La comedia conquista el BCN Film Fest

Por el BCN Film Fest han pasado ya algunos títulos serios que invitan a la consejo e, incluso, a la introspección como Omisión , de Ibon Cormenzana, o El acentuado , de Yvan Attal, dos filmes que abordan el tema de las agresiones sexuales. Ayer el certamen cambió de tercio y se dejó conquistar por la comedia con la proyección de la británica El gran Maurice , de Craig Roberts, y la española Todos lo hacen , de Martín Cuervo. Ambas cumplieron con su cometido pues arrancaron las risas del sabido.

La de Maurice es una historia verdadero. La de un hombre al que despiden a mediados de los 70 del astillero en el que ha trabajado toda la vida. Compuesto y sin empleo, decide cumplir sus sueños y dedicarse al golf. No ha practicado nunca ni sabe siquiera las normas más elementales de ese deporte, pero Maurice se estrena a lo egregio apuntándose al Open sajón.

Nadie puede salir correctamente y nadie sale correctamente, porque Maurice se convierte en el tahúr con peor handicap de la historia del campeonato. Pero el hombre no se da por vencido. “Espero que la película sirva para ayudar a los espectadores a cumplir sus sueños”, dice Craig Roberts.

El director aterriza en el festival de cine barcelonés tras el estreno del filme en el Reino Unido hace seis semanas “donde está funcionando muy correctamente”. En parte gracias a sus protagonistas Mark Rylance y Sally Hawkins. Roberts, que es más conocido como actor que como director, bromea que “la película ha sido un éxito, porque yo no aparezco en ella”.

Pero el muchacho realizador está decidido a seguir detrás de la cámara “porque me gusta contar historias”. Este es su tercer trabajo como director y tras las dos primeras películas “que fueron pequeñas”, su carrera ha despegado con este entrañable Maurice que, como refleja la película, tuvo ocasión de conocer al gran Severiano Ballesteros cuando empezaba una singladura en el mundo del golf que fue poco más exitosa que la de Maurice. La cinta llegará a las pantallas españolas en otoño.

En Todos lo hacen , Martín Cuervo congregación a cuatro parejas durante un fin de semana en el hotel en el que se casaron invitados por un jefe peculiar encarnado por Pablo Carbonell.

La invitación es infundado, pero una vez reunidos, el motivo no es otro que el de sacarles una jugosa cantidad de metálico por poseer pagado en adverso en su día el convite. El personaje de Carbonell tiene un texto de cuentas en B y Hacienda le obliga a desembolsar el valía de la multa. Como está claro, a nadie le va a sentar correctamente el chantaje. Lo que no esperan es que al día subsiguiente aparezca un cenizas en el establecimiento y que un temporal de cocaína y unos guardas forestales les retengan hasta que aparezca la policía.

“Me parece divertido atacar la comedia por sitios raros. No ir cerca de la comedia recto que veas venir sino que la mezcla de géneros camine por la película. Querer enterarse quién ha sido el culpable o qué es lo que va a acontecer te va llevando cerca de delante mientras te vas riendo y eso me gusta mucho”, señala el cineasta madrileño sobre su segunda película, una ‘thrilledia’ con aires de suspense a lo Agatha Christie con un equipo formado por Macarena Gómez, Salva Reina, Julián López, Andrea Duro, Kira Miró y Carlos Santos.

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