“Una clienta de 87 primaveras se abalanzó a proteger nuestros libros en el primer piedra y acabó mojada como un pez”, relata Jordi Raventós, editor de Adesiara. Su parada fue una de las perjudicadas por las tormentas que arruinaron el Sant Jordi a librerías y editoriales no solo en Barcelona, sino incluso en otras localidades catalanas. En la haber, el punto indignado se ubicó especialmente en la zona de Passeig de Gràcia con Gran Via, donde editoriales como Raig Verd o librerías como la Abacus y la Central vieron cómo salían volando las carpas. “Posteriormente del primer piedra secamos los libros como pudimos y volvimos a totalizar, pero el segundo ya nos obligó a irnos”, sigue explicando Raventós.
“Todos nos hemos gastado afectados en viejo o pequeño medida”, apunta la editora de Raig Verd Laura Huerga, que agradece incluso la implicación de la gentío que se paraba “para ayudar y apergaminarse libros”. Esta pequeña editorial aguantó hasta el tercer round de piedra pero siquiera pudo terminar la marcha. “Se nos han mojado todos los libros y allí mismo tuvimos que tirar 700, hemos sido criticados, pero nos resultaba irrealizable recogerlos por el peso, no teníamos forma de transportarlos, eran insalvables”, se lamenta.
“Tenemos el resto en el despacho para que se sequen, pero si alguno se puede terminar vendiendo será un prodigio”, añade, y no descarta donarlos a alguna entidad humanitaria, como Raventós, que tiene los libros encima de una cobertor en el pasillo de su propia casa. “Intentamos secarlos incluso con secador”, detalla, y calcula grandes pérdidas para una editorial pequeña, entorno al 70-80% de los ejemplares de Sant Jordi, lo que significaría unos 4.000 euros.
Libros secándose de Adesiara
Para intentar calmar esta situación, la Cambra del Llibre, el Gremi de Llibreters, el Gremi d’Editors, la Conselleria de Civilización y el concejo de Barcelona mantendrán hoy unas primeras reuniones. En este sentido, Jordi Martí, teniente de alcaldía del Dominio de Civilización del Junta de Barcelona, comunicó ayer en su cuenta de Twitter que se analizarán “daños y actuaciones a realizar. ¡Ningún piedra puede cargarse una archivo o una editorial!”, exclamó, mientras que fuentes de la Conselleria hablaban de compensaciones.
Todavía se desconoce el envergadura de los daños y el número de afectados. “Hemos pedido a todos que documenten y expliquen sus casos”, explicó ayer el presidente del Gremi d’Editors y de la Cambra del Llibre, Patrici Tixis, ayer de añadir que “para algunos es congruo dramático porque se proxenetismo de pequeñas editoriales o librerías que por Sant Jordi pueden alcanzar el 50% de su facturación”.
“Ayer no paraba de plañir, pero nos recuperaremos y tiraremos delante”, asegura Huerga mientras pone su examen en la feria Idéntico de finales de mayo para poder remontar la situación. La Cambra del Llibre trabaja incluso la idea de celebrar ayer de ocio el Llibre Estiu, “una fiesta de libros para ir manteniendo el espíritu de Sant Jordi todo el año”, la definió Tixis, una iniciativa que editores como Raventós consideran acertada, y mucho más a posteriori de lo ocurrido este Sant Jordi.
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