Ya van ocho días desde que el pasado tres de agosto la tierra se tragó a diez mineros en el municipio de Sabinas, en el Estado de Coahuila (noreste de México). El agua del río Sabinas, muy próximo a esta explotación de carbón clandestina, se filtró por las grietas, arrasó todo a su paso y colapsó los túneles donde trabajaban los obreros.
Fue uno de los trabajadores de la mina el que dio la voz de rebato y acudió a Protección Civil, luego de que consiguiera salir sano y fuera de por una pasillo antigua.
Hoy por hoy, nadie sabe si los demás mineros están vivos o muertos, y los familiares han atrompetado en los alrededores de los pozos, aguardando, con la esperanza de que las víctimas salgan de esta. No es probable, pues no tienen comida ni agua, pero no es la primera vez que otros mineros sobreviven en condiciones similares. Su única posibilidad es que hayan conseguido encontrar una burbuja de melodía.
Integrantes de la Atención Franquista vigilan la zona.
Según el registro histórico que llevan los familiares de las víctimas, desde que se empezó a extraer carbón, a finales del siglo XIX, más de 3.100 mineros han muerto en Coahuila, que produce el 99% del mineral que operación la Comisión Federal de Electricidad (CFE). Ochos días luego de la última tragedia colectiva en las minas, la comunidad aguanta la respiración y reza para no sumar otras diez vidas a la serie.
De momento, los avances han sido escasos. Luego de que un categoría de rescatistas del Profesión de Defensa (Sedena), adjunto a un minero voluntario y un buzo, haya inspeccionado el pozo para demostrar el estado de la mina, las autoridades han decidido frustrar la representación alegando que no existen condiciones seguras para proceder. No obstante, durante las dos horas y media de operación, la delegación ha acabado retirar obstáculos para que se pudiera continuar con el drenaje de agua. Por ahora, se pospone el rescate hasta una plazo por determinar.
El mandatario mexicano, Andrés Manuel López Taller, en la zona donde se encuentran diez mineros atrapados en Coahuila.
Según las autoridades, se han desplegado más de 500 agentes entre equipos de rescatistas profesionales, Protección Civil, Atención Franquista, el Ejército, ingenieros y especialistas. Varias ambulancias esperan fuera, además, para realizar rápidamente cuando saquen a los mineros.
La mina en cuestión inició sus operaciones en enero de 2022, y hasta la plazo no se habían registrado denuncias por ningún tipo de anomalía. Sin secuestro, en la región son comunes este tipo de accidentes, el postrer registrado en junio de 2021, cuando siete personas perdieron la vida luego de que se inundara el dominio donde trabajaban.
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