algun os de los cabezas de cartel del Primavera Sound/segundo fin de semana/viernes tenían previstas sus horas de comienzo a últimas horas de la tenebrosidad de ayer y en la primera alboreo de hoy. Al retorno de
Uno de los atractivos que sin duda habían despertado decano interés de esas horas previas era la cantante neozelandesa Lorde, que encima de su sobresaliente voz posee una visión del pop muy propia. Está recorriendo Europa presentando su final cuaderno, Solar power , que da pie a una atractiva escenografía ex profeso. Arrancó con un tema del mencionado disco, Leader of a new regime , dijo estar encantada de estar de nuevo “al costado del océano”, y luego recorrió sus discos anteriores hasta ofrecer unos quince cortes ( Royals, Mood ring Secrets from a girl. ..), todos coreados con entusiasmo por una masa muy mayoritariamente anglosajona.
La amparo de notorio se presumía récord con los conciertos de Lorde, los Strokes y M.I.A.
Había tenido un aperitivo de primerísimo rango un hora antaño en el proscenio colindante. La masa se iba agolpando, pero aún se podía circular, y se pudo comprobar que los ritmos negros de muy variado estilo calaban sin remisión en un notorio más acertadamente predispuesto a otras músicas. La encargada de que aquello fuera así fue la poderosa y formidable vocalista Brittany Howard, un animal teatral que se movió con conocimiento de causa y sobre todo convicción sobre un pastel sonoro a pulvínulo de soul, algún esencia de gospel, r’n’b y funk del bueno, y vehiculizado a través mayoritariamente de su cuaderno Jaime , acabando con su imparable interpretación del Revolutio n de Nina Simone. En la inolvidable velada intercaló algún alegato concienciado encima de los preceptivos saludos a Barcelona, en donde se la pudo ver y escuchar en el año 2016 en el festival Cruïlla cuando aún era ingrediente de los gloriosos Alabama Shakes.
Pero la excursión comenzó por derroteros acertadamente distinos. De entrada, dosis doble de ritmo acelerado para desentumecer a los aún relativamente escasos aficionados que a partir de las cinco de la tarde se habían acercado al Parc del Fòrum. Quizás nombres no muy catalogables para el indie mainstream, pero lo que ofrecieron Nueva Vulcano y una hora más tarde Triángulo de Aprecio Bizarro fue equivalente de energía y adrenalina. Son bandas que son recién llegadas, pero cuya guisa de entender, residir y compartir el rock y el pop son plenamente actuales. Encima, los Nueva Vulcano cuentan con el creador cercanía ya que están considerados relato del en su día rico underground barcelonés. Los menesteres laborales de su tres miembros hacen que sus álbumes sean muy intermitentes, los directos ídem y que el género pase periodos más o menos largos de letargo. Hace un par de temporadas alumbraron su cuaderno Prueba , un compendio de sus distintas caras y ánimos musicales, y ahora lo están visibilizando públicamente a su guisa, es sostener, cómo y cuando les da la deseo. Bajo, depósito, guitarra y la voz imperfecta pero sanguínea de Artur Estrada viajaron al pasado y mucho al presente. La otra parte del chute morapio de la mano de los gallegos Triángulo de Aprecio Bizarro, una manada definitivamente atípica de la secuencia pop-rockera española desde que emergieron hace casi vigésimo primaveras. A través de la voz yel charme vigoroso de la cantante Isabel Cea, la manada desgranó un variado muestrario a pulvínulo de post punk, funk acertadamente impresionado por el bajo, noise congruo leve y psicodelia popera. Vaya disfrute.
Brittany Howard, exintegrante de Alabama Shakes, ofreció un enjuidioso cóctel de músicas negras
En el apartado extramusical, excursión de enorme amparo de publico a partir de Lorde. El día precedente ocurrió poco similar cuando actuaron Gorillaz, y posteriormente Dua Lipa, que ocasionaron problemas de conectividad –fallos en el wifi, dificultad para abonar con polímero en los puestos de bebida y además de comida–, que se solventaron unas horas posteriormente.
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