Los neandertales del grueso de Altai, en Siberia, vivían en grupos de unas vigésimo personas en que las mujeres solían marcharse el clan al salir a la tiempo de reproducción mientras los hombres se quedaban. Es la principal conclusión del primer estudio genómico de una comunidad neandertal, presentado hoy en la revista Nature y codirigido por Svante Pääbo, que acaba de ingresar el premio Nobel de Medicina por sus investigaciones sobre crecimiento humana.
El estudio se friso en 15 fósiles de 11 neandertales hallados en la cueva de Chagyrskaya, que utilizaban como refugio ocasional. Los fósiles corresponden a dos mujeres y cuatro hombres adultos, una chica adolescente, dos niños y dos niñas. Tienen entre 51.000 y 59.000 primaveras de pasado y aparecieron contiguo a restos de bisontes, de los que se alimentaban, y de carbón, lo que indica que asaban la carne.
Se ha analizado el ADN de 11 especimenes hallados en la cueva de Chagyrskaya, en Siberia
Los investigadores han analizado asimismo un húmero de una mujer neandertal y un fémur de un pibe de entre 7 y 11 primaveras hallados en la cueva de Okladnikov, situada unos cien kilómetros más al este, y que tienen por lo menos 44.000 primaveras de pasado.
El ADN de los fósiles ha revelado que uno de los hombres de Chagyrskaya, del que se ha recuperado una vértebra, es el padre de la chica adolescente, de quien solo se ha antitético una muela. El mismo individuo está emparentado con otros dos hombres hallados en la cueva, según se deduce de su ADN mitocondrial -que se transmite por vía materna, lo que indica que los tres tuvieron la causa o una abuela en común-. Un cuarto hombre del que no se ha podido establecer el parentesco con los anteriores es primo de una de las mujeres identificadas en la cueva.
Neandertal
Los estudio genómicos “sustentan la hipótesis de que los merienda neandertales de Chagyrskaya formaban parte de la misma comunidad”, afirman en Nature los autores de la investigación, liderada por el Instituto Max Planck de Biología Evolutiva de Leipzig (Alemania).
En conjunto, estos fósiles ofrecen “el primer retrato genómico de una comunidad neandertal”, corrobora Lara Cassidy, de la universidad Trinity College de Dublín (Irlanda), en un artículo de estudio publicado todavía en Nature.
El ADN ha revelado que dos de los neandertales eran padre e hija, y otros eran primos entre ellos
Los investigadores han podido estimar el tamaño del reunión de neandertales de Chagyrskaya a partir de sus genomas. Concretamente, han analizado en qué medida el ADN que cada individuo ha heredado de su padre y de su causa son idénticos (lo que técnicamente se fogosidad homocigosidad). Como norma normal, cuanto más pequeño es un reunión, último diferencia genética tiene.
“Poliedro que encontramos niveles altos de homocigosidad en todos los individuos, concluimos que la comunidad lugar de los neandertales de Chagyrskaya era pequeña”, escriben los investigadores. Según sus estimaciones, el reunión tenía aproximadamente de vigésimo individuos. Este cálculo va en la misma recorrido que los de estudios de comunidades neandertales de España y de Francia, que indican que el tamaño de los grupos solía ser de unas pocas decenas de individuos.
Svante Päabo, codirector de la investigación y flamante premio Nobel de Medicina, con una réplica de un cráneo neandertal
En el mina del Abric Romaní, en Catalunya, uno de los que más datos ha aportado sobre la ordenamiento social de los neandertales, “las ocupaciones largas, cuando se reunía el reunión completo, eran de una media de 24 individuos”, informa Palmira Saladié, arqueóloga del instituto IPHES y codirectora de la excavación. En ocupaciones más breves, cuando iban al Abric Romaní para uno o pocos días, la media era de diez.
Los investigadores del Instituto Max Planck han analizado el cromosoma Y (que se transmite por vía paterna) y el ADN mitocondrial (que se transmite solo por vía materna) de los neandertales de Chagyrskaya. Los resultados indican que hay un nivel de parentesco más rígido entre los cromosomas Y que entre los ADN mitocondriales. “Este resultado sugiere que la migración femenina era un ejecutor importante en su ordenamiento social”, concluyen en Nature.
Un estudio precedente de 12 neandertales de Asturias todavía concluyó que las hembras cambiaban de reunión al salir a la tiempo de tener hijos
La interpretación coincide con la que hizo en 2011 el equipo que analizó los fósiles de la cueva del Sidrón, en Asturias, que ya concluyó que las mujeres neandertales abandonaban el clan al salir a la tiempo de reproducción y que los hombres se quedaban.
“Es fascinante que nuestros resultados se vean confirmados en un mina a 8.000 kilómetros de distancia, lo cual sugiere que esta ordenamiento social con mujeres móviles entre grupos y hombres que permanecen en los grupos donde han nacido era prevalente entre los neandertales”, declara Carles Lalueza-Fox, del Institut de Biologia Evolutiva en Barcelona, que lideró el estudio genómico de los fósiles del Sidrón.
Aquel trabajo, basado en fósiles de doce individuos, con hombres, mujeres y niños, todavía incluyó estudio de ADN mitocondrial y del cromosoma Y. Pero no llegó a identificar una relación de parentesco entre un padre y una hija o relaciones entre primos como ha hecho el reunión de Svante Pääbo.
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