Leo, de 6 años, pierde el dispositivo que le permite oír y recibe un aluvión de donaciones para poder comprar otro

Se fue al colegio con los dos procesadores de sus implantes cocleares puestos, pero volvió sin el del oreja izquierdo, lo que supone un parón en su incremento. Leo Arellano, un pequeño de 6 abriles de Puerto Actual (Cádiz) que padece sordera severa y problemas motóricos, está revolucionando las redes sociales luego de que sus padres, a la desesperada, recurrieran a las redes sociales para pedir ayuda a través de una campaña solidaria para percibir fondos con el fin de comprar un nuevo procesador, cuyo coste asciende a 9.000 euros. “Es poco que él necesita para residir en nuestro mundo, para no acordar marginado”, nos comenta Ana María, la matriz del pequeño.

En tan pronto como cuatro días, el chillido de auxilio de esta clan recogido en 'Todos con Leo' (facebook) ha retumbado en muchas conciencias, tanto en la provincia de Cádiz como en otros puntos de la geogonia española, y este martes las donaciones recibidas suman ya 6.000 euros. 









Ana María de la RosaMamá de Leo


Sólo queda un empujoncito más para tener la totalidad del precio del máquina, pero la oleada de solidaridad que se ha generado ha supuesto que los padres de Leo estén “viviendo en una aglomeración”, como afirman. “Hemos recibiendo mucha ayuda, estamos desbordados, sobrepasados en el buen sentido”, señala Ana María a La Vanguardia, quien agradece a todos y cada uno de los donantes el tiempo dedicado a su causa, la empatía demostrada y la ayuda que están dando a su hijo. “Hasta personas que no conocemos se están poniendo en nuestro oportunidad y nos ayudan, es poco sorprendente”, determina.

Imagen del pequeño Leo, el menor de Puerto Real al que se le ha perdido su procesador de implante coclear.

Imagen del pequeño Leo, el beocio de Puerto Actual al que se le ha perdido su procesador de implante coclear.




Cedida







“Sin los procesadores, Leo se pierde el mundo”

Ana María no se cansa de explicar lo ocurrido para evidenciar la campaña que han puesto en marcha. Leo, que tras varios diagnósticos erróneos fue diagnosticado de hipoacusia severa (sordera profunda) a los cuatro abriles y pico e intervenido en el Hospital Doncella Macarena de Sevilla para colocarle un implante sinalagmático, volvió hace dos semanas del cole sin un procesador, en concreto, el del oreja izquierdo. Lo buscaron por todos los rincones, en el colegio, en el bus del transporte escolar… pero nunca apareció. Igualmente se perdió del radar de su móvil, donde tienen vinculados estos aparatos para geolocalizarlos. Fue entonces cuando ‘cundió’ el pánico.

Imagen del procesador de implante coclear que Leo necesita.

Imagen del procesador de implante coclear que Leo necesita.




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“Sabíamos que podía suceder porque Leo tiene 6 abriles y era frecuente que se le perdiera en algún momento alguno de ellos, es poco totalmente natural” y, lo peor, señala, “es que puede retornar a ocurrirle por muy irresoluto que estemos”, explica. “Desde que se lo pusieron vivimos con angustia” porque poco así ocurra, pero no tienen alternativas: o aceptan el peligro o privan al pequeño de residir “experiencias en plenitud”. “Me niego a quitarle los procesadores cuando vamos a algún oportunidad concurrido porque entonces Leo se pierde el mundo”, explica, toda vez que señala que son cosas inevitables. Ana María insiste: “Nosotros no nos negamos a abonar el procesador, pero consideramos que mi hijo tiene derecho a escuchar” sin tener que abonar esta cantidad de tan elevada de monises.









Ana María de la RosaMatriz de Leo








Una progreso lenta en el incremento de Leo

El pequeño nació con problemas motóricos. Sus padres se dieron cuenta de ello a los 10 meses y comenzaron a asistir a terapias de atención temprana hasta que tuvo 4 abriles. Pese a que la matriz de Leo detectó en este periodo que su hijo podría padecer sordera, los profesionales que lo atendían no estimaron estas observaciones y achacaron la porte del beocio al debe de atención que padece. “Durante cuatro abriles lo tratamos como a un espectador”, explica Ana María, “cuando lo que ocurre es que estaba sordo” y, según señala, es poco que todavía podría padecer de salida. Ahora tratan de recuperar el tiempo perdido por “las negligencias” cometidas, como apunta. “En año y medio con el implante, y aunque aún no ha hablado, su comprensión ha mejorado mucho, ahora hay conexión” luego de estar los primeros abriles de vida “en un mundo diferente al nuestro”.

“La progreso está siendo lenta, es un proceso amplio con los implantes” y con uno procesador menos, la dificultad se complica. Y es que el nivel de dificultad de estos aparatos incrementándose a lo amplio del tiempo. Es opinar, se programan para que primero se perciba un tipo de sonido discriminando el resto, luego otro, hasta que se van añadiendo más de forma progresiva. El fin es que pueda procesar todos los sonidos al igual que lo hace una persona sin hipoacusia, pero es necesario que haya un proceso de habilitación previo. De hecho, como nos explica la mamá de Leo, el procesador derecho no le vale en el implante izquierdo y al contrario, y la desliz de uno afecta, irremediablemente, en el incremento del pequeño.

Leo Arellano

Leo Arellano. 




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Frente a ellos, y a punto de conseguir el objetivo financiero afectado, Leo va haciendo pequeños logros gracias al trabajo y al esfuerzo de sus padres y a las terapias a las que asiste, y que todavía conllevan un elevado coste asociado. “Este año ha cedido sus primeros pasos sin apoyo”, nos comenta su orgullosa matriz, quien nos relata que el objetivo postrer es conseguir la palabra hablada, si proporcionadamente insiste en que lo principal es tender estos puentes comunicativos con él, proporcionadamente a través de pictogramas proporcionadamente mediante el jerigonza de signos, aunque por sus problemas motores Leo reproduce pocos signos.

De momento, el afán de superación del pequeño y de esta clan no cesa. Las metas se van poniendo poco a poco, día a día. La más inmediata es, sin duda, percibir todo el monises para seguir trabajando en el incremento cognitivo del beocio y, si posiblemente se supera la cantidad marcada, el resto de monises irá destinado al suscripción de las terapias que recibe a diario Leo, tal y como queda descrito en el fin de esta campaña.

Mientras tanto, entre transferencias y bizum, Ana María contesta como puede a todos los mensajes, atiende a todas las llamadas y manda mensajes privados a todas aquellas personas que le hacen asistir su solidaridad. Y a los que no consigue contactar directamente, les deja mensajes en el tapia de su red social para agradecerles la ayuda. Ya queda poco. Y esta nueva oleada de solidaridad levantada desde Puerto Actual que está recorriendo kilómetros y kilómetros de distancia conseguirá que muy pronto Leo pueda retornar a escuchar e interpretar los sonidos que circulan a su cerca de. 

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