Los cuidadores de personas mayores son conscientes de que la inteligencia industrial les puede ayudar considerablemente en su trabajo. Sin bloqueo, para los dirigentes de la Ordenamiento Mundial de la Vitalidad (OMS), esta aparejo tecnológica, una de las más relevantes de la cuarta revolución industrial, incluso fondo ciertos riesgos para este colectivo, uno de los más vulnerables en la sociedad flagrante.
Así, alertan de que estos sistemas tienden a fomentar la discriminación por años, o edadismo, esto es, la discriminación contra las personas que han dejado de ser jóvenes. Por esta razón, desde la OMS, reclaman un diseño adecuado de estos instrumentos digitales, para que se recopilen datos y se proporcionen fortuna de acuerdo con un código ético adecuado.
Por lo caudillo, la inteligencia industrial se emplea en este contexto monitorizando de modo remota a estos pacientes. Igualmente se utiliza para producir medicamentos específicos. No obstante, los expertos creen que se puede avanzar en este campo notablemente. Por ejemplo, están convencidos de que se puede optimizar la dirección de las camas en los hospitales estudiando la crecimiento de estas personas.
Es aseverar, se trataría de avanzarse a los problemas, en zona de despabilarse soluciones cuando las situaciones ya se han complicado. Y es en este punto en el que aparece el peligro del edadismo. A menudo, la inteligencia industrial ignora a quienes pertenecen a este peña de años. En otras ocasiones, se les relega a una posición secundaria porque, supuestamente, los sujetos de otras franjas de años son prioritarios.
En síntesis, para muchos de estos sistemas, los mayores, o son invisibles o son poco relevantes. Incluso los gestores de la industria tecnológica piensan que, cuando estos ciudadanos tienen que familiarizarse con la inteligencia industrial, lo tienen más difícil que el resto de individuos. De ahí el “sesgo” que denuncian los portavoces de la OMS. Encima, por la método de funcionamiento de estas innovaciones, si no se dispone de información de un colectivo, este acaba siendo insignificante.
Y, como lo insignificante no le preocupa a nadie, nadie le dedica atención. Por esta razón, los técnicos insisten en que, si la selección de datos recolectados no es diversa, los beneficios solo se extenderán a un pequeño rango de años. En opinión de la jefa de la Mecanismo de Cambio Demográfico y Envejecimiento Saludable de la OMS, Alana Officer, los mayores deben mantenerse acertadamente informados sobre la crecimiento de la tecnología.
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