En el azud del Llobregat situado entre Sant Vicenç dels Horts y Molins de Rei se vierten hoy por hoy 600 litros de agua regenerada por segundo, cantidad que aumenta en un 25% el caudal del río actualmente. En quince días, serán 800. Si no llueve y la sequía persiste, pasando de la situación de alerta a la excepcionalidad, la infraestructura está preparada para verter 2.000. Siguiendo el cauce, el agua posteriormente será captada por la planta potabilizadora de Sant Joan Despí y se adaptará a diferentes usos. Este es un ejemplo de la organización del Àrea Metropolitana de Barcelona (AMB) y la Agència Catalana de l’Aigua (ACA) para guerrear contra la escasez del saldo más preciado. El uso de agua regenerada crece en la metrópoli barcelonesa.
Concretamente, en los últimos cuatro primaveras se ha multiplicado por quince. Se calcula que el 20% del consumo de agua potable en este zona densamente poblado proviene de la regeneración. Así lo explicaron este jueves desde este punto del Baix Llobregat el vicepresidente del campo de acción de Ecologia de la AMB, Eloi Badia, y el director de la ACA, Samuel Reyes.
En los próximos cinco primaveras se invertirán 120 millones de euros para aumentar el saldo reciclado
La intención es continuar con esta organización, esencia yuxtapuesto al uso de las desalinizadoras que aprovechan el agua del mar. Reyes remarcó que en los próximos cinco primaveras está prevista una inversión de 120 millones de euros para aumentar la regeneración de agua. “Los países con muchos medios hídricos no lo necesitan, pero no es nuestro caso”, remarcó Reyes. Se evita de esta forma consumir más agua de los pantanos, que continúan registrando niveles bajos.
Por su parte, Badia recordó que la regeneración es ahora una “verdad posteriormente del trabajo de muchos primaveras”. “Nos sirve para convertirla en potable, para las comunidades de regantes, para aumentar el caudal ambiental y para guerrear contra la intrusión del agua escuadra”, ejemplificó. En un futuro no se descartan otros usos.
El río Llobregat este jueves 
No obstante, no es oro todo lo que reluce: los agricultores de la zona, el parque campesino del Baix Llobregat, llevan primaveras quejándose de que las inversiones para encargar el agua son insuficientes. Alertan de las inundaciones que sufren cuando llueve con intensidad, lo que les hace perder cosechas. Además afean que el agua salada les invade de vez en cuando.
Con todo, sin plantas de depuración, potabilización y desalinizadoras, la presente sequía sería mucho más angustiosa. Desde la ACA y la AMB se explica que sin ellas actualmente Barcelona y su conurbación estarían en situación de excepcionalidad y a las puertas de la de emergencia, lo que puede implicar restricciones de agua en boca para el consumo humano.
En los próximos seis primaveras, la ACA prevé incrementar la producción de agua regenerada y desalinizada. Por ejemplo, está previsto ampliar la desalinizadora de la Tordera y la construcción de una planta en el río Foix. Especificando sobre el ámbito de la metrópoli, Samuel Reyes defendió que lo importante es la “diversificación de fuentes”. Con las inversiones en marcha y las que se encuentran en proceso de planificación en el ámbito metropolitano, la ACA y la AMB calculan que “en el 2050 no habrá adeudo de agua potable”. Ahora perfectamente, los cálculos pueden variar si la emergencia climática se continúa agravando.
La presente situación de alerta por sequía, que implica restricciones poco perceptibles para la ciudadanía en universal, pudo arribar mucho antiguamente. Según la ACA y la AMB, la desalinización y la reutilización de agua retrasaron medio año su entrada en vigor, que se produjo durante el pasado mes de noviembre en Barcelona y su campo de acción metropolitana. “Sin estas actuaciones, estaríamos ahora mucho peor que en el año 2008”, defendió el director de la ACA, Samuel Reyes, haciendo narración a otro peligroso episodio de sequía que afectó a Catalunya.
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