Maribel Verdú, sin tapujos: “Me sentí incómoda muchas veces rodando escenas íntimas”

Se presenta como “Bel Verdú, actriz y disfrutona” en Instagram, y en esa prioridad de recrearse la vida incorpora a su gentío, pues si poco la enorgullece, al beneficio del oficio, es su “astucia unidora”, de acopiar y cuidar a las conocidos siempre que tiene ocasión. Aunque quería ser piloto de rallies, irrumpió en pantalla a los 13 primaveras, por puro azar, y a partir de aquel desparpajo adolescente ha moldeado una enorme repertorio de personajes durante casi cuatro décadas. Igualmente ha demostrado carácter: es de las pocas voces que en España han sumado su propia experiencia como víctima de acoso a la denuncia entero del movimiento #MeToo, que cumple cinco primaveras.

Ahora, con esa juicio que inquieta a muchas colegas de oficio, Verdú disfruta de una exitación internacional. Estrenó Raymond y Ray, con Ewan McGregor y Ethan Hawke; la serie Now and then, rodada en Miami, y este año ha enlazado varios rodajes en México (“país que amo y siento que es recíproca”); Uno para expirar, el première de Manolo Cardona; Invitación a un homicidio, de José Manuel Cravioto, y otro filme dirigido por Olmo Schnabel. Por otra parte ha fichado por la mediática Élite (Netflix) en su séptima temporada.

Por otro costado, su première en el cine de superhéroes como principio de The Flash se ha conocido afectado por varios escándalos ocasionados por protagonista, Ezra Miller, quien los ha justificado señalando que sufre ciertos problemas de salubridad mental. Por ahora se prevé su estreno para junio del 2023.

La actriz madrileña estrena el nuevo filme de Cesc Gay

La actriz madrileña estrena la nueva comedia coral del director catalán Cesc Gay 




Caterina Barjau

Parece que advenir de los 50 ha acelerado su carrera fuera de casa. ¿Es su brinco consolidado a Hollywood?

En definitivo, yo sigo como siempre. Soy una curranta que llevo 39 primaveras trabajando y voy allá donde haya personajes y proyectos interesantes con directores que me gusten. Estos últimos trabajos han sido en existencia como un paréntesis en mi vida. Ha hexaedro la casualidad, como suceden estas cosas, de que me llamara Rodrigo García o Andy Muschietti, pero yo no tengo una anhelo nueva ni siquiera interés de instalarme en Estados Unidos. Trabajaré en Sarajevo, como ya hice, o en Pimiento, Argentina, Londres o Richmond, según lleguen las propuestas.

Estrena Historias para no contar, de Cesc Gay, con uno de sus habituales repartos de ostentación. ¿Qué tal la experiencia?

Trabajar con Cesc Gay para mí era un sueño. Me encanta su cine intimista, de personajes con quienes te puedes identificar, que te hacen reír, advertir. Este es uno de sus filmes formado a cojín de pequeñas historias, y tuve la suerte de que pensara en mí para protagonizar una de ellas cercano a Alexandra Jiménez y Nora Navas, que encima son muy amigas, y eso facilita mucho el entendimiento y la complicidad. Por cierto, que a mí no me pasa lo que cuenta el filme, te lo aseguro; con mis amigas eso de esconder secretos y de balbucir de una cuando no está no es así.

El filme muestra cómo la mentira (piadosa o no) se instala en las relaciones. ¿Todos escondemos poco?

Sí, pienso que en la vida se esconden secretos y todo el mundo tiene si no poco que esconder, sí alguna cosa que no quiere contar.

¿Piensa que la sinceridad está sobrevalorada?

A medida que pasa el tiempo veo que sí, que se valora en exceso. Una verdad dañina y que va a doler creo que es mejor callarla. A no ser que te compense decirla. Pero imagina que te invitan al teatro, eso de impresionar y opinar si esto quedaría mejor así o asá... ¿Pero, a ti quién te ha preguntado? Ahora, si tú vienes y me dices: “Maribel, ¿te gusta mi pantalón nuevo?”. Pues mira, si no me gusta te lo diré, porque para eso me preguntas. A no ser que te lo pienses poner esta misma tinieblas para la ropa de los Goya y ya no tienes otra opción. Entonces te daré seguridad por encima de todo. Cada uno novillada con la verdad como puede; es compleja y a menudo difícil de aceptar.

Con Alexandra Jiménez y Nora Navas (de espaldas) en una escena de 'Historias para no contar'

Con Alexandra Jiménez y Nora Navas (de espaldas) en una cuadro de 'Historias para no contar' 




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Hace poco decía que actualmente está en período de “exceder miedos”. ¿Este cambio ha sido a raíz de la pandemia?

Así es. El 2020 nos ha cambiado. Yo no quiero olvidar todo aquello, ha sido una etapa de estudios muy válido, dura y igualmente maravillosa. He estado a punto de perder a gentío muy valiosa para mí, y esos miedos que tenía y me parecían importantes, como por ejemplo el enfrentarte a un personaje, los ves desde la distancia y son tonterías. Y me dije pespunte. He dejado el miedo de costado, y es de las mejores cosas que me han podido advenir. Ahora me atrevo a todo y lo disfruto. A ver, con el miedo encajado… ese que te pone las pilas, no el que te atora y te anula. Estoy muy contenta. Por eso hablo de la nueva Maribel.

Siempre la definen como alegre, disfrutona, positiva. ¿Que añadiría?

Disfrutona lo he sido siempre. Y positiva y alegre, agradecida a la vida por lo que me da. Soy consciente de donde estoy, no vivo en una burbuja y viendo las cosas que pasan más o menos solo puedo dar las gracias.

¿Qué le errata a su vida?

Ahora mismo falta, te lo digo de verdad. Tengo la vida que quiero, con la persona que quiero, con los amigos que quiero.

¿Qué la hace plenamente atinado?

Me encanta mi trabajo, y cuando se comité en un rodaje un buen ámbito, un buen director, compañeros, rodar en exteriores… ay, a mi todo eso me vuelve loca. Y me hace muy atinado mi vida, mi pareja, mis amigos. Yo soy mucho de unir a la gentío, de organizar en casita siempre comidas, cenas. Soy una gran unidora, y la verdad es que disfruto mucho esas reuniones.

Lleva 23 primaveras de enlace con Pedro Larrañaga. ¿Cómo alimenta una relación tan duradera?¿Son oxigenantes los periodos de rodaje?

En la vida estamos más de quince días sin vernos, es el tope, nuestro conclusión. A mí es que me fascina estar con mi pequeño, me encanta que venga a gusano, al final acaba haciéndose más amigo de la gentío que yo misma, y cuando está él yo todavía me siento mejor. O sea que eso de oxigenar... yo sé que esos quince días le echo de menos.

¿Qué le preocupa de cumplir primaveras?

Nulo, ya sabes cuál es la otra opción.

¿Cuál es su viejo virtud?

Prefiero que lo digan los demás, pero la liberalidad sería la primera de todas.

Un defecto que quisiera cambiar.

A menudo prejuzgamos sin conocer. Me da hidrofobia, pero es poco como inherente al ser humano. En eso me encantaría ser como Lucía, mi personaje en la peli de Rodrigo García: una mujer que no juzga nunca.

Ahora se controlan las escenas íntimas en los rodajes. ¿Ha mejorado al menos este asunto?

Pues sí, es una disfrute. Hay una figura, normalmente mujer, que es la coordinadora de intimidad. A mí me da muchísima tranquilidad y seguridad, porque cierra con el director las secuencias y contigo qué se va a ver, dónde va a estar la cámara, cómo se va a rodar. Si luego hay poco que se improvise, pues si quieres lo haces y si no, no. Una maravilla. Ojalá hubiera existido en mis comienzos. Que te decían cómo sería una cuadro y luego era distinta y como que no tenías más remedio. Me sentí incómoda muchas veces.

Ha estrenado Raymond y Ray, con Ewan McGregor y Ethan Hawke (confesó que se enamoró de usted al ver Y tu mamá igualmente). ¿Cómo fue rodar con ellos?

Rodrigo, el director, ya me aseguró que sería increíble, que él siempre elige, lejos de actores estupendos, a buena gentío. Fue una psicosis rodar con estos dos seres tan cariñosos, generosos, divertidos, tan buenos contadores de anécdotas, no sabes lo que era escucharles. Ellos han trabajado mucho en Europa, hacen filmes grandes, pero igualmente documentales y cine independiente. Fue una disfrute.

Maribel Verdú se incorpora al rodaje de 'The Flash'

Maribel Verdú encarna a la principio de 'The Flash'




EFE / Warner

The Flash, su première en el cine de superhéroes, está en peligro por los escán­dalos de Ezra Miller. ¿Cómo está el tema?

Me da mucha pena lo que le ha ocurrido. Yo soy su principio en el filme y no sabes qué compañero, tan tierno, tan escultural, tan profesional y qué pedazo de actor, cómo trataba al equipo técnico. ¿Qué le ha pasado? Eso ya no lo sé. No estoy en las cabezas de las personas. Pero a todos nos puede impresionar a ocurrir en algún momento, hay que respetar mucho, esos problemas son muy delicados. Ojalá esté curándose, porque es una persona más bonita que todas las cosas.

Ha fichado para la séptima temporada de Élite. ¿Con qué personaje?

Yo tenía claro que debía ser cañero, no la típica principio, y el equipo de guionistas ha creado a Carmen, una loquita maravillosa, ¡las perlas que suelta por esa boca!

Ha dicho que su vida privada es muy rica, que viviría atinado sin trabajar. 

Podría morar sin trabajar si tuviera la pasta suficiente y no es el caso. No soy de esas personas que se aburren si no trabajan, no. Me fascina morar simplemente y mi día a día.

¿Qué la indigna?

Son tantas cosas, ¡de ahora y de siempre! Es tremendo lo de la inflación, que el sueldo no permita morar dignamente, no llegue para acreditar la vivienda, la adquisición, la calefacción, para que a losh hijos no les falte de falta... Es terrible y afecta como siempre a los menos pudientes. Me llena de impotencia.

¿Diría que es más ambiciosa en lo personal que en lo profesional?

Así es, mi profesión está en segundo superficie en mi vida. Lo tengo claro.

 

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