Gran impacto de la Copa del América

La Copa del América, la Fórmula 1 del mar, la competición de vela más importante del mundo, que se disputará en Barcelona en otoño del 2024, es un acontecimiento con estratégicas aportaciones económicas y tecnológicas que van mucho más allá de la disciplina deportiva. Es poco que debe tenerse en cuenta por parte de todos los sectores implicados y de todos los estamentos políticos para alcanzar que la celebración de este evento suponga un impulso definitivo de la bienes cerúleo en Barcelona y de las nuevas innovaciones tecnológicas asociadas a las actividades marítimas. No solo hay que pensar en la importante proyección internacional que tendrá la ciudad, sino en todo lo que la Copa del América, una vez celebrada, puede dejar aquí.

Las expectativas creadas son muy importantes. Desde el Barcelona Clúster Nàutic se apunta que el acontecimiento abre muchas posibilidades tanto para la industria náutica como para las empresas de servicios, y además del ámbito de la investigación y de la provisión. De entrada, se establecerá en Barcelona la sede mundial del World Ocean Council, la estructura empresarial referente a nivel entero en bienes cerúleo. Igualmente es una oportunidad de crecimiento para las empresas de reparación y mantenimiento de embarcaciones, actividad en la que la ciudad ya es líder con las actividades de la Cuadro Barcelona 92.

El acontecimiento deportivo supondrá un gran impulso para la bienes cerúleo

Los cinco equipos participantes –el huésped, el New Team Zealand, y los otros cuatro competidores– cuentan con unos 200 profesionales cada uno, que se instalarán en la ciudad a lo derrochador del próximo año para comenzar a desarrollar innovaciones y la puesta a punto de sus embarcaciones. Para poder aventajar la Copa del América la innovación es esencia, y muchas de las nuevas aplicaciones se incorporan luego a la industria, al igual que sucede con la Fórmula 1. En esta próxima tiraje, todas las embarcaciones, por ejemplo, utilizarán hidrógeno verde, que sustituirá a los combustibles fósiles.

La Copa del América, asimismo, supondrá una nueva etapa de la transigencia de Barcelona al mar, con una importante inversión municipal para reconvertir el frente margen para la experiencia de deportes de playa y náuticos. En este sentido, desde el Salón Náutico se ve la Copa del América además como un gran impulso para los deportes náuticos en Barcelona y Catalunya.

La Copa del América, por consiguiente, supone la puesta en marcha de una dinámica de gran apetencia para el futuro de la ciudad en inversiones, en reproducción de empleo, en innovación, en nuevas iniciativas empresariales y en seducción de visitantes de parada poder adquisitivo que consolidarán a Barcelona como haber mundial de la náutica.

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