Hay veces que las viejas bromas se vuelven hechos reales. En muchas oportunidades se usó el sketch del marido que le decía a la mujer que iba a comprar cigarrillos y desaparecía para siempre, escapando con la concubina.
Esta vez se dio, pero a la inversa. Y el himeneo no está integrado por dos desconocidos. Él es un patrón multimillonario y ella fue la mujer más linda de su país.
Anna al ser consagrada Miss Ucrania
Fue sexo a primera olfato. Ella es Anna Zayachkovskaya, de 31 primaveras, que fue Miss Ucrania en 2013. Bellísima. Deseada. Y en la rueda de los pretendientes, la sortija la sacó un italiano, Gianluca Cervara, un patrón milanés de 47 primaveras. Multimillonario. Nunca un albañil o un colectivero, dirá alguno. Y habrá que darle la razón al mal pensado.
El 22 de diciembre del 2015 la pareja se casó por civil en Ucrania y fijó para el 21 de septiembre del 2016 el casamiento por iglesia, con toda la pompa, en una isla italiana. No sabemos si cumplían con el requisito de la frase hecha "la pareja perfecta", pero mínimo hacía presagiar la historia, entre policial y grotesca que surgiría a los pocos meses de convivencia.
"Me voy a fumar un cigarrillo"
La pareja decidió residir en Milán, donde el hombre tiene sus empresas. El 1° de julio de 2016, Anna le dijo a su consorte: "Hace mucho calor en casa. Voy a descender a tomar un poco de medio y fumar un cigarrillo".
Gianluca se quedó mirando televisión, hasta que un rato posteriormente observó el temporalizador. Hacía una hora que la hermosa Anna había saledizo. Esa hora se multiplicaría por días, semanas y meses.
Anna y Gianluca
El italiano hizo la denuncia por desaparición de persona. La buscó por Gloria y tierra. Fue a murmurar con sus amigas, viajó a Ucrania a ver a los padres de la chica. Cero. Si la Tierra traga a la gentío, a ella se la había devorado. Hasta que Gianluca empezó a sospechar por un par de detalles no menores.
La chica se había llevado sus documentos, el celular, y poco más: unos 6.000 dólares que sacó de la caja resistente de su marido. Mucha plata para ir a tomar un poco de medio y fumar un cigarrillo. Pero el hombre buscaba y no podía encontrarla.
Instagram la delató
Hasta que seis meses posteriormente, el consorte, usando su computadora, pasaba de un perfil de Instagram a otro y se encontró con la peor de las verdades. Anna estaba viva. Y la estaba pasando granada en Nueva York. En otro país, con una nueva pareja y trabajando como maniquí.
Al italiano se le fue todo el sexo que sentía por la ucraniana. Y en 24 horas denunció civilmente a su esposa "por violar el acuerdo prematrimonial que tenían". Y comenzó el culebrón.
Entrevistada por un medio ucraniano, la chica dijo: "Escapé del abismo. Ese hombre es un violento que me pegaba repetidamente. La primera ocasión fue en Ucrania. Tuve que ir a refugiarme en la casa de mis padres en Ivano-Frankivsk (un pequeño pueblito). No les dije lo que me había pasado y cuando él caldo a buscarme decidí darle otra posibilidad. Nos casamos y creí que comenzaba una nueva vida".
En el mismo reportaje, la chica continuó contando su calvario: "No acertadamente llegamos a Italia comenzó a pegarme nuevamente. No podía residir más así. Era una mazmorra de oro. Tuve que decirle que iba a fumar un cigarrillo para poder huir. Me tenía prácticamente secuestrada. Ahora soy eficaz. Trabajo en mi profesión, cosa que él me prohibía, vivo con la persona que quiero y en el área que quiero".
Anna fue de Milán a Nueva York para encontrar los rubios perfectos para su paladar. Y se fumó todo el paquete...
El marido no se quedó detrás y contraatacó: "Mirando sus fotos en Nueva York y viendo que trabaja como maniquí, no la está pasando mal. Se muestra en hoteles de cinco estrellas y no parece para mínimo infeliz. En seis meses me abandonó para ocurrir a la cama de otro de quien dice estar enamorada. Es muy falsa. No crean que es la persona que dice ser. Vende una imagen distinta".
El remoto sketch de voy a comprar cigarrillos y vuelvo se hizo verdad. Anna fue de Milán a Nueva York para encontrar los rubios perfectos para su paladar. Y se fumó todo el paquete...
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