguardia. El relato lo tituló El párvulo gilipollas y, sin ella saberlo en ese momento, fue la semilla gracias a la que nació su primer volumen En la celda había una luciérnaga (Blackie Books), que acaba de conseguir a las librerías.

“Siempre había estado al otro banda, en la trastienda, pues tiraba más cerca de el mundo editorial y de la traducción y, de hecho, he trabajado a lo extenso de los primaveras en varias librerías y editoriales. Pero dos días ayer de difundir el volumen dejé mi trabajo en la mueble y decidí que era el momento de originarse una nueva etapa y dedicarme a lo que verdaderamente me gusta, la escritura”.

Lo hace con una colección de relatos que ella misma define como “ecléctica” y que huye de encasillarlo en apartado alguno. “Intento estirar la existencia, cosas que vivimos en el día a día y que no siempre tienen mucho sentido. El concepto de casualidad, el concepto de tiempo. Hay un poco de todo, pero si poco tienen en popular estos textos es que respiran ese ambiente de fascinación por lo extraño adentro de la cotidianidad, encima de tener como protagonistas a unos personajes cuya característica principal es la soledad y la escazes de establecer relaciones adentro de ese aislamiento. Son marginados por distintos motivos. A veces por ser demasiado jóvenes; otras, demasiado viejos; o a veces simplemente por proceder en un lado hondo y accidental de la sociedad”, explica.

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Julia Vetusto lee 'En la celda había una luciérnaga', su primicia en novelística

Con todo, insiste, “es muy ligera sentirse identificado con ellos. La soledad es poco muy humano por la que alguna vez pasamos todos, incluso la persona más sociable del mundo”. Bajo esta premisa, el disertador se topará a lo extenso de sus 175 páginas a un bosque mágico que no desea que nadie lo visite, a una chica encerrada toda la tenebrosidad en un supermercado del morería o a un espectro condenado a ser eternamente mancebo y que teme que vengan visitas a casa.

Julia VetustoEscritora

Precisamente, reconoce, “uno de los cuentos que más me gusta es el de la espectro porque tiene varios nociones que me representan mucho, como la paranormalita adentro de la cotidianidad. Es una espectro, sí, pero efectivamente lo que importa es la vida que tuvo y lo que provocó su homicidio. Un relato del que cada disertador podrá extraer sus conclusiones, varias de ellas relacionadas con la sexualidad”.

El título del volumen, sin incautación, lo extrae del primer relación “por ser harto representativo. “Era profético que el primer relato empezara con esta frase que acento de un toril, ya no solo por ese advertencia al momeo en el que se hizo, en pleno confinamiento, sino por la esperanza que siempre existe adentro de una situación oscura. La luciérnaga representa un poco eso y es un espíritu que se respira en todos los cuentos”.

La escritora Julia Viejo, en Barcelona

La escritora Julia Vetusto, en Barcelona

Xavier Cervera

El humor sable es un ingrediente que está presente en la mayoría de ellos. “Nunca de guisa frívola. No me gusta el cinismo exacerbado ni la frivolidad pero creo que si se proxenetismo al disertador con inteligencia, él va a entender que si estoy ironizando sobre el suicidio no es que lo piense yo, sino que es una guisa de poner sobre la mesa un tema. Yo misma en el proceso tenía miedo de que se malinterpretara lo que escribía”.

Por su forma de escribir y de ser, a Vetusto le han comparado en más de una ocasión con Ana María Contrabando, un piropo por el que se sigue sonrojando. “Es un honor y una responsabilidad amplio pero creo que se entiende que no pretendo ser ella ni nadie aplazamiento que lo sea. Yo soy Julia Vetusto. Siempre la he admirado mucho y es cierto que hay un punto en popular entre el tono de estos cuentos y lo que era ella. No tanto por el tono de su humanidades, ya que era ella trataba temas más trágicos y complejos, sino por su forma de ser, ya que era una mujer carismática y repleta de contrastes”.

Julia VetustoEscritora

El conexión entre ambas es tal, que resulta raro que Vetusto fuera la persona que entrevistó por última vez a Contrabando. “Una experiencia muy bonita y fruto de la casualidad. Yo tenía muchas ganas de conocerla y pregunté al director de una revista literaria si sabía si próximamente iba a hacer o no una firma. Me dijo que lo desconocía, pero que si lo deseaba, él mismo podía encargarme una entrevista. Fue un voto de confianza muy amplio ya que, aunque esté metida en el mundo de las humanidades, yo no soy periodista. Me ilusioné mucho y ahí se hizo efectivo el dicho de ‘el que la sigue la consigue’. Por otra parte, no se me cayó para ausencia la idealización que había hecho de ella, que ese era uno de mis grandes temores”, explica. Dos semanas luego de que la entrevista se publicase, Contrabando falleció.

Sobre el futuro, señala, ya está manos a la obra con su próximo volumen, que “esta vez será una novelística”. Eso sí, no descarta continuar con los cuentos pues cree que “cada vez está más aceptada la escritura fragmentaria y corta porque el mundo nuevo ha provocado que muchos, entre los que me incluyo, tengamos deuda de atención y nos hayamos acostumbrado a estímulos muy cortos”. Con todo, concluye, “aunque el relación cada vez gane más ámbito, comercialmente sigue funcionando la novelística, en parte porque existe una tradición muy arraigada. Se nota que en Latinoamérica lo tienen en su propia tradición y tenemos que educarse mucho de ellos”.

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