Una mujer sola en persona, su maillot es azur y su nombre es Annemiek van Vleuten. Parafraseando la mítica frase que pronunció en la Rai Mario Ferretti en junio de 1949 se podría resumir la séptima etapa del Tour Femmes en la que la ciclista neerlandesa cruzó tres puertos de montaña de primera, tirando siempre ella, como persona de carrera para cobrar en Le Markstein, para meter casi tres minutos y medio a la segunda clasificada y de cinco con la tercera. La exhibición de poderío fue tal que le sirvió para vestirse de amarillo y, a errata de una etapa –con final en la Superplanche des Belles Filles–, tener en la palma de su mano la conquista final. Hace menos de un mes ya ganó el Letra de mujeres.
La ley de Van Vleuten fue inmisericorde. A su espalda, dejó un reguero de corredoras desperdigadas, esparcidas por la carretera, abandonadas a su propio destino, buscando refugio delante la furia de la neerlandesa, que en la primera oportunidad que tuvo de suscripción montaña arrasó con todo.
Etapa para la historia
El renovado Tour mujeril necesitaba una exhibición como la de Van Vleuten con diferencias de antiguamente y ciclismo de época
“Hoy va a ser el caos. Casi será una carrera individual a partir del segundo puerto”, decía en la salida Elisa Longo Borghini. Lo que no podía imaginar la italiana del Trek es que la batalla empezaría ya en la primera subida. Desde las faldas del Petit Ballon, la carrera se puso muy dura, inaccesible. No esperó Van Vleuten, de 39 abriles, para separar a las ciclistas entre las más poderosas (ella) y las menos fuertes (el resto).
Al principio, Demi Vollering pudo sostener con ella. Su compatriota, 14 abriles beocio, a la que consideran su sucesora, no le dio ningún licenciatura en toda esa elevación. Pero sí que le esprintó en la pancarta del premio de la montaña. Craso error. En el posterior puerto, el col de Platzerwasel, se enfadó. Viendo que no iba a colaborar, cuando todavía faltaban 62 km decidió soltar balasto y dejó clavada a Vollering. “Mi estilo es siempre atacar e intentar cobrar”, dijo en meta la ganadora.
En el segundo puerto
Viendo que no iba a colaborar con ella, a 62 km, la neerlandesa descolgó a Vollering y se fue en solitario
Las ventajas no dejaron de aumentar. El agrupación de Niewiadoma, Ludwig, Labous o Persico cogía a Longo Borghini y se acercaba a Vollering. Mientras Mavi García estaba perdida y Marianne Vos, la precursor líder, viajaba a más de un cuarto de hora.
Diferencias de antiguamente y ciclismo de época en una etapa para la historia. El renovado Tour mujeril necesitaba una exhibición como la de Van Vleuten, que pasó de estar enferma y sufrir en las primeras etapas a aplastar a sus rivales en la montaña. “Posteriormente de seis días sobreviviendo e intentando recuperarme, esta etapa se me daba proporcionadamente y sabía que podía inaugurar grandes diferencias”, explicaba. Y lo hizo como los grandes campeones dejan su huella en la historia.
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