Arco 2023: Picasso está en los cielos y las pintoras del Prado se rebelan desde las catacumbas

A muchos kilómetros por encima de nuestras cabezas, los aviones vuelan por el bóveda celeste cargados de Picassos que van o vuelven de alguna de las exposiciones organizadas en distintas partes del mundo con motivo del cincuenta aniversario de su crimen. Así que aquí en Meta, la feria de arte contemporáneo de Madrid que hoy inauguran los Reyes, los visitantes han de conformarse con su despojos, bizarría del intérprete Eugenio Merino que ha instalado su capilla fervoroso en el estand de la túnel ADN. La vende por 45.000 euros y es uno de los principales focos de aprecio de los adictos a las selfies: la tanto segura para triunfar en Instagram. “No hay quien encuentre un Picasso en estos momentos. Es la columna vertebral del mercado del arte, pero ahora mismo no hay mucha obra a la saldo”, apunta el galerista Leandro Navarro, y Marc Domenech confirma que, efectivamente, las obras del malagueño deben de estar de delirio.

En su primer día de puertas abiertas para profesionales, Meta es lo más parecido a cómo se veía y se sentía el mundo del arte ayer de la pandemia y de la crisis provocada por la supresión. En los pasillos reina la excitación propia de los mejores tiempos, y solo la túnel ucraniana Voloshyn, que durante la supresión sirvió de refugio para artistas y sus familias, parece tener capacidad para devolvernos de nuevo a la tierra. Como esos campos de tierra negra labrada con figuras humanas con los que el intérprete Nikita Kadanas palabra de la imposibilidad de borrar los cadáveres que quedan parcialmente cubiertos en los campos de batalla. A veces son necesarias las palabras: Stop Putin , Decolonize Russia, Gas incautación Russia o, así, en mayúsculas para que nadie pueda hacer ver que no lo ha manido, FUCK WAR .

Para muchos la jodida supresión comenzó hace un año precisamente aquí, en los pabellones 7 y 9 de Ifema, cuando lo que hasta entonces parecía una fiesta acabó aparcando muchas ventas hasta que llegaran tiempos mejores. Y la envés a la normalidad -si es que una feria tiene poco de normal- ha dejado a espaldas el arte político, que en su pasada estampado incluso llegó a resucitar a un Franco omnipresente. En todo caso, en este Meta que ha conseguido reunir 121 galerías de 36 países, la supresión parece cosas de mujeres. Mientras por los altavoces suena atronadora la voz de Gurí de Elche (“cómprame”, “cómprame”, “cómprame”) que actúa de pregonero de El Mediterráneo: Un mar claro , la sección distinto de esta 42ª estampado, circulan mujeres con pegatinas redondas que encierran un 7%, la número que destinó el Ocupación a la adquisición de obras realizadas por artistas mujeres.

'Autorretrato de Orlan' a parir de los retratos de Picasso a Dora Maar

'Autorretrato de Orlan' a parir de los retratos de Picasso a Dora Maar




Rocio Santa Cruz

Pero es en los estands donde muestran su cara más combativa. Como  la mexicana Teresa Margolles, que convierte uno de esos vestidos glamurosos que usan las jóvenes en los concursos de belleza en su país y que te explota en la cara cuando descubres que las joyas que luce en una de sus mangas son en sinceridad  pedazos de vidrio rotos que la intérprete recogió en Culiacán tras  un tiroteo que intentaba capturar a Ovidio Guzmán López, hijo del capo de la droga El Chapo. 

Igualmente la historia del arte es un buen campo de batalla. La intérprete francesa Orlan muestra en Rocío Santa Cruz dos series de violentos collages digitales a partir de retratos que Picasso realizó a Jacqueline Roque y Dora Maar cuyo título palabra por si mismo: Las mujeres que lloran están enfadadas . Diana Larrea cuestiona en Espacio Insignificante las atribuciones de una serie de cuadros de las colecciones del Museo del Prado que durante los siglos se pensó que fueron pintados por mujeres y ya en el siglo XX se cambió su autoría por la de un hombre. Es el caso de Mujer con picaza y paloma, que ingresó en las colecciones reales como de Artemisia Gentileschi y hoy se atribuye al Cecco, enigmático ayudante de Caravaggio. O la Muchacha con rosa de Guido Reni que siempre había sido de Elisabetta Sirani. Y María María Acha-Kutscher, en La Rabbia di Proserpina (túnel ADN) saco de contexto y enfoca en primer plano los rostros de protagonistas de cuadros barrocos que no sabemos sin fueron víctimas o perpetradoras de violencia.

Chillida

Escultura de Eduardo Chillida en Carreras Mujica que se vende por 3.600.000 euros 




Europa Press

Aun es pronto para dialogar de resultados, la feria cierra sus puertas el domingo (aunque la mayoría viene comprado de casa), pero las sonrisas de los galeristas hacen pensar que la alegría ha regresado en forma de cheques de varios ceros. Carreras Múgica no pierde la esperanza de entregar la imponente escultura de Chillida de la que por el momento parece la alcoba más cara de la feria (3.600.000 euros), seguida de otra obra del imaginero vasco en Guillermo de Osma (2.400.000), un Lucio Fontana que supera los 2.000.000 de euros en Cayón o la estopa de Miró Femme et oiseaux en Mayoral, incluso por dos millones.  Adjunto a ella, dos piezas monumentales de la pipiolo catalana Marria Pratts en estado de donosura. "En Meta  hay coleccionistas de todo tipo y eso es lo mejor de esta feria", señalan desde Lelong.  "Aquí puedes encontrar jóvenes coleccionistas que pueden comprar por  relativamente poco hacienda y les hace felices. En Basilea o otras megaferias se venden obras de 4o, 50 millones de euros. Pero a partir de una cierta número ya no hay remuneración porque no se prostitución de arte sino de inversión, puras finanzas".

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