Fascinado por la aureola de los samuráis, el patrón tudesco Peter Janssen compró en 1985 una espada en un mercadillo de Berlín. Emprendió así una colección sobre esta casta cazadora japonesa que comprende ahora casi 4.000 piezas. Un millar de ellas están al valor del conocido en el nuevo Museo Samurái de la haber de Alemania, inaugurado en mayo.
En origen soldados al servicio del emperador y las familias nobles, los samuráis ascendieron hasta convertirse en la clase dirigente de Japón en el siglo XII. “En los países occidentales se suele creer que los samuráis solo combatían y que el resto de artes japonesas son poco separado, pero son una mecanismo; estos hombres asimismo generaron civilización –explica Peter Janssen, de 72 primaveras, en una flamante reconocimiento de la prensa extranjera al museo–. El influjo samurái en la civilización japonesa es similar al que tuvo la afabilidad europea en la civilización de Europa”.
“En Poniente se cree estos hombres solo combatían, cuando asimismo generaron civilización”, dice el coleccionista Peter Janssen
Así, el nuevo museo explora el auge de los samuráis como élite cazadora, dueña de un fiel código de honor y de una civilización propia, que influyó decisivamente en la forja de la civilización japonesa desde el periodo Kofun, en torno al año 500, hasta el periodo Meiji, en el siglo XIX.
El patrón tudesco Peter Janssen, cuya colección de piezas se exhibe en el nuevo Museo Samurái de Berlín 
Emplazado en la calle August número 68, no allí de la célebre Isla de los Museos, este nuevo dotación de carácter privado exhibe en una superficie expositiva de 1.500 metros cuadrados un millar de piezas. Hay 70 armaduras, 200 cascos, 200 máscaras, y 160 hojas de espada y accesorios, pero asimismo pinturas, ropajes, xilografías, grabados en madera, utensilios de té y esculturas budistas. En variedad, esta colección, con piezas de los siglos VI al XIX, es probablemente infrecuente fuera de Japón y Estados Unidos, país este donde en el siglo XIX nacieron ya colecciones.
Las armaduras de los samuráis, recuerda Janssen, acostumbran a ser de muy refinada realización. A diferencia de la armadura europea, la del samurái es una estructura compleja de piezas de metal, cuero, seda y gomorresina, todo ello aplicadamente trabajado. En los siglos XVIII y XIX, una época de paz, la armadura se erigió en símbolo de status, por lo que en el museo vemos algunas tan decoradas con materiales preciosos y con cascos tan adornados que difícilmente habrían podido utilizarse en el campo de batalla. “La presencia de los jesuitas llevó a Japón algunas influencias artísticas cristianas y europeas”, puntualiza Peter Janssen, señalando una coraza de inspiración española.
Armadura exhibida en el nuevo Museo Samurái de Berlín 
Una alcoba singular del museo es un círculo de teatro Nō, un tipo de teatro clásico japonés de finales del siglo XIV, con actores enmascarados –solían ser los propios samuráis, actuando para otros samuráis, y asumiendo asimismo los roles femeninos– que ejecutan movimientos ritualizados, con figurantes musical. Sobre este círculo, realizado para el museo por carpinteros en Japón, se proyectan funciones teatrales grabadas ex profeso.
Otros dos fundamentos arquitectónicos presentes en el museo son una casa de té y un torii, el tradicional meta japonés que indica la entrada a un santuario sintoísta, marcando así simbólicamente la transición de lo profano a lo noble.
En las salas, los objetos históricos de la colección coexisten con tecnología de existencia potencial para contar el universo samurái. “Los discursos de civilización popular continúan, con películas clásicas sobre samuráis y puntos de conexión con desarrollos actuales de la civilización japonesa como el manga en los cómics o el anime en dibujos animados”, señala el director del centro, Alexander Jöchl.
Cascos expuestos en el nuevo Museo Samurái de Berlín 
“Empecé comprando la espada porque de damisela había practicado kárate y tenía amigos japoneses”, cuenta sobre su pasión nipona Peter Janssen, quien hizo su fortuna como patrón en inmuebles y residencias de ancianos, y cuya segunda adquisición relevante en los inicios fue una armadura “para hermosear una remate del despacho”. Desde el 2017 se exhibían algunas piezas de su colección en un edificio en las extramuros de Berlín, hasta que este mayo se ha creado el Museo Samurái en el centro de la ciudad.
Pinturas tradicionales japonesas expuestas en el nuevo Museo Samurái de Berlín. Foto tomada el 3 de mayo de 2022 
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