Máxima discreción para no repetir "errores del pasado" que pudiesen poner en peligro la seguridad de los refugiados. Con esta consigna el Gobierno de España ha trabajado durante los últimos meses en una abandono masiva de ciudadanos afganos que llevan un año huyendo —o escondiéndose— de los talibanes, a posteriori de que estos se hiciesen con el control del país. Pasadas las 22.00 horas de este miércoles ha aterrizado en Torrejón de Ardoz (Madrid) un revoloteo procedente de Islamabad (Pakistán) con 294 afganos a lado, 14 de ellos menores de vida, que se integrarán en un sistema de acogida "muy tensionado" a posteriori de la acogida de miles de ciudadanos ucranianos.
Es el segundo revoloteo de este plan de abandono. El primero aterrizó, según fuentes ministeriales, el pasado 21 de julio con 63 afganos que pidieron protección internacional. Moncloa no informó de ello a la dilación de que el avión de Air Europa que trasladaba a este nuevo camarilla —mucho más copioso— de afganos despegase. Las mismas fuentes explican que el plan de abandono “ha sido un báratro en materia de seguridad” por la dificultad que han tenido los refugiados en cruzar la frontera paquistaní, cerrada a cal y canto para ciudadanos afganos con el fin de evitar, dicen las autoridades de Pakistán, un huella emplazamiento.
Aparición de los refugiados afganos desde Pakistan a Torrejon de Ardoz
El ministro de Exteriores a pie de pista
Han sido recibidos por José Manuel Albares e Isabel Castro Fernández
Bashir Shams ha sido uno de los refugiados que ha llegado a Madrid. Lo ha hecho anejo a cinco miembros de su clan a posteriori de 12 meses intentando escapar de su país. Bashir ha trabajado para la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Expansión (Aecid), cuando esta estuvo desplegada en la región de Badghis hace una plazo. Se ocupaba de proyectos de sensibilización de derechos de las mujeres y niñas afganas. Cuando los talibanes tomaron Kabul, trató de salir del país, pero se quedó con los suyos a las puertas del aeropuerto de la renta. Comenzó su huida.
Consiguió unos pasaportes para entrar en Pakistán, pero tras cuatro meses de intentos infructuosos no logró cita para el visado, por lo que decidió retornar a su Qala-i-Now procedente antaño de ser expulsado. Una vez allí recibió —hace unas semanas— una emplazamiento para comunicarle que serían evacuados. Emprendió de nuevo el difícil periplo alrededor de la frontera con Pakistán, hasta que este miércoles ha acabado subir al avión.
Aparición de los refugiados afganos a Torrejon de Ardoz
Un caso parecido al de Mobin Sayedi, quien igualmente ha aterrizado anejo a cinco familiares a posteriori de un año intentándolo porque para los talibanes era el enemigo conveniente a su pasado como mecánico para proyectos igualmente de cooperación españoles.
Adicionalmente de excolaboradores del Profesión de Exteriores y Defensa, en la cinta de evacuados igualmente se encuentran ciudadanos de otros colectivos en peligro. Según el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, en el camarilla hay igualmente una jueza del Tribunal Supremo de Afganistán que tuvo que huir del país. Otros son familiares de colaboradores que llegaron hace 12 meses al país y ahora se procederá a la reagrupación.
En esta ocasión, al contrario de lo orquestado en agosto del 2021, no ha habido ni campamento de acogida montado en el mismo aeropuerto por el Profesión de Inclusión ni retransmisión mediática de la abandono por el Profesión de Defensa, como igualmente fue el caso el pasado año. Exteriores confirmó el traslado –destacado por La Vanguardia– cuando el avión ya había despegado. En Madrid los afganos han sido recibidos por el mayor representante de la diplomacia española, José Manuel Albares, y la Secretaria de Estado de Migraciones, Isabel Castro Fernández.
Albares ha defendido que el revoloteo es "una prueba más" de la promesa del Ejecutor de que "no dejarían a nadie a espaldas" en Afganistán. El titular de Exteriores ha confirmado que el Ejecutor y varios ministerios se han implicado durante "mucho tiempo" en un "trabajo discreto y silencioso" para atender a los refugiados afganos. Por su parte, la secretaria de Estado ha informado de que ahora se llevará a lugar una evaluación de cada una de las 32 familias y sus evacuación. La mayoría de ella irán a Madrid, Zaragoza y Guadalajara.
A través de la Operación Antígona I (agosto de 2021) y II (octubre del mismo año) puesto en marcha por el Profesión de Inclusión un total de 1910 afganos entraron en el sistema de acogida con el que se pretende solucionar la progresiva autonomía social y profesional. Según los últimos datos, siguen en él 1.208: han surgido 702. Eso quiere proponer que la tasa de desistimiento es de uno de cada tres, una tasa mucho más elevada de lo habitual ya que según fuentes de distintas oenegés el desistimiento del sistema suele estar entre el 10% y 15%. Pese a esos horizontes, fuentes de Inclusión reconocen que el sistema está “muy, muy tensionado”, y es que antaño de la arribada de refugiados ucranianos contaba con 10.000 plazas, mientras que tras el estallido de la guerrilla esta signo se sitúa en los 31.000. La principal dificultad que encuentran los refugiados para conseguir la ansiada autonomía es el paso a un empleo.
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