Es una consecuencia directa del cambio climático en el mundo labrantío. Si no llueve, las cosechas se resienten. Es lo que ocurre en Andalucía con el olivar, donde se prevé una campaña muy floja que, sin duda, va a repercutir negativamente en el número de jornadas de trabajo que son necesarias para juntar la oliva de los campos. A cuentas de esta situación, el Gobierno central ha anunciado hoy que reducción a 10 el número de peonadas necesarias para poder penetrar al subsidio y a la renta agraria hasta junio de 2023.
Es la segunda abajadero en este sentido que se aprueba este año. Fue en marzo cuando se redujeron los jornales necesarios de 35 a 20 conveniente a la sequía, sin bloqueo, dada la sinceridad climatológica y las malas perspectivas, se ha optado por reforzar las medidas de protección de los trabajadores agrarios eventuales tanto de Andalucía como de Extremadura.
Según las estimaciones del Empleo de Agricultura, Pesca y Comestibles, se va a acortar hasta en un 47% la cosecha de este año con respecto al preparatorio, convirtiéndose en la campaña con la producción más descenso de los últimas siete.
Malas perspectivas para el campo
La reducción anunciada hoy tras el Consejo de Ministros queda recogida en el Actual Decreto-ley por el que se aprueban medidas de refuerzo de la protección de los consumidores de energía y de contribución a la reducción del consumo de gas natural en aplicación del 'Plan + seguridad para tu energía (+SE)', así como medidas en materia de retribuciones del personal al servicio del sector manifiesto y de protección de las personas trabajadoras agrarias eventuales afectadas por la sequía.
Con carácter previo, el Actual Decreto Ley 4/2022, de 15 de marzo, con importantes medidas urgentes de apoyo al sector rústico por la sequía, ya recogía, en materia gremial, la reducción de 35 a 20 del número leve de jornadas reales cotizadas para penetrar al subsidio por desempleo o a la renta agraria hasta el 31 de diciembre de 2022.
Agricultura explica que la posterior desarrollo negativa de las precipitaciones ha empeorado las perspectivas en cuanto a previsión de producciones. Este agravamiento de la perspectiva ha hecho necesario aumentar y extender las medidas de protección, sobre todo, frente a unas perspectivas de importante reducción en la cosecha del olivar.
Puestos de empleo en el meteorismo
En Andalucía el olivo constituye uno de los pilares económicos fundamentales en la región, fija población en zonas rurales y es magneto de empleo. Este año, la desliz de diluvio y la extrema sequía que viene padeciendo la región, va a asestar un duro leñazo para agricultores y trabajadores agrarios. La reducción de la cosecha impactará automáticamente en el número de jornales necesarios en el proceso de vendimia y, por ende, los trabajadores eventuales dedicados al campo cotizarán menos días.
Recordemos que en Andalucía se encuentra el 60% del cultivo del olivo, lo que representa una renta de 4.000 millones de euros para el sector rústico según cifras de COAG (1.500 millones en oliva de mesa y 2.500 para unto), generando empleo de calidad en la recogida del fruto, en el procesado y en la comercialización a través de la industria y las cooperativas. Por otra parte, las exportaciones superan los 3.600 millones de euros cada año, un panorama muy tensionado conveniente a los escasos medios hídricos de los que dispone la región y al aumento de la temperatura.
Según el noticia ‘Impactos del cambio climático en la Agricultura Española’ publicado por COAG, la subida de dos grados centígrados en la tierra produciría un descenso importante en el rendimiento en los olivos de sequío en la península. En concreto, en el sur se reduciría un 17% con 2ºC más, y un 21% con 2,5ºC más.
Camino a prestaciones sociales
En este contexto, el Gobierno de Sánchez ha querido mejorar el ataque a las prestaciones sociales a los trabajadores eventuales que desarrollan su actividad en el olivar. Con 10 peonadas reales cotizadas, podrán contar con esta cobertura, una protección que se hará efectiva a partir del 1 de noviembre de 2022 y que se prolongará hasta marzo de 2023, regalado que los trabajos en este tipo de cultivos finalizarán para entonces.
“El cultivo del olivar, que demanda una gran cantidad de mano de obra, resulta especialmente perjudicado frente a esta situación climática adversa”, reza la nota emitida por el Empleo de Agricultura, por lo que justifican la puesta en marcha de esta medida para que “las personas trabajadoras agrarias eventuales, en las comunidades autónomas de Andalucía y Extremadura, puedan acogerse al subsidio de desempleo y a la renta agraria, para minimizar el impacto de la situación en sus posibilidades de empleo”.
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