¿Estoy triste o tengo depresión?

La tristeza y la depresión pueden confundirse conveniente a la similitud de sus emociones, sobre todo cuando la segunda se encuentra en su grado original. Sin incautación, se tráfico de dos conceptos muy diferentes entre sí y de una compromiso y prolongación en el tiempo dispares. La tristeza es una emoción natural en el ser humano, un estado mental transitorio derivado, a menudo, de situaciones negativas. De hecho, la tristeza es una de las emociones que predominan a lo prolongado de la vida de una persona.

En cambio, la depresión consiste en un trastorno psicológico que, entre otros muchos síntomas, suele caracterizarse por un sentimiento de profunda tristeza que permanece en el tiempo. Y puede lograr a impedir a la persona con depresión el ordinario crecimiento de su vida. Una enfermedad incapacitante que inhibe sensaciones como la bienestar, la ilusión o el placer. Incluso afecta a las funciones cognitivas, entorpeciéndolas, principalmente la capacidad de concentración y atención, adicionalmente de la memoria.







¿Cómo diferenciar la tristeza de una depresión?

Prestar atención a si se tráfico de una u otra es secreto para identificar el estado de lozanía mental en el que se encuentra una persona, sobre todo a posteriori de un suceso especialmente dramático o traumático. Es precisamente el innegable vínculo entre ambas el que puede dar muchas pistas sobre ello.

Sin ir más remotamente, una tristeza prolongada en exceso podría derivar en una depresión. Poco que requeriría de un dictamen emitido por personal médico profesional, quienes todavía darían las indicaciones necesarias acerca de cómo proceder para iniciar un tratamiento.



La tristeza es pasajera, la depresión no. La tristeza supone un estado de humor transitorio que cumple una función adaptativa. Pero la depresión es poco crónico, una sensación de malestar crónica que, interiormente del cuadro emocional que presenta, la tristeza es una de las emociones más marcadas.







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La depresión incapacita. El estar triste no suele impedir realizar las tareas cotidianas o las labores del día a día. En cambio, la depresión sí afecta de empachado a estos aspectos de la vida y suele ser uno de sus principales síntomas delatores. Las personas que la padecen no consiguen realizar sus trabajo o arrostrar a lado sus estudios con normalidad. Las relaciones sociales todavía se ven directamente afectadas.







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Las neuronas funcionan de forma distinta. Una persona triste no deja de tener una actividad neuronal considerada como ordinario. No sucede lo mismo con las personas con depresión, que presentan un funcionamiento neuronal inferior en determinadas zonas del cerebro.







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Carencia de otras emociones. La depresión es capaz de impedir que se experimenten emociones positivas. Estas personas dejan de sonreír y de reír, quedan sumergidas en un estado de apatía. Mientras que la tristeza no impide momentos en los que afloran otros sentimientos.



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