No hay dos sin tres. Es un dicho del rico refranero, al que tantas veces se abraza el ciclismo, deporte de tradición verbal. Lo difícil es llevarlo a la existencia. Lo complicado es darle sentido a la frase, que no sean palabras vacías. Ahí está el conflicto. A no ser que te llames Tadej Pogacar. Entonces todo parece más sencillo de lo que verdaderamente es. El esloveno solo sabe ingresar en 2023. Tres veces se ha puesto un dorsal por la mañana y tres veces ha destruido levantando los brazos por la tarde.
Andalucía y Jaén se están convirtiendo en su floresta particular. Allí ganó el lunes la Clásica Jaén Paraíso. Repitió el miércoles en la primera etapa de la Ruta del Sur para vestirse de líder. Lo volvió a hacer este jueves en la segunda viaje para aumentar aún más su delantera en la genérico.
Tierra, baches y piedras
Dominó en los caminos de tierra en Baeza, destrozó el pelotón en los baches del puerto de Despiernacaballos y incluso fue el más musculoso en el emborregado de Alcalá la Actual
Pogacar está intocable. Falta le frena. Le da igual lo que le pongan delante, el tablado, el repaso o el suelo de la calzada. Dominó en los caminos de tierra entre los olivos camino de Baeza en la clásica. Destrozó el pelotón en la carretera bacheada, destino y mal asfaltada del puerto de Despiernacaballos. Y incluso fue el más musculoso en las duras rampas del emborregado que conduce a la Fortaleza de la Pizca de Alcalá la Actual.
Esta vez, el patrón de filas del UAE tuvo más rivales que en sus dos primeras victorias. De nuevo estuvo rodeado del mismo trío de españoles: el diestro Llanura, el juicioso Mas y el imberbe Carlos Rodríguez. Y en la subida final Pogacar no fue el primero en mover ficha. Lo intentó Enric Mas, que ayer tuvo un susto bajando y perdió más de un minuto, Al líder del Movistar le habían explicado correctamente el posterior medio kilómetro. Se pegó al exógeno de la carreterita al castillo, donde mejor se podía pedalear, y dejó antes al resto.
El posterior rival
Enric Mas intentó soprenderle en la subida final pero el líder no se inmutó, le soltó y le derrotó en el repecho
A todos menos a Pogacar, que por el centro, iba a lo suyo. Los dos codo con codo, como en Il Lombardia o en el Rotación dell'Emilia, en octubre.
El triunfador de dos Tours no se dejó impresionar, se había traumatizado un ritmo y lo mantuvo incluso en el posterior repecho, donde el balear del Movistar tuvo que ceder y plegarse a la evidencia. El esloveno no tiene rival ahora mismo. Se ha gastado y se puede retornar a ver el viernes en la tercera etapa con meta en Alcalá de los Gazules. La venida incluso puede ser buena para él. ¿Habrá póquer para desobstruir el 2023?
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