La examen de las plantas (Almadía), la última novelística del boliviano Edmundo Paz Soldán (Cochabamba, 1967), es una historia selvática ambientada en el sector de la industria de los videojuegos. En el Amazonas, el protagonista forma parte del personal de un laboratorio que una empresa de realidada supuesto tiene instalado en plena selva. Al mando del doctor Dunn, la corporación experimenta con indígenas para reproducir en su nuevo producto los mercancía alucinógenos de una planta milenaria conocida como 'alita del bóveda celeste'. El autor, de cita en Barcelona, atiende a este diario en un hotel del centro de la ciudad.
¿Qué quiso hacer con este volumen?
Leí mucho sobre neurociencia, plantas medicinales y existencia supuesto. Quería hacer una novelística de ciencia-ficción ambientada en un laboratorio con un comprobado chiflado. Visité la selva y se me ocurrió ambientarlo allí, en el presente, en ese área de la Amazonía donde la muchedumbre cruza de Brasil a Bolivia sin pasaporte.
¿Qué tienen en popular el chamanismo y la existencia supuesto?
La tradición novelística de la selva es muy amplia pero no incluye estas temáticas tecnológicas. El desafío era fusionar la selva con el ciberpunk. Es un maridaje solo en apariencia incongruente. ¿Por qué no crear un videojuego de existencia supuesto que reprodujera los mercancía alucinógenos de ciertas drogas?
¿Qué podemos opinar del protagonista?
Tengo un amigo que trabaja en un psiquiátrico. Él intenta usar las pastillas con los internos lo menos posible, lo que da resultados a holgado plazo. Mezclé cosas que él me contaba con historias que leía en la prensa de médicos que abusaban de sus pacientes. Pegado a eso, introduje el pasado personal turbio del doctor: el tema de la hermana castradora, la tradición de los concursos de misses...
¿La existencia supuesto tiene que ver con la esquizofrenia?
¿En qué momento, al examinar con el cerebro con fines lúdicos, se traspasa la frontera de la salubridad mental? Ese era un tema que me interesaba.
Es una novelística realista... pero de existencia supuesto, con una parte supuesto u onírica.
No me he inventado la tecnología de la novelística, es la misma cojín del metaverso. La existencia supuesto avanza mucho, están estudiando que se puedan imprimir las imágenes de tus sueños. Solo he precoz un poquito el progreso de estas técnicas, como la terapia de existencia supuesto, que ya se aplica a los agresores sexuales para que se pongan en la piel de las víctimas.
Bueno, hay cosas de su novelística que todavia no suceden en el mundo verdadero...
El sucesivo paso de las grandes corporaciones como Facebook o Twitter va a ser recomendarnos cosas que ni sabíamos que nos pudieran interesar, adelantarse a nuestro propio deseo o crearlo en nuestro inconsciente. Muestro cómo estas empresas han cedido un paso: no solo extraen nuestros datos de compras y nuestros gustos sino los de nuestro inconsciente.
Y muestra además una técnica que permite a un paralítico comportarse como si estuviera sano: pasar una maratón, por ejemplo.
Pero eso se usa ya con ancianos, les ponen las lentes virtuales para que vivan como cuando eran jóvenes.
¿Existe ese área, el pueblo que describe?
Se sostén en la billete de Cobija, que tiene detrás toda la historia de la explotación del caucho, ya fatigado, por lo que se están explotando cada vez más otras cosas. Los indígenas me decían que ya no comían pescado o que había cambiado mucho de sabor, hay unos indices altísimos de mercurio en el agua, que se produce para la explotación del oro. Es una zona rayano con el Brasil, y eso se refleja hasta en los giros del idioma, que reproduzco.
¿Se ha divertido creando todas esas apps?
Algunas existen de verdad. Hoy no se puede escribir de la selva como cuando Vargas Llosa hizo La casa verde. Los personajes van con el móvil para identificar los árboles o el trino de los pájaros. Una cosa que fogata la atención de la selva es que ves muy pocos animales -a excepción de los insectos-, porque se han metido más en lo profundo a causa del avance de la colonia y de que hay cada vez más ruido. Por eso cree una app que te añade monos y tucanes al paisaje, por ejemplo.
¿Qué son los deep fakes, poco primordial en la novelística?
Un vídeo en que superpones la cara y la voz de algún al cuerpo de otra persona, lo que te hace creer que hizo poco que en absoluto hizo. Está muy progresista: salen políticos famosos diciendo barbaridades apócrifas o practicando escenas pornográficas. Hay apps en el mercado en que metes fotos y vídeos de una persona y te los integra en escenas de todo tipo.
La tecnología supuesto permite, en su volumen, convivir con familiares muertos.
Hay un reality en la televisión coreana que ya practica eso: vi el ejemplo de una mujer que creía ver de nuevo a su hijo muerto, estallando en lágrimas. Tiene que ver con la incapacidad que tenemos de aceptar la crimen. Exploro tanto la superficie emocional como la económica de todo eso, que es más presente de lo que muchos creen.
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