Conocí a la enfermera Mariona Creus y Virgili (Sabadell, 1941-2022) el año 1988, durante mi primer año como profesional, mientras organizaba unas jornadas de estudiantes de Botiquín en el hospital Vall d’Hebron de Barcelona, de donde era, entonces, directora enfermera. Mi inexperiencia hizo que en la mesa inaugural de aquel acto obviara su presencia. Y conmemoración que me llamó a su despacho, donde recibí mi primera materia de protocolo y de la importancia que tienen las formas, incluso en el situación de una profesión que ya hacía primaveras que caminaba con paso firme para reivindicar su autonomía.
Si algún aspecto definía a Mariona, como se la seguirá llamando siempre, era una mezcla de modernidad y atrevimiento, incluso para cuando hacía yerro coger una arnés y ponerla en torno a una mesa, a pesar de no deber sido invitada. Y eso, a la hora de avalar el avance y la influencia de la profesión enfermera y situarla allí donde toca sigue todavía hoy teniendo un valencia incalculable.
Del 2006 al 2011 fue decana del Consell de Col·legis d’Infermeres i Infermers de Catalunya
Formada en la Escola d’Infermeria Santa Madrona de Barcelona, máster en Dirección por la Universitat de Barcelona y máster en Investigación en Curas por la Universidad Complutense de Madrid, empezó a ejercitar la profesión desde correctamente muchacho. Posteriormente de sus primeros primaveras como enfermera en varias áreas quirúrgicas y de atención primaria, el año 1974 fue responsable de prácticas de la escuela de botiquín Epione de Sabadell, donde incorporó en la praxis títulos, principios éticos y legales y el entusiasmo y orgullo a las jóvenes estudiantes de botiquín. Fue directora enfermera del hospital de la Salut de Sabadell y del Sant Joan de Martorell, así como responsable de botiquín de la sección de e nfermería del Departament de Salut, directora de Botiquín del hospital Vall d’ Hebron (1988-2000) y asesora del Institut d’ Estudis de la Salut para el Vademécum blanco de las profesiones sanitarias de Catalunya .
Durante su trayectoria, participó activamente en multitud de asociaciones y organismos de la profesión. Cofundadora de la Associació Catalana d’Infermería y presidenta de la Asociación Franquista de Directivos de Botiquín y incluso cofundadora de la Associació Catalana de Direccions Infermeres y coetáneo consejera de esta entidad.
Convencida de la fuerza profesional de las enfermeras y de su capacidad para difundir cambios, tomar decisiones y ejercitar influencia política desde la profesión, del 2002 al 2011 fue presidenta del Col·legi Oficial d’Infermeres i Infermers de Barcelona (COIB), institución que consiguió profesionalizar y modernizar. Fueron nueve primaveras de compartir esfuerzos, de trabajo y insistencia, pero incluso de aprendizajes y de algún susto, con todo un equipo comprometido por transfigurar todo un plan profesional.
Decana del Consell de Col·legis d’Infermeres i Infermers de Catalunya, del 2006 al 2011 ocupó el cargo de presidenta de la Comissió de l’Ordenació del Consell de la Professió Infermera de Catalunya. Y, desde el 16 de junio del 2020 hasta ahora, era la presidenta del Consell de Govern del Parc Taulí de Sabadell, un cargo que ejercía con perseverancia y la pasión que la definió siempre.
El pasado 21 de mayo recibió la distinción de colegiada de honor del COIB, un gratitud que, sin quererlo, cierra toda una vida dedicada a la profesión. Toda una trayectoria marcada por su capacidad transformadora, de crear consensos y la unión de las enfermeras, de compromiso con el sistema retrete catalán y incluso de reivindicar el empuje de las mujeres a la hora de instalarse cargos de responsabilidad.
En el año 2010 ella misma lo expresaba así: “Todavía estamos allí de donde nos gustaría ganar, pero somos una profesión de futuro y todas y cada una de las enfermeras tiene la fuerza, la osadía y el empuje para hacer que los cambios sean posibles”.
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