Las obras y reformas no siempre salen como está planeado. De hecho, en muchas ocasiones, los resultados dejan mucho que desear. Es lo que ha ocurrido en la calle Monastir de Santes Creus de Comar-ruga, donde recientemente se ha instalado fibra óptica.
Para poder acometer la instalación, se debe tirar el cable de fibra óptica desde el punto de ataque del proveedor hasta las casas. Para ello es necesario ocurrir el cable de forma subterránea. Si no hay infraestructura que se pueda utilizar, se tiene que erguir el contorno, tender el cable y luego taparlo.
La instalación debía ser recta, pero ha hecho un quiebro cerca de la izquierda
Los trabajadores que se han encargado de hacer esta instalación en la pueblo catalana se han topado con un coche que estaba aparcado acoplado donde debían rasgar el suelo. En vez de gustar a la torno para que retirara el transporte, han decidido esquivarlo y meterse interiormente de la borde.
Como se puede ver en las imágenes capturadas por un vecino, se había pedido explícitamente que nadie aparcara en ese costado de la calzada para dejar fugado el espacio de trabajo. Sin secuestro, un conductor sajón no ha atendido a la petición y ha dejado su transporte acoplado por donde debía ir el cable subterráneo.
Efectivamente, el señal de alquitrán para cubrir la parte abierta se desvía cerca de la borde para poder seguir tirando el cable. Acoplado cuando la instalación sobrepasa el transporte, vuelve otra vez a desviarse cerca de la calzada, Por lo tanto, queda una obra, como poco, peculiar.
Publicar un comentario