Marc Minkowski se defiende de las críticas a su trilogía de Mozart

El arribista festival Mozart que ha propuesto este mes de abril el músico francés Marc Minkowski en el Liceu conlleva sus riesgos. La icónica trilogía dapontiana –Le nozze di Figaro, Don Giovanni y Così fan tutte– se está ofreciendo por primera vez en días consecutivos (los días 23, 24 y 25 se celebran las últimas funciones) a fin de poner cada título en relación con los otros dos. Una maratón que supone un gran esfuerzo, especialmente para los cantantes, que han de ser capaces de sustituir a sus colegas en tiempos de Covid. 

De ahí que el director de esta aventura operística, un gran doble en Mozart que durante un quinquenio estuvo al cargo de la Semana de Mozart en Salzburg, haya querido manifestar públicamente su desacuerdo con la crítica musical que ha puesto en duda la calidad de su propuesta, y además con esas personas de entre el conocido que abuchearon al equipo exquisito en un par de funciones.

Minkowski ha mantenido una entrevista en monopolio con 'La Vanguardia' al respecto

Marc Minkowski (París, 1962) ha mantenido una entrevista en monopolio con La Vanguardia en la que defiende que “lo que ofrezco es correcto”. “El canto en Mozart es una cuestión de estilo y los cantantes de gran voz que pueden llevarlo a final no abundan", asegura. En cuanto al seguridad entre la banda y las voces, "es ciertamente mi singularidad”, añade el músico, cuyo esquema tenía previsto comenzar en Burdeos y Versalles antiguamente de aterrizar en el Liceu. El coronavirus acabó obligando a atrasar el estreno alterando así el orden de los teatros, por lo que el de Barcelona ha sido, finalmente, su campo de pruebas, por otra parte del coliseo de anciano tamaño de los tres.

Marc Minkowski, Ivan Alexandre i Víctor Garcia de Gomar, director artístic del Liceu

Marc Minkowski, Ivan Alexandre y el director exquisito del Liceu, Víctor Garcia de Gomar, durante la presentación de la trilogía 

Pere Francesch

El examen de poner en diálogo los tres títulos es poco cascarrabias y valioso, pero parece que ha prevalecido la crítica a los desajustes musicales entre banda y coro, y a unas voces que no se han considerado suficientemente rutilantes. ¿Le han incomodado las reacciones adversas a esta trilogía? 

Me siento proporcionadamente y estoy a sensibilidad con la Simfònica del Liceu, con la que ahora mismo estamos haciendo una auténtica maratón. Y creo que es lo que estoy proponiendo al conocido en términos de estilo en este esquema es correcto. Una vez estrenamos, me pareció que era un esquema que se estaba entendiendo, pero posteriormente empecé a escuchar, concretamente en una de las funciones, reacciones de protesta. Pero verá, el canto de Mozart es sobre todo una cuestión de estilo, es una cuestión de trabajo en equipo en cualquiera de sus óperas y mucho más cuando estás haciendo una trilogía. Hay algunos de los cantantes del reparto que están interpretando dos títulos o incluso tres en una misma semana. Y todos ellos tienen que ser capaces de sustituir a sus colegas si hay algún problema.

Un problema que ciertamente ha tenido motivo esta semana a la hora de representar Cosí fan tutte.

Sí. Las intérpretes que dan vida a Fiordiligi y Dorabella [Ana-Maria Labin y Angela Brower] han tenido que ser sustituidas porque están muy cansadas. Y por lo tanto hemos hecho poco un poco imprudente. Porque Lulia Maria Dan, que interpreta a Donna Anna en Don Giovanni y ciertamente ha tenido que sustituir además esta semana a la que hace de Contessa en Le nozze por causa de la Covid, ha perfecto asumiendo además Fiordiligi. Y lo mismo sucede con Arianna Venditelli: el martes no tenía previsto cantar Susanna y lo hizo, el miércoles cantó su Donna Elvira y en Le nozze debuta el rol de Dorabella además por sustitución. Y esto es extraordinario. 

El director de escena Ivan Alexandre y el director de orquesta Marc Minkowski presentan la Trilogía Da Ponte-Mozart en el Gran Teatre del LiceuMATS BACKER/GRAN TEATRE DEL LICE
(Foto de ARCHIVO)
29/07/2017" class="lazy"/>

El reparto de la trilogía mozartiana del Liceu son voces capaces además de representar Gounod, Verdi, incluso algunas partes de Wagner. Y algunas interpretan barroco.

MATS BACKER/GRAN TEATRE DEL LICEU

Debe tener mucha presión en los cantantes para hacer esta esquema en términos de mantenerse con buena vigor en el contexto en el que estamos. Al menos ahora se van inmunizando todos.

Desde luego. Y en términos de cantar en estilo, porque son todas ellas voces capaces además de representar Gounod, Verdi, incluso algunas partes de Wagner... y algunas interpretan barroco. Por lo tanto estamos hablando de estilos muy distintos. Algunos de ellos están cantando ya en el Covent Garden, en la Bayerische Staatsoper o en el Met de Nueva York.

Y en cambio en el Liceu no han maravillado.

Porque cuando vienen a este esquema cantan en el estilo que tanto el director de cuadro como yo mismo hemos dispuesto. Hace abriles, grandes cantantes mozartianos como Fischer-Dieskau o Margaret Price eran artistas que cantaban mucho repertorio y eran capaces de cantar Mozart en estilo. Y el hecho de hacerlo en una sala ínclito como el Liceu no implicaba tener que cantar el doble de resistente o o el doble de esto o lo otro. Yo hago un esquema en estilo, y me he cerciorado en este teatro de que se oiría perfectamente en diversos puntos de la sala. El seguridad entre la banda y los cantantes es mi obsesión, me cercioro de que la banda no tape a los cantantes. Y lo que estamos proponiendo es poco único. Y seguramente se puede soñar con lo más ínclito, pero ahora mismo las voces grandes de estrellas que sean capaces de cantar Mozart en estilo son raras o directamente inexistentes. Son voces muy líricas que difícilmente ofrecen este tipo de Mozart.

La inclinación tenía suerte mayores expectativas porque esperan poco más potente de usted, pues le conocen, le aprecian.

Entiendo que había concurrencia que tenía expectativas y sus gustos son muy líricos, pero yo llevo 30 abriles haciendo castings para ópera. Hasta enero pasado dirigía la Ópera de Burdeos y estoy acostumbrado a hacer repartos de ópera, creo que sé lo que estoy haciendo. Y creo que el Liceu estaba muy predispuesto a escuchar mis propuestas e incluso además Alexander, el director de cuadro. Creo que tenemos poco mesurado.

La puesta en escena de Ivan Alexandre utiliza el recurso del teatro dentro del teatro

La puesta en cuadro de Ivan Alexandre utiliza el memorial del teatro adentro del teatro

Alex Garcia

La semana pasada durante una función recibieron abucheos posteriormente de un par de arias. ¿Cómo afecta eso al equipo exquisito? 

Yo recomendaría a la concurrencia que si no le ha gustado lo que está escuchando, utilice Internet para expresarse y lo explique a  100.000 personas en la redes sociales. Porque cuando haces un buuuu en una función posteriormente de dos abriles de pandemia demuestras en presencia de todo que no precias este prodigio de estar aquí juntos posteriormente de dos abriles de producciones en streaming y sin conocido. Por otra parte, abuchear posteriormente de una romanza puede ser una tradición en grandes teatros, pero lo que genera es desconcierto en la concurrencia que ha venido a ver una ópera por primera vez en su vida, por qué no entienden a qué se debe la protesta: nadie en esta ópera se ha saltado una frase o una nota. El buuu alega solo una cuestión de gustos. Y sobre todo le da al director y la orquestra y sobre todo a los cantantes una sensación terrible de inestabilidad. Cantar en el Liceu es un acto de coraje, no en vano es uno de los teatros más famosos del mundo, y si no te gusta valentísimo, pero exprésate de otra guisa. Pero insisto, creo que lo que estamos haciendo es correcto y el conocido lo sabe. 

Se le critica que este es un esquema pensado para teatros pequeños, y que el Liceu no son 400 butacas sino 2.300.

Lo he conocedor, pero es que ya lo sabemos  y por otra parte es que solo una parte de los cantantes que vienen de cantar en un teatro de 400 plazas. La mayoría son nuevos y la mayoría lo cantarán luego en Burdeos que es más pequeño y además en Versalles, y  continuaremos a Rávena. Pero poniendo las cosas en su contexto, la mayoría de este reparto canta regularmente en grandes teatros. Igualmente he manido que la concurrencia está triste porque no hay suficientes cantantes catalanes o españoles en esta producción. Lo he conocedor en alguna parte. Lo puedo entender, soy un fan número uno de Monserrat Caballé, y tenemos a Mercedes Gancedo en la producción. Quizá podríamos tener tenido más, pero no existe ningún nacionalismo o racismo. He hecho Les contes d'Hoffmann en Valencia con la medio del reparto castellano y algunos de ellos eran catalanes, o sea que no se me puede manifestar de eso.

Diseñó el reparto adjunto con el Teatre de les Arts de Valencia, entonces. ¿Con el Liceu hubo además un trabajo à la page?

Igualmente fue de mutuo acuerdo.

Quizá cuando piden más cantantes catalanes no es porque quieran que sean catalanes sino porque les parece que lo podrían tener hecho igual de proporcionadamente siendo del motivo. Los personajes con los que la crítica se ha sentido defraudada eran ciertamente los del Conde en Le nozze, Figaro / Leporello y el propio Don Giovanni.

Esta es una coproducción qué hacemos con Burdeos y Versalles con concurrencia que está acondicionado para un esquema a espléndido plazo. No es tan sencillo encontrar concurrencia que puede hacer eso. Pero el señor Thomas Dolié canta en la Opéra Bastille, y además el señor Alexandre Duhamel. Y el señor Robert Gleadow canta en el Met y otros teatros similares que son incluso más grandes que el Liceu. Así que no entiendo las protestas más allá de que se deban a una cuestión de gustos. Esos son cantantes perfectos para este esquema. No hemos traído ni estudiantes ni principiantes. Son ciertamente voces que cantan en estilo y yo no soy precisamente un director de barroco que le empuje a la concurrencia a cantar más suave. Sencillamente cuando Mozart dice que este pasaje es piano para la banda, lo es además para la voz. O si aquí Mozart ha puesto un crescendo, por valía hazlo. Es todo una cuestión de contraste y de respeto por la partitura.

Otra de las escenas de 'Don Giovanni'

Otra de las escenas de 'Don Giovanni'

Alex Garcia

Asegura que el seguridad entre la orquestra y las voces es su obsesión. ¿El Liceu es especialmente enrevesado a la hora de ganar que la banda no tape las voces?

Yo puedo tener fallos como director, como cualquier director, pero ciertamente el seguridad es mi singularidad porque tengo un radar en mis orejas, por eso a veces durante los ensayos voy exclusivamente a escuchar, y por eso siempre tengo asistentes excelentes trabajando conmigo, por otra parte de un director de cuadro como Alexandre que es además musicólogo. Hemos pasado tres semanas en la sala ínclito escuchando y escuchando para conseguir lo que yo creo que es un buen seguridad. Así que sí que es posible hacerlo en el Liceu, aunque quizá alguna indeterminación he olvidado por un segundo descender el sonido de la banda. Básicamente me siento orgulloso de lo que presento.

Algunas críticas han considerado que la perspectiva de estas tres óperas del clasicismo era demasiado barroquista, con ritmos trepidantes para lo que merece un estilo más refinado.

Dirijo Mozart desde el año 1993. Mi gran suerte fue comenzar con Le nozze di Figaro, fue mi primera ópera escenificada. He hecho cinco producciones de Le nozze, cinco de Don Giovanni y tres de Così, más Mitrídates, Idomeneo, etc. Creo que conozco mi Mozart y creo que conozco muy proporcionadamente al Mozart de mis hermanos mayores de la dirección orquestal... porque yo crecí escuchando a Fritz Busch, Karl Böhm... Éstos son mis modelos. Una vez estoy metido en la partitura, intento hacer lo qué está ahí y además lo que me dice el instinto. Proponer que mi interpretación de Mozart es una interpretación barroca es un cliché. Adicionalmente creo que soy un comediante versátil, que además hace Wagner, Offenbach o Verdi al igual que Mozart, pero lo que nos da Mozart es una combinación de sensualidad, expresión, ternura y a veces violencia. Don Giovanni es un buen ejemplo de esto: está escrita a la breve pero tienes cinco síncopas de los violines, y uno, dos, tres golpes de los bajos. Y solo intento dejar esto claro, porque Don Giovanni es una historia de asesinato y violencia. Esto es lo que a mí Mozart me dice. Quizá hay concurrencia que audición otra cosa, pero si lo que quieres es un director de banda en estilo, eso es lo que pasa. Y aparentemente a la concurrencia no le acaba de pirrarse, y contra gustos no hay disputas.

Yo como todo director de banda tengo mi ego, pero no soy presuntuoso. Fui director exquisito de la Semana de Mozart en Salzburgo durante cinco abriles porque el conocido y los responsables me consideran que soy un buen intérprete. He sido invitado en el Covent Garden o en París y demás teatros internacionales donde me ven como un director de Mozart. Y las orquestas, especialmente la del Liceu , que toca en muchos estilos, dialogan conmigo de la guisa más natural, así que lo que ofrezco es correcto. Si a la concurrencia no le gusta, lo entiendo, pero no creo que esté haciendo solo fuegos artificiales, ruido y jogging.

El espíritu

El espíritu "juguetón" de Wolfgang Amadeus Mozart se apodera del Gran Teatre del Liceu hasta el 25 de abril, con "Le nozze di Figaro", "Don Giovanni" y "Così fan tutte" 

EFE/Enric Fontcuberta

¿Qué ha aprendido de estos títulos de Mozart haciéndolos por primera vez de una tirada?

Tengo la sensación de residir con Mozart durante tres días, es poco único y mágico. Es un sueño. Pero además hay pesadillas... los clásicos problema de una ópera, con cantantes sintiéndose mal, etc, se multiplican por tres. Y físicamente, como director, además son triples los problemas de hombros y brazos. Y las cuerdas vocales de estas cantantes que esta semana han actuado los tres días se fuerzan al techo. Pero mi sueño es aparecer a hacer los tres títulos en un mismo día: comenzando a mediodía y tomando dos pausas para yantar.

Ja ja ja. ¿Las merienda horas de música? ¡Esperemos que con repartos distintos!

Sí, por supuesto. Claro que me lo pensaré dos veces posteriormente de esta experiencia, jaja.

A lo mejor en Salzburg están interesados en la maratón de un solo día.

Es poco a intentar. Pero lo que estamos haciendo ya es una trastorno, como interpretar la Tetralogía de Wagner en la misma semana, que es cruel pero hay concurrencia que lo hace. Hay concurrencia del teatro que lo pone en praxis con Le soulier de satin de Paul Claudel o con obras de Shakespeare durante dos o tres días. Es una experiencia a tener en la vida al menos una vez. 

¿Y qué ha comprendido de Mozart e incluso de Da Ponte con ese examen de vincular los tres títulos y convertir a Don Giovanni en el Cherubino de Le nozze y en el yayo de Così?

Creo que Mozart, especialmente en estos tres episodios, es un pintor extraordinario de las relaciones amorosas. Porque todas son historias de aprecio. Y son actuales. Incluso a veces sientes que las mujeres se ven metidas en situaciones terribles, pero al final son las vencedoras. Al final de Le nozze ves cuán robusto es la Contessa siendo capaz de perdonar al Conte. Y en el de Don Giovanni ves a Ottavio y Donna Anna en una suerte de duetos de aprecio, poco mágico, y además posteriormente de Così fan tutte,  aunque la fidelidad de las chicas había sido destruidas, ellas son al final las víctimas del esquema de un mulo estúpido, y en nuestros corazones son las vencedoras. Es poco que en la música además lo refleja, porque tienen la más increíble parte de canto. Y en una época en que todo el mundo palabra de la condición de las mujeres y exposición, este es un esquema con mucho sentido. Eso es lo que siento.

¿Sabe que el Liceu ha presentado su plataforma digital para ver las óperas con todo tipo de interacciones? La Manon que vendrá a dirigir la próxima temporada es una de las cinco óperas con las que el conocido podrá escoger a cada momento qué cámara dirigir, podrá incluso enterarse de las indicaciones que les da a los cantantes... ¿Qué opina?

Pues que lo haré con una condición: si tengo una pantalla que me muestre a todos los espectadores en casa, incluso si están desnudos. ¡Y no es broma!

Ja ja, pero ¿qué le parece que pasará con la nigromancia de la ópera con toda esta tecnología acondicionado?

Mire, Víctor Garcia es uno de mis amigos, y creo que está haciendo un gran trabajo. Igualmente su equipo, ahora mismo están haciendo mucho trabajo. Yo además como director de un teatro de ópera en Bordeos además me preocupaba atraer al conocido al teatro, además a la concurrencia pipiolo, y creo que lo logré con mi equipo, y además surtir las ayudas públicas. Como conocido me encanta ir a ver una ópera del Met en el cine en motivo de coger un avión a Nueva York. Y lo que veo a veces en el cine son cosas que son difícil de ver en vivo, porque están muy proporcionadamente hechas. Pero todo esto es solo el seguimiento del plato principal, que es asistir al teatro enfrente de los artistas. Y si quieres puedes investigar en making off y cosas así. Yo soy un gran querido del cine, tengo una gran pantalla y puedo apreciar mis películas favoritas sin tener que sujetar al vecino comiendo palomitas, pero aún así nunca paparé de ver una nueva Disputa de las galaxias o poco parecido en un gran cine con una gran pantalla y sonido envolvente. Es poco que no podrá sustituir nunca lo que tengo en casa. Así que sigan viniendo, especialmente posteriormente de estos dos abriles de moderación.

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