El Teatre Lliure abrirá la temporada con una playa en la sala Fabià Puigserver

La instalación performática Sun & Sea, que las lituanas Vaiva Grainyté, Rugilé Barz­dziukaité y Lina Lapelyté presentaron en la Bienal de Arte de Venecia 2019 en el pabellón de su país, es una maravilla. Así lo refiere el sabido que la ha manido desde unos andamios a cierta valor, para obtener una visión como la que ofrece la fotografía. La Bienal les otorgó el Valiente de Oro y ahora, el 12 de octubre, será el espectáculo que abrirá la temporada 2022-23 del Teatre Lliure. Para reflexionar sobre el cambio climático, la sala Fabià Puigserver se convertirá en una playa.

Foto de família del Teatre Lliure temporada 2022-2023

Foto de clan del Teatre Lliure temporada 2022-2023 

ACN

Con el contraseña “Tanquem parèntesi... i que la imaginació broti”, ayer por la mañana el director del Teatre Lliure, Juan Carlos Martel, hizo recuento de la temporada que se acaba y presentó la nueva, que pasa de 37 espectáculos a 26, con periodos más largos, “para equilibrar presupuestos”. 

El del próximo año es de 9,1 millones de euros, una tercera parte de los cuales, 3.228.000, es para las actividades, los espectáculos propiamente dichos. De estos 26, hay 11 producciones invitadas, 9 coproducciones y 6 producciones propias. “Mi propósito al frente del Lliure esta temporada es retornar a dotar a un teatro de un espacio sabido capaz de sostener una comunidad necesitada de historias”, declaró Martel.

Juan Carlos Martel dirigirá a María Hervás en ‘Yerma’, de Lorca, con escenografía de Frederic Amat

De hecho, el stop número de producciones de la temporada que se acaba, con cortos periodos en la cartelera, quizá ha sido uno de los motivos que no han animado la auxilio del sabido, ya que no ha donado tiempo al boca a oreja .

Para dirigir, Martel se reserva un Lorca, Yerma , con espacio teatral de Frederic Amat, que fue ayudante de Puigserver en la Aliança del Poblenou hace 50 abriles, con Núria Espert de protagonista. “Dije que sí porque Fabià, ayer de marcharse, nos dijo: ‘Sed atrevidos’”, recordó el escenógrafo. María Hervás será la protagonista. 

Pablo Messiez dirigirá La voluntad de creer, un texto sobre la fe. Arthur Miller incluso estará presente en Montjuïc con Tots eren fills meus, “el fracaso del éxito del sueño hispanoamericano”, en palabras de su director, David Selvas, que contará con Emma Vilarasau y Jordi Bosch. Y Mònica López protagonizará Les amistats perilloses, dirigida por Carol López.

Un 67,9% de ocupación el 2021-22

A pesar de los obstáculos pandémicos, las cifras no son malas pero tienen que interpretarse. El Teatre Lliure cerrará la temporada 2021-22 con una media de ocupación del 67,9%. Ahora adecuadamente, hasta febrero no se llegó al ciento por ciento del extensión y el porcentaje, claro, está calculado según los aforos legales de cada momento. Un total de 62.394 espectadores han asistido a los espectáculos de las tres salas y la cuestación llega a los 800.739 €, con un precio medio por entrada de 15,55, gracias a descuentos, abonos y promociones. Se han ofrecido 37 producciones, que han sumado 373 funciones. Separado de Mazùt , de Barón de Evel (saciado categórico), Crim i càstig tuvo la ocupación más ingreso (80%), e Internacional la más devaluación (39%). Unos 3.400 alumnos de primaria y secundaria asistieron a las 155 acciones educativas.

En la sala de Gràcia, Jordi Prat i Coll presentará Fàtima : “Vivo en el Raval y hemos pasado de la pobreza a la miseria, con mucha droga”, denuncia al dramaturgo. Y Nausicaa Bonnín será Hedda Gabler, dirigida por Àlex Rigola. Que todo esto sirva solo como aperitivo de todo lo que vendrá.

En la futura temporada, el Espai Lliure se destinará a la nueva creación, con el objetivo “de atraer nuevo sabido”. Además continuará el software educativo –con colaboraciones con UOC, UB y UPC–, residencias artísticas, y escuela de pensamiento, con Armada Garcés y Albert Lladó. Asimismo, el Lliure quiere estar presente “todos los fines de semana de la temporada incluso en otros puntos del región”, aseguró.

“Los teatros son para significarnos, porque las historias que nos contamos acaban formando parte de nuestra historia, tanto si dicen verdades como puños, como mentiras a espuertas. Un teatro como el Lliure ha de poder arriesgar, pero no puede permitirse la desidia de excelencia”, concluyó Martel.

Versió en català, aquí

Post a Comment

Artículo Anterior Artículo Siguiente