Los alimentos que más diferente nos saben cuando volamos en avión

Hay diferentes factores que influyen en el hecho de que, por diferentes motivos, la comida de avión nos sepa diferente. Esto no se debe solamente a percepciones subjetivas relacionadas con la ansiedad del alucinación y la incertidumbre, por mínima que sea, que siempre acompaña a cualquier desplazamiento, sino que la ciencia ha demostrado que, efectivamente, son muchos los alimentos que cambian de sabor en las cielo. 

Así lo asegura un estudio publicado en el International Journal of Gastronomy and Food Science, que señala que la categoría reduce la calidad olfativa y adormece la tierra, de guisa que la percepción de dulce y saleroso se atenúa sutilmente. Adicionalmente, la depreciación presión atmosférica sequía la mucosa nasal y embota la trompa, cosa que igualmente puede afectar a nuestra percepción en el sabor de los alimentos.

Algunos estudios apuntan que el ruido del avión puede afectar al sabor de los alimentos

Otra investigación, en esta ocasión publicada en la revista Food Quality and Preference, señala que los contextos de ruido sostenido, como el de los aviones, pueden comprometer el sabor de los alimentos. En el estudio, 48 personas probaron una variedad de alimentos de diferentes sabores con unos 85 decibelios de un ruido que emulaba los motores de reacción a borde de un avión y su percepción en el sabor cambió notablemente. Esto no se debe, según los investigadores, a estar en un avión, sino al hecho de estar comiendo en un círculo ruidoso.

Por otra parte, un agrupación de investigadores del Instituto Fraunhofer, en Alemania, señalan que la presión da motivo a un distinción fresco y seco en cabina que adormece las papilas gustativas de forma parecida a cuando tenemos un resfriado, embotando los sensores olfativos que afectan al sabor. Si a ello añadimos la sequedad, que afecta a nuestra saliva y nuestras mucosas, la presión (que puede hacer que se nos tapen los oídos) y otros aspectos más subjetivos como ingerir en los asientos, apretados, así como la presentación de los alimentos, todo lleva a que la experiencia gastronómica en el interior de un avión pueda ser, cuanto menos, diferente.

Volar en compañías que ofrecen platos de otros países también puede influir en nuestra percepción del sabor

Fugarse en compañías que ofrecen platos de otros países igualmente puede influir en nuestra percepción del sabor 

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La médico y nutricionista Núria Monfulleda, del centro Loveyourself, en Barcelona, señala, por su parte, que existen otros factores que pueden influir en nuestra percepción de los sabores de la comida de avión. “Hay que tener en cuenta que la comida de avión esta envasada bajo presión, por lo tanto, es probable que no se parezca en ausencia a la que solemos tomar en casa y presente más conservantes: en este contexto es común que la percibamos distinta”.

Monfulleda señala, encima, que en la mayoría de casos la comida de avión no es de las marcas que consumimos asiduamente, especialmente si volamos con compañías de otros países, cosa que igualmente puede influir en nuestra percepción del sabor de los alimentos. “Si encima tenemos en cuenta que la presión depreciación y que en los vuelos internacionales ya empezamos a ingerir platos del país de destino, en los que probablemente se usan especias a las que no estamos acostumbrados, es posible que alguna cosa cambie en cuanto al sabor”, concluye la doctora.

Pese a que este engendro afecta al conjunto de los alimentos, vamos a notarlo más en el caso de algunos de ellos. Son estos:

Zumo de tomate1

Zumo de tomate: un clásico

El engendro de los zumos de tomate en los aviones tiene una explicación deducción. De hecho, son muchas las personas que solo lo consumen cuando vuelan, una intrepidez inconsciente, pero justificada que ha llevado a las aerolíneas a reanimar la presencia de esta bebida. De hecho, según un estudio encargado por Lufthansa al Instituto Frauhofer, el hecho de que precisamente en los aviones nos apetezca más que nunca tomar zumo de tomate se debe a que la depreciación humedad de las cabinas afecta hasta tal punto a los sentidos que hace que nos apetezca una bebida con un sabor ácido, válido, refrescante y sutilmente mineral, que tal vez sería demasiado agresivo en tierra. 

Esta investigación se llevó a angla a posteriori de que la compañía alemana descubriese que en el año 2010 se habían consumido en los aviones 200.000 litros de zumo de tomate, una guarismo desorbitada si se tiene en cuenta el general de consumo de bebidas. Monfulleda insiste, sin retención, en que el hecho de que estemos tomando una bebida que no bebemos asiduamente y de una marca que no conocíamos, elaborada según los estándares de otros países, igualmente ocasiona que cambie nuestra percepción subjetiva de lo que estamos consumiendo.

El queso azul es una gran opción para probar el maridaje de rones2

El poder del umami

El pinrel parmesano, como igualmente los quesos azules y, en militar, curados, es uno de los alimentos con más umami del mercado, lo que en Asia se conoce como “el botellín sabor”. El umami es un sabor suave y prolongado, como el de la carne curada, el marisco y los alimentos fermentados como la salsa de soja o el kimchi, que se caracteriza por ser envolvente y persistente, con gran presencia en boca. Según un estudio publicado en la revista Journal of Empírico Psychology: Human Percepcion and Performance, al disminuir la percepción de la intensidad de los sabores inconscientemente tenemos preferencia por aquellos alimentos de sabores intensos, como es el caso del umami. De hecho, el tomate igualmente es sobrado rico en este botellín sabor: de ahí igualmente la tendencia a tomar zumo de tomate en las cabinas de los aviones.

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Ni dulce ni saleroso

Según la investigación mencionada anteriormente, publicada en el International Journal of Gastronomy and Food Science, los sabores afectados por las cielo son el dulce y el saleroso, mientras que el amargo y el desapacible se mantienen más o menos igual. Por consiguiente, el avión no parece, con antelación, un buen motivo para tirar de tentempiés dulces (poco muy distintivo), ya que no vamos a poder disfrutarlos al cien por cien. Lo mismo ocurre con las galletitas saladas, los frutos secos con sal y otros snacks típicos de los vuelos: no parece una buena idea escogerlos, pues su sabor se verá descompuesto y es probable que no nos gusten. En su defecto, es recomendable optar por comidas con sabores agrios, como pueden ser los cítricos o amargos (caridad que en muchos casos el café de los aviones deje mucho que desear).

Cava avión4

Cuidado con el vino

Muchos de los fans del zumo de tomate en los aviones lo son igualmente de añadir a esta bebida un chorrito de vodka y afrontar el revoloteo con un Bloody Mary entre las manos, que no solo despertará a unas papilas gustativas que no están en plena forma sino que tal vez aportará un relax que muchos necesitan cuando están volando a miles de kilómetros de categoría. Sin retención, hay que tener mucho cuidado con el vino, ya que cuando se consume en ambientes con beocio presión disminuye la capacidad del cuerpo para absorber el oxígeno, lo que puede ocasionar que nos cause artículos indeseados. 

Es asegurar, que con un consumo beocio al habitual, el vino puede afectarnos más a borde de un avión, cosa ausencia conveniente cuando nos esperan varias horas encerrados con otras personas entre las cuatro paredes del avión. Es conveniente, pues, averiguar otros métodos de laxitud y evitar esta bebida, ya que sus artículos pueden matar siendo contraproducentes si no lo consumimos con cuidado.

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