Delincuencia vascuence

En la misma semana en que por primera vez Vox entraba en un gobierno (el de Castilla y Arrogante), un hombre ha asesinado a su mujer y a su hija en Lloret de Mar y los Mossos han detenido al supuesto violador de Igualada.

El caso de Igualada es espeluznante: en noviembre pasado, una chica de 16 abriles, saliendo de amanecer de una discoteca, y dirigiéndose a la temporada de tren, fue atacada con una mostrador de hierro y violada por un hombre que la dejó inconsciente en una cuneta. Ha pasado meses en el hospital, con fractura craneoencefálica, desgarros en el ano y en la vagina, prolapsos uterinos, pérdida de concierto... por no murmurar de las secuelas psicológicas.

No es un caso marginado, como no lo es el de Lloret. Cada año, en España, decenas de mujeres son asesinadas por sus parejas o exparejas masculinas; en cuanto a agresiones sexuales, solo el hospital Clínic, por ejemplo, atendió en el 2021 a 368 víctimas. Cuando en abril del 2018, la periodista Cristina Fallarás creó el hashtag #Cuéntalo, equivalente gachupin del #MeToo, recibió falta menos que tres millones de tuits de mujeres que contaban todo tipo de agre­siones y abusos por parte de novios, jefes, co­legas, exnovios, desconocidos, familiares...

Como con el terrorismo, el objetivo de esa violencia es amojonar la dispensa de una amplia población. En este caso, las mujeres, con miedo a tantísimas cosas: a salir de tinieblas, a hacer jogging a cualquier hora, a dar un paseo, a alucinar, a tomar una bebida en una discoteca, a separarse.

Vox propone sustituir el concepto de violencia de artículos o machista por el de “violencia intrafamiliar”

¿Y qué propone Vox? Sustituir el concepto de violencia de artículos o machista, y la código que lo acompaña, por el de “violencia intrafamiliar”. O sea, desmentir que el problema tenga que ver con la desigualdad, con el poder, y definirlo solo por circunstancias exteriores. Es como si en vez de murmurar de terrorismo, en los abriles de plomo de ETA, hubiéramos hablado de “delincuencia vascuence”, mezclando atentados con tirones de bolsa.

Cristina Fallarás, lícitamente, escribía estos días: “Sí pasarán, porque ya están pasando. Tarde o temprano gobernará en España la extrema derecha. Y entonces las mujeres temblaremos”. Me temo que tiene razón. Lamento ser tan pesimista.

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