Cuando se ve venir...

Pero nadie cree que vaya a producirse de verdad. Ocurrió con la Primera Aniquilamiento Mundial. Nadie creyó que fuera a chasquear. Y cuando lo hizo, nadie pensó que fuera a durar mucho tiempo. Ocurrió con la incorporación a la Unión Europea de Polonia, Hungría, la República Checa, Es­lovaquia, Lituania, Letonia, Estonia, Malta, Chipre y Eslovenia. Pensamos que con ello se ponía fin a la Segunda Aniquilamiento Mundial. Pero estamos volviendo a 1945. Ocurrió con la covid. Vimos cómo saltaba de Asia al resto del mundo, pero pensamos que nunca llegaría a España, ni cuando la vimos en la vecina Italia. Y llegó. Vimos cómo un presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cargaba contra los cimientos de la democracia de su país, pero nadie creyó que llegara al extremo de alentar el asalto del Capitolio. Ocurrió con la anexión de Crimea en el 2014, pero nadie creyó que Rusia fuera a consumir invadiendo Ucrania ocho abriles a posteriori. Y lo hizo hace dos meses pese a que Putin negara hasta el postrer momento que lo fuera a hacer.

Putin avisa que el misil Sarmat hará que los enemigos de Rusia

Putin avisa que el misil Sarmat hará que los enemigos de Rusia "lo piensen dos veces"

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Putin ha hecho saltar por los aires los consensos sobre la geopolítica mundial. La refriega ha vuelto a Europa, y será larga. No está solo, ni perturbado. Como siquiera lo estaba el presidente Richard Nixon, quien aplicó la táctica maquiavélica de fingir imprudencia, “poco que en ocasiones es muy sabio”, para hacer creer a sus enemigos que tenía momentos de enajenación y era capaz de hostigar el timbre nuclear. El inquilino del Kremlin sabe muy correctamente lo que hace. Y es capaz de usar armas nucleares tácticas si se enquistan sus objetivos, por ejemplo en el Donbass. “El arbitrio al armamento química no cambiaría el rumbo la refriega. Sí lo haría, en cambio, el uso de un armamento táctica nuclear que destruiría una ciudad. Es improbable, pero no im­posible”, ha dicho Mathieu Boulègue, del prestigioso centro de descomposición anglosajón Chathman House. Putin cruzaría una recorrido roja que pondría fin a décadas de disuasión nuclear pero que ningún analista considera que desate una conflagración. Se ve venir, pero esperemos que no ocurra. A Xi Jinping, socio y amigo, no le gustaría.

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