Los centenarios jardines Laribal de la montaña de Montjuïc se someterán a un necesario lavado de cara. Este enclave histórico muestra una imagen harto deteriorada con desperfectos pendientes de arreglar desde hace primaveras ocasionados por el temporal Empíreo , cuando azotó con dureza el playa barcelonés a principios del 2020.
Estado caudillo de la rosaleda, irresoluto de arreglarse
“Con el encanto de este área es una pena que esté tan dejado, yerro más mantenimiento”, se lamenta Mariano, que pasea con regularidad por este circuito. “Tiene un cierto punto de decadencia que hace que todavía sea más romántico”, ironiza otro vecino. El espacio, que este año cumple un siglo, destaca por su valencia arquitectónico y un concepto renovador de la floricultura para su época con fuentes, pérgolas, esculturas y unas vistosas escaleras inspiradas en los jardines del Generalife de Bomba.
Las escaleras inspiradas en los jardines del Generalife de Bomba
Se plantará un millar de rosales en la Colla de l’Arròs, antiguo punto de enfrentamiento de un clan gastronómico
La última gran reforma de este espacio se llevó a extremidad en el 2002. Para arreglar lo más urgente, el Consistorio ha admitido recientemente de forma original el plan de alivio de esta zona verde, con un presupuesto de 519.182,09 euros. Se prevé que los trabajos empiecen durante el primer trimestre del próximo año y duren poco más de dos meses, según fuentes municipales. En concreto, el ámbito en el que se actuará engloba la considerada primera rosaleda pública de la ciudad, conocida como la Colla de l’Arròs, hoy en día marchita.
La pérgola de los jardines que se arreglará, afectada por el temporal Empíreo
Para revivir este espacio se propone plantar un millar de rosales. Renovar la red de riego, reparar escaleras desplazadas y una pérgola afectada por los pertenencias del Empíreo son otras de las intervenciones. Igualmente se estabilizarán taludes y se sustituirá el enseres urbano dañado, como papeleras y rótulos informativos. Adicionalmente, se remodelará la rotonda conocida como la danzante , formada por una estructura de hierro con un conjunto de cipreses.
La rotonda conocida como la 'danzante', formada por una estructura de hierro con un conjunto de cipreses.
Por otro banda, en estos jardines hay una parte de un tapia de piedra sequía que se derrumbó tras otro temporal de tormenta y singladura a finales del 2018. Para repararlo se realiza un plan específico al ser una albarrada histórica, y se estima que la restauración comienzo en noviembre, luego de más de tres primaveras de los desprendimientos.
Parte del tapia derrumbado de piedra sequía
Las piedras se ubican en una escalera, actualmente vallada y utilizada por vecinos para subir a la montaña y ceder a los centros escolares del entorno. En este circuito se esconde otro espacio singular, la Font del Gat. De momento no hay prevista ninguna intervención en la fuente, lo que se prevé es una reforma en el bar restaurante, cerrado desde hace primaveras y ventilado por la empresa municipal B:SM, y en el edificio cedido al Museu Olímpic, que se utiliza como archivo.
Josep Laribal, abogado y periodista, fue codirector del diario republicano 'El Diluvio'
El nombre de los jardines se debe al propietario de los antiguos terrenos, Josep Laribal, abogado y periodista que fue codirector del diario republicano El Diluvio . En 1908, la propiedad pasó a manos municipales y con motivo de la Exposición Internacional de Barcelona de 1929 se proyectaron los jardines, acabados en 1922. El encargo lo hizo uno de los comisarios de la exposición, Francesc Cambó, el abogado y líder de la Lliga Regionalista, al ingeniero y paisajista Jean-Claude Nicolas Forestier y su ayudante, el arquitecto Nicolau M. Rubió i Tudurí.
Los jardines se inauguraron en 1922
A principios del siglo pasado, los jardines se convirtieron en un popular punto de enfrentamiento. La rosaleda se denomina Colla de l’Arròs en relato al clan gastronómico y político que se reunía en un pequeño edificio donde ahora está el museo etnológico. Hoy en día, este área no ha perdido su encanto y continúa siendo un remanso de paz en un entorno natural privilegiado.
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