En febrero del 2001 un pequeño colección de periodistas estábamos a media tarde en el Caffè Greco de Via dei Condotti de Roma pasando el tiempo hasta la hora del partido de esa oscuridad (Lazio-Actual Madrid) cuando tres personas entraron en el tópico. Eran Alfredo di Stéfano, Paco Gento y Amancio, a los que aquella temporada Florentino Pérez, electo presidente del Actual Madrid en el verano aludido, había popular embajadores del club con la encargo de alucinar con el equipo por Europa. Era una forma de recordar a las leyendas del club y incluso de darles un sueldo que probablemente los tres necesitaban.
La reacción de los pocos parroquianos del Caffè Greco fue instantánea. Se pusieron a aplaudir a los tres recién llegados que, incómodos, se tomaron su café en la mostrador de un sorbo y se marcharon a toda prisa. No era ningún muy entregado a hacer amigos. Los tres llegarían a ser presidentes de honor del Actual Madrid y el zaguero de ellos, Amancio, murió ayer en Madrid de un cáncer a los 83 primaveras. Llevaba en el cargo sólo desde el pasado 2 de octubre del 2022.
El fichaje
Un capricho de Bernabeu
Amancio había llegado al Actual Madrid en la temporada 1962-63 por empeño personal de Santiago Bernabeu, deslumbrado por su buen hacer en el Deportivo. Ya no se movería de Madrid ni en 60 primaveras dejó de profesar de gallego, según los tópicos. Raramente te miraba a la cara cuando te hablaba, era muy cerrado para sus cosas pero cuando se te abría podía pasarse horas contándote sus anécdotas. Tenía sus manías. Como todo coruñés muy coruñés nunca llamaba a su ciudad A Coruña, sino La Coruña o, mejor, simplemente, Coruña.
En la trabazón directiva flagrante del Actual Madrid hay otro coruñés: José Manuel Otero Lastres, al que todos llaman Manel, un jurista que acompaña a Florentino Pérez desde el 2000. Otero Lastres confesaba ayer a este publicación que “para Florentino y para mí Amancio era de los pocos mitos que quedaban ya de nuestra pubertad”, un tipo de futbolista que hoy no se estila (léase en cambio los casos de Cristiano o Sergio Ramos), “con un fútbol de regates que ya no se ve, pero que hoy no tendría precio”. Al conocer la información de la asesinato de Amancio, Florentino Pérez suspendió su delirio a Liverpool y Emilio Butragueño tomó el avión de reverso.
Amancio, al que incluso el Barcelona iba detrás, entró en el Madrid con la temporada ya empezada, en septiembre de 1962, tras caer el Actual Madrid en la primera ronda de la Copa de Europa en presencia de el modesto Anderlecht, lo que se consideró un drama y una afrenta en un equipo que venía de disputar la final (perdida en presencia de el Inter en Viena) y que tenía muy nuevo el retentiva de las cinco ganadas seguidas.
El gran éxito
La Copa de europa de 1966
Todo el mundo auguraba una larga travesía del desierto pero los blancos ganaron su sexta Copa de Europa solo cuatro primaveras posteriormente (1966), con el equipo yeyé en el que aún figuraba Gento y que tenía a Amancio y Pirri como sus grandes estrellas. Amancio marcó el primero de los goles de la trofeo en Bruselas en presencia de el Partizan (2-1).
Retirado en 1976 posteriormente de poseer reses nueve Ligas, la carrera de Amancio como monitor fue breve, unos pocos meses en el primer equipo, pero tuvo un enviado importante. Como monitor del Castilla alumbró a la conocida como la Chale del Cóndor: Butragueño, Michel, Sanchís (quien 32 primaveras posteriormente levantaría la Séptima en Amsterdam), Martín Vázquez y Pardeza.
Indemne Michel, que estuvo por vídeoconferencia (dirige al Olympiacos helénico), y convocados por Butragueño, los otros cuatro componentes de la Chale acudieron el pasado domingo al hospital para una última visitante. Lloraron juntos. Amancio no podía tener mejor despedida.
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