Un sabio: Josep Massot i Muntaner

Ha muerto uno de los grandes homenots de la civilización catalana. Un sabio, tout court . Esta era la sensación que se extendió ayer por la mañana al conocerse el fallecimiento de Josep Massot i Muntaner. Trabajador incansable, personaje polifacético, pero al mismo tiempo modesto y sencillo, fue como él mismo dijo un cenobita de Montserrat “un poco atípico” que dedicó buena parte de su vida a dirigir publicaciones y hacer investigación sobre civilización popular, historia de la letras, Iglesia y Enfrentamiento Civil en el ámbito de Catalunya y Baleares. Paul Preston lo definió como­ un “superhombre humilde de la historiografía catalana”, como al incluso cenobita Hilari Raguer.

Estuvo ingresado en el hospital durante la pasada Semana Santa afectado por problemas respiratorios, aunque había podido retornar a Montserrat. Eso sí, los médicos le habían despabilado de la fragilidad de su sanidad y que no podría proseguir su ritmo habitual. Fue seguramente un golpazo definitivo para un hombre que había llegado a trabajar hasta quince horas diarias, aunque tuvo que descender el ritmo a raíz de una operación de corazón en el 2017.

Josep Maria Muñoz Pujol hizo un retrato irónico de su talante achicopalado y de voz pausada

Josep Maria Muñoz Pujol, en su interpretación novelada del chiquero de intelectuales de 1970 en Montserrat, hizo un retrato irónico de su talante achicopalado, de voz pausada y cuerpo frágil, hablando de su “color de luz de biblioteca”. No era ningún menosprecio, ya que pasó muchas horas en archivos y bibliotecas, rodeado de libros y corrigiendo o escribiendo textos.

Josep Massot i Muntaner nació en Palma (Mallorca) el 3 de noviembre de 1941. Su padre era médico y el antepasado músico y folklorista, por lo que en casa con­taba con una buena biblioteca. Explicaba que en la escuela le enseñaron en castellano pero el catalán lo aprendió solo leyendo Rondaies mallorquines de Mn. Alcover, que le regalaron por la primera comunión. Tras el bachillerato en un colegio de jesuitas, se traslada en 1958 a Barcelona para estudiar Filología Románica en la Universitat de Barcelona, donde tendrá profesores del nivel de Martín de Riquer, Antoni Vila­nova, José Manuel Blecua, Badia i Margarit o Joan Bastardas. Era un educando tan brillante y volcado en los libros que los compañeros lo bautizaron como “ Massot y Pelayo”, pensando en Marcelino Menéndez y Pelayo. Mucho más tarde, su amigo Albert Manent dijo que tenía “una memoria que parece una computadora, como Jordi Rubió o Miquel Batllori”.

Paul Preston lo calificó como el “superhombre humilde de la historiografía catalana”

En 1962 ingresa como cenobita en la convento de Montserrat. De novicio, su músico fue el padre Cassià M. Just. Amplía estudios de filosofía y teología en Alemania, en 1969 hace la profesión solemne1971 es regular presbítero.

Sus primeros trabajos fueron sobre el cancionero popular de Mallorca y monaquismo. En 1971 el cura Cassià le encarga la dirección de Publicacions de l’Abadia de Montserrat, considerada la editorial más antigua de Europa, que dirigirá hasta su homicidio. Con Max Cahner manguita la revista Randa , dedicada a la historia y la civilización de las islas Baleares. Codirige con Joaquim Molas el Diccionari de la letras catalana . Escribe varios artículos para la Gran Enciclopèdia Catalana y revisa la publicación de la Sagrada Escritura de Montserrat y la Història de Montserrat de Anselm Albareda.

Fue director de las revistas ‘Serra d’Or’ y ‘Randa’ y de la editorial Publicacions de l’Abadia de Montserrat

Su primer texto fue Els mallorquins i la habla autòctona (1972) y pronto le siguieron otros dos que muestran sus focos de interés: La Enfrentamiento civil a Mallorca (1977). La Iglesia y la extirpación analizados desde una perspectiva donde el rigor estaba siempre por encima del componente ideológico. Jordi Manent ha escrito con descubrimiento: “Queriendo entender la extirpación civil española a través del controvertido texto de Georges Bernanos Los grandes cementerios bajo la espejo , Massot no tiene manías a la hora de describir las virtudes y los defectos en las actuaciones de los republicanos y de los franquistas, del comportamiento de la Iglesia”. 

Publicó unos setenta libros, entre los que destacan: Els creadors del Montserrat modern (1979), La Enfrentamiento Civil a Montserrat (1984), Vida i miracles del ‘conde Rossi’ (1988), Georges Bernanos i la Enfrentamiento Civil (1989), In ventari de l’arxiu de l’Obra del Cançoner Popular de Catalunya (1993), Escriptors i erudits contemporanis (12 volúmenes, 1996-2013), Caçador de cançons. Les missions de l’Obra del Cançoner Popular de Catalunya (2021). Encima de ser el responsable de Randa , ha sido director de Serra d’Or i Catalan Historic Review . Como articulista hizo más de quinientas colaboraciones y reseñas en la prensa, incluso en La Vanguardia .

Ayudó a fundar la Societat Catalana de Llengua i Humanidades (filial del Institut d’Estudis Catalans), de la que fue presidente (1987-1990). Fue 20 primaveras secretario de la Associació Internacional de Llengua i Humanidades Catalana y 11 primaveras secretario de la Reial Acadèmia de Bones Lletres. Recibió los máximos reconocimientos: Creu de Sant Jordi (1996), honoris causa por las universidades de las islas Baleares (1999) y València (2017), Premi d’Honor de les Lletres Catalanes (2012), Medalla d’Honor de la Xarxa Vives d’ Universitats (2018) y Medalla de Oro de las Islas Baleares (2019). El año pasado se editó la miscelánea El monjo, l’historiador i l’editor. Homenatge a Josep Massot i Muntaner , coordinada por Jordi Manent.

Joaquim Molas, en la respuesta a su discurso de ingreso en la Acadèmia de Bones Lletres, lo retrató como un “sabio modesto, espléndido y replegado en sí mismo, con la examen quebranto y una media sonrisa permanente”.

Post a Comment

Artículo Anterior Artículo Siguiente