Imran Jan congrega a una marea humana en Rawalpindi pero aplaza la marcha a Islamabad

Este sábado por la tarde, Imran Jan ha vuelto a demostrar su capacidad de congregar a una marea humana y de arrojarla, o no, contra Islamabad. El exprimer ministro de Pakistán, en su gran reaparición, en Rawalpindi, tras el atentado contra su vida de principios de mes, ha explotado el baño de masas para sustentar el pulso con el que denomina "gobierno de importación", pero sin romper la baraja.

Protegido por diez mil policías y un cristal antibalas, Jan ha arengado a los suyos, llegados de todo el país, desde la apero de ruedas. Ha anunciado que los diputados de su partido (PTI) abandonarán las cinco asambleas provinciales, en dos de las cuales forman gobierno. Hace unas semanas, ya abandonaron la Asamblea Provincia. Acentúan así la presión a avor de elecciones anticipadas.

Por otro costado, disipó las expectativas que tenían muchos de convertirlaconcentración en una marcha a la vecina Islamabad, a menos de vigésimo kilómetros, para desbordar la sede del poder. La misma concentración en Rawalpindi ya contenía un mensaje. Esta es la sede del cuartel común de las Fuerzas Armadas. Y la ciudad donde en el pasado ya fueron asesinados un jerarca de gobierno una exjefa de gobierno. 

El propio ministro del Interior había conminado a Jan a suspender la marcha, por supuestas amenazas "de los talibanes y de Al Qaeda". Este, que ha considerado al ministro cómplice del atentado se ha menguado a cambiar el sitio concreto del mitin. 

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Elconvleciente Imran Jan ha pronunciado su mitin de esta tarde sentado detrás de un cristal antibala en Rawalpindi. 




AAMIR QURESHI / AFP

"Hoy he decidido no marchar a Islamabad", ha dicho Imran Jan,"porque podría ser destructivo para el país". Jan ha evocado un tablas "como el de Sri Lanka", donde la movilización popular asaltó las sedes de gobierno y las residencias de los gobernantes. "No podrían pararnos, pero no busco el caos ni una situación fuera de control". 

Pueda o no pueda aspirar al alerta mate, Imran Jan ha decidido seguir moviendo ficha, en sitio de levantarse de la mesa o sacudir el tablero. "No vamos a ser parte de este sistema.  He hablado con nuestros jefes de Gobierno regionales" -manda en dos de las cuatro provincias, así como en la Cachemir bajo ocupación pakistaní- "y tras reunirme con el partido anunciaremos la época en que renunciaremos a todas las asambleas".

La intrepidez de Khan de retirarse de las asambleas provinciales se une al hueco que ha dejado el partido en el Parlamento desde el pasado abril, cuando renunció en masa a sus escaños el día que se votaba al sucesor de Khan como primer ministro, quien había sido depuesto mediante una moción de censura en su contra.

A pesar de que Imran Jan todavía cojea y reconoce que necesitará varias semanas para recuperarse, las autoridades no se han tomado a la ligera la amenaza de desbordar la hacienda. Las carreteras entre Rawalpindi y esta habían sido cortadas horas ayer, mientras se sellaba la zona diplomática.

Aunque Imran Jan afirma que su objetivo es concluir con la corrupción de los hermanos Sharif y del resto de la clase política, lo cierto es que para auparse al poder se apoyó en fuerzas tan corruptas como la escisión de la Faja Musulmana de Pakistán de los primos Chaudhry de Gujrat (PML-Q). 

Uno de los propósitos del coetáneo primer ministro, Shehbaz Shrif -que tumbó a Jan en abril en una polémica moción de censura- sería devolver a Pakistán a su hermano prófugo en Londres, el varias veces primer ministro Nawaz Sharif. 

Shehbaz Sharif, en cualquier caso, no estaba hoy en Islamabad, sino en Turquía. Adicionalmente de ser recibido el viernes en el palacio presidencial de Ankara, Sharif recibió en Estambul una corveta de fabricación turca para la armada pakistaní y luego tuvo un discusión con empresarios. El último de los Sharif trajo además una ofrecimiento llamativa para Erdogan, a fin de que Turquía se una al corredor crematístico sino-pakistaní. 

El presidente turco, por su parte, se refirió al tridente importante formado a su entender por Turquía, Azerbaiyán y Pakistán. Esta incipiente alianza haalarmado a Idnia, que está estrechando a su vez los lazos con Armenia y con los dos grandes aliados de esta, a entender, Rusia e Irán. No obstante, elpropio Imran Jan hamanifestado que, de haberse mantenido en elpoder, habría dependencia para Pakistán importaciones con grandes descuentos de petróleo ruso. El gobierno de Sharif, en cambio, al borde de la bancarrota y bajo presión de las instituciones financieras internacionales, lo que ha hecho ha sido recortar drásticamente el precio subvencionado del combustible.

Aun cojo, el excapitán de la selección pakistaní ya le ha traumatizado un gol al establishment pakistaní. Frente a la posibilidad de que la concentración en Rawalpindi se convirtiera en un acto de censura a la cúpula de las Fuerzas Armadas, esta se renovó dos días ayer.

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