El barrio de Gràcia levanta el telón de unas fiestas sin restricciones

En el distrito de Gràcia hace días que se respira donaire de fiesta, y las calles ya lucen hoy sus tradicionales decorados. Este año todo toma un sentido diferente luego de dos ediciones con restricciones por la pandemia. Unos lo viven con ilusión; otros, con un cierto temor por el gran comba de visitantes que se retraso, y hasta los hay que abandonan el ensanche estos días para evitar las masas. En cualquier caso, la fiesta veraniega por excelencia de Barcelona arranca hoy sin reservas previas ni término de aforos ni de actividades. Aunque luego del paréntesis obligado ha costado salir, todo el mundo ha arrimado el hombro, incluso los extranjeros recién llegados­.

La pandemia parece enterrada, y las fiestas de Gràcia recuperan su formato prepandémico. “Volvemos cargados de ilusión y de ganas. Estamos trabajando muchísimo para que la envés de las fiestas sea conveniente para todos”, expresa Lina López, la nueva presidenta de la fundación Festa Major de Gràcia. Las celebraciones de este verano han sido un ballet de equilibrios para notar una postura global que concilie los deseos de todos los vecinos, unos con más ganas de fiesta que otros. La envés a la normalidad además tiene su parte negativa, las aglomeraciones. Por este motivo, la única medida que se mantiene para los visitantes es la de caminar en sentido único por las calles para intentar que todo sea más fluido. Los fes­tejos, que se alargarán hasta el domingo­, contarán con un total de 23 calles engalanadas y casi un millar de actividades programadas.

Dos primaveras de pandemia

Henar Arranz: “Ha costado retornar a embellecer las calles por la yerro de vecinos”

Alcanzar estas cifras no ha sido mínimo sencillo. “Posteriormente de dos primaveras inactivos hemos perdido a mucha parentela, lo cual ha supuesto un decano esfuerzo de todos los vecinos”, cuenta Henar Arranz, de la asociación de la Travessia de Sant Antoni. Aunque las ayudas de última hora han aliviado la presión. En la calle Lluís Vives han contado con la colaboración de algunos extranjeros recién llegados al ensanche. “Nos veían trabajar y decidieron sumarse. Y oye, ¡cualquier mano es bienvenida!”, manifiesta Juan Belmonte, de la comisión de fiestas de esta vía.

Un hombre termina algunas decoraciones aéreas en la calle Perla, que este año dedica su temática a la construcción

Un hombre termina algunas decoraciones aéreas en la calle Perla, que este año dedica su temática a la construcción

Xavi Jurio

Si poco diferencia estos festejos del resto de las fiestas mayores y los convierte en únicos es, precisamente, el adorno de calles y escaparates. Para engalanar todo el ensanche, las distintas comisiones llevan trabajando desde hace meses, aumentando la intensidad en las últimas semanas. Las temáticas de este año son de lo más va­riadas. Los vecinos de la calle Llibertat recrean un animación vikingo; Snoopy es el protagonista en Lluís Vives, y el Soñador cabalga por Verdi del Mig. La acuerdo municipal­ propia de los barrios de Gràcia se gesta especialmente en los trabajos codo con codo para confeccionar los decorados.

Incivismo

Laura Martorell: “Queremos pincharse las calles de ruidos de albor y gamberros”

“Celebrar una fiesta almacén es perfectamente compatible con que vengan turistas de cita –dice Laura Martorell, de la asociación de Verdi del Mig, mientras última los detalles de un adorno–, pero queremos que sean unas tranquilas y respetuosas. Muchos extranjeros vienen a ayudarnos y los invitamos a participar en este jaleo. Felices de disfrutarlo cuantos más mejor… Pero además exigimos pincharse las calles de actos incívicos, ruidos de albor y gamberros. Sobre todo pedimos eso, capital y respeto…”.

Tres jóvenes ultiman los adornos del 'viaje' representado en la calle Travessia de Sant Antoni

Tres jóvenes ultiman los adornos del 'delirio' representado en la calle Travessia de Sant Antoni

Xavi Jurio

Habrá que ver cómo se comporta la ciudadanía estos días, aunque desde la fundación han preferido tomarse en serio eso de que vale más organizar que curar. Una de las novedades de este año es la contratación de un servicio de vigilantes que se dedicará a custodiar las calles adornadas desde su suspensión hasta las ocho de la mañana. Estos agentes estarán en contacto con las fuerzas de seguridad para que, en caso de que alguno se pase de pronto y quiera cebarse con los decorados, se actúe de forma coordinada. Cerca de rememorar que, en las últimas fiestas en condiciones normales, en el 2019, parte de los decorados de Llibertat se incendiaron deliberadamente. El incidente hizo que todo el ensanche se movilizara contra los actos vandálicos, que ya habían sufrido otras veces y a los que muchos temen con el frenesí de este año.

Seguridad

Un dispositivo de vigilancia patrullará las calles de sombra para custodiar los decorados

Algunas voces incluso defienden iniciar el debate para repensar el maniquí futuro de las celebraciones. “La tradición queda reemplazada por la juerga y los intereses comerciales. Muchos vecinos se van del ensanche durante estos días porque se sienten invadidos”, sentencia Francesc Ruestes, de la agrupación Barris de Gràcia. Poco en lo que coincide Toni Ramon, de la asociación de vecinos de Vila de Gràcia: “Es innegable la existencia de un problema que ha convertido las fiestas en un espectáculo. Es la propia desmesura de la Barcelona turística”.

"Hemos venido para quedarnos"

La expresidenta de la fundación Festes de Gràcia Carla Carbonell fue la encargada de dar el tiro de salida a las fiestas con el tradicional pregón. La acompañaron el concejal del distrito, Eloi Badia, a quien casi nada dejó murmurar el notorio, y el corregidor accidental, Albert Batlle. La abandono de Colau, luego del pregón bañado en lágrimas del año pasado, no agradó al notorio, que la abucheó a gritos. Carbonell, primera mujer en presidir la fundación, recordó emocionada uno de los momentos más duros para las fiestas y el país: los atentados del 17-A. Para ella simbolizaron “la unión de todo un pueblo en unas circunstancias complicadas”. Todavía incidió en algunas problemáticas a las que se enfrenta el mundo: el cambio climático, las guerras entre países y la violencia de especie. No se olvidó del Barça, del movimiento independentista o de los recientes pinchazos a mujeres. Pero lo más remarcable fue su clamor por el respeto y la reivindicación del papel de la mujer en las fiestas y en todos los ámbitos: “Hemos venido para quedarnos”.

La celebración se alargará toda la semana y recupera la vida de la que fue privada en ediciones anteriores. De las 24 calles decoradas en el 2021, este año tan solo desaparece la de Maspons, por los pocos vecinos dispuestos a colaborar y a la que “esperan reincorporar pronto a la comunidad fiestera”, dice López. Por otra parte, las celebraciones cuentan con ocho espacios donde se concentrará el amplio de las actividades, destacando los dos centrales situados en la plaza de Joanic y en la de Manuel Torrente.

La masificación

Algunos vecinos reclaman cambiar las fiestas frente a el gran comba de visitantes

En la primera, el notorio puede disfrutar de una zona dedicada a las artes escénicas, con muestras de danza tradicional y contemporánea, así como otros espectáculos de nigromancia, circo y teatro. En la de Manuel Torrente se sitúa un espacio gastronómico que ofrece, en un animación más relajado, experiencias culinarias llegadas de todo el mundo. Todavía se pueden encontrar atracciones en los Jardinets de Gràcia, mientras que en las populares plaza del Diamant y en la de la Virreina se ubican dos ferias de artesanía.

Por primera vez en dos primaveras, las fiestas de Gràcia arrancan hoy sin restricciones por la covid.

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