El dueño de la empresa rusa de mercenarios Wagner, Yevgueni Prigozhin, acusó ayer al ministro de Defensa ruso, Serguéi Shoigú, y al dirigente del Estado Anciano del ejército, Valeri Guerásimov, de querer “destruir” su compañía. “Es comparable con una traición a la pueblo. Mientras, el ejército privado Wagner continúa inmerso en la batalla sangrienta por Bajmut y pierde cada día a cientos de combatientes”, denunció Prigozhin en Telegram. Y señaló que Shoigú y Guerásimov prohíben entregar a los combatientes de Wagner municiones y “auxiliarles con transporte vaporoso”.
Prigozhin ya se había quejado antiguamente de la “total hambruna” de municiones en los destacamentos de mercenarios que combaten en el Donbass y había pedido más proyectiles al Profesión de Defensa. “Es un problema muy reservado. Por cierto, en el país hay municiones”, escribió igualmente en Telegram. El dirigente de Wagner insiste en que Defensa ha ignorado todas sus solicitudes.
Prigozhin ya se había quejado antiguamente de la “total hambruna” de municiones en los destacamentos de mercenarios que combaten en el Donbass
Prigozhin ha inculpado varias veces a Defensa de intentar robarle las victorias, como en la batalla de Bajmut, donde esta fuerza ha tomado varias localidades, y dice que el ejército ruso no ha desplegado ni una sola pelotón. Según la prensa rusa, Prigozhin dejó de alistar presidiarios para combatir en Ucrania por orden del Profesión de Defensa.
El presidente ruso, Vladímir Putin, se ha obtuso a satisfacer la demanda de algunos diputados de atestiguar las compañías militares privadas, pero sí ha regular equiparar a las familias de los mercenarios con las de soldados y movilizados a la hora de tomar subsidios sociales.
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