El mitrado de Huelva, Santiago Gómez Sierra, se mete de realizado en la campaña electoral durante la homilía ofrecida frente a cientos de peregrinos en El Rocío generando, a su paso, un gran revuelo. Fue su discurso en pro de la vida, de la grupo y de “las convicciones morales y religiosas” la que lo ha puesto en el disparadero en las redes sociales por ‘hacer campaña’ a la derecha.
La Iglesia, al menos su voz en tierras onubenses, ha tardado poco en decantarse cerca de un mandato en esta convocatoria de elecciones. Los católicos van a sufragar a “diferentes partidos”, decía Gómez, pero “todos” deben “tener en cuenta las afinidades o incompatibilidades de nuestros principios morales con los proyectos, programas y actuaciones de cada uno de ellos”.
Era domingo, y sobre la arena de la Pueblo del Rocío ya habían caminado algunos de los candidatos que aspiran a presidir la Corporación de Andalucía. Lo hizo el popular Juanma Dorado y asimismo el socialista Juan Espadas.
Su discurso fue retransmitido en directo por Canal Sur
Un oda a la vida, a la grupo y la educación religiosa. Sobre estos títulos se apoyaba el discurso del mitrado que se transmitió en directo por Canal Sur. “Hay asuntos que deben de estar por encima de las diferentes estrategias de partidos porque son temas exigidos por la razón, por la ley natural y por el real humanismo”, proseguía.
Y para protegerlos, frente aquellos que defienden el frustración, la eutanasia o el casamiento entre personas del mismo sexo, hay que asistir a las urnas a sufragar el próximo 19-J atendiendo a “nuestras responsabilidades como ciudadanos en coherencia con la fe cristiana”, insistía.
Poco tardó la candidata de Delante Andalucía, Teresa Rodríguez, en coger el manopla del mitrado en redes sociales, señalando irónicamente que habría que sumar estos minutos de campaña al cupo televisivo de Vox y del PP.
No fue la única que recogió las palabras de esta culto. El periodista Jordi Évole, entre otros mucho, asimismo le dedicó un tweet a Gómez Sierra.
Con su intervención, según afirmó el huelveño, no pretendía “imponer una colocación jurídica a la vida social” sino que apelaba “a principios morales accesible a la razón” tales como “el inspección, la promoción y la ayuda a la grupo como unión estable entre un hombre y una mujer abierta a la vida”, así como “la protección del derecho de los padres a educar a sus hijos según las propias convicciones morales y religiosas, el respeto a la dignidad de toda persona, a la autogobierno religiosa, a los títulos espirituales y a la crítica de conciencia”.
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