Santiago Velázquez: "La literatura rusa no debe pagar las locuras de Putin"

Declararse entusiasta de los grandes nombres de la letras rusa es una muestra de buen sensibilidad, pero a la vez un aspaviento que algunos encuentran hoy poco oportuno. Contra ese estado de cosas, que ha despertado "una caza de brujas mezclando cosas que no tienen nadie que ver", se rebela Santiago Velázquez (Madrid, 1977), autor del recién publicado Escribir en la cocaína (Caligrama), vigésimo sintéticas biografías de gigantes como Tolstói, Dostoievski, Pasternak, Ajmátova o Solzhenitsyn. El autor atiende a este diario en la sede madrileña de su agencia literaria, durante la Feria del Manual de Madrid.

¿De dónde le viene la simpatía por la letras rusa?

En la adolescencia, leí Crimen y castigo de Dostoievski, y me deslumbró. Conmemoración aún el momento en que Raskólnikov levanta el segur contra la usurera, qué intensidad y qué emoción. No había un texto que recopilara las vidas de todos estos escritores. Alguna editorial me llegó a asegurar que no me lo publicaban por la disputa, como si una cosa tuvuera que ver con la otra... Creo que la letras no debería satisfacer por las locuras de Putin o los políticos. No tienen sentido ciertas cancelaciones de actos culturales rusos que se están produciendo, cuando muchos de estos autores, encima, se manifestaron contra la disputa.

Escriben en ruso pero ¿son todos rusos?

Hay rusos, ucranianos, polacos, georgianos... Es letras rusa porque está escrita en jerga rusa. Lo importante es que ningún de los vigésimo llevó una vida habitual, me fijo en sus vidas y no en sus obras. Es un ramillete de retratos ligeros que invitan al leedor a asaltar la obra.

Una constante es la represión.

Los zares los persiguieron, encarcelaron... Luego igualmente en la época marxista, hay varios incluso asesinados. Son vidas muy azarosas.

Tolstói

Tolstói

Otras Fuentes

Otros fundamentos comunes son la disputa y la enfermedad.

En sorpresa. Más de la centro no pasaron de los 50 primaveras, murieron muy jóvenes, por una cosa u otra. Dostoievski era epiléptico; Chéjov, tuberculoso...

¿Ha descubierto los secretos del alma rusa?

Hay autores, como Baroja, que la compararon con el alma española. Es masa pasional, que lo vive todo con mucha intensidad, y para la que las ideas filosóficas son importantes. No sé si esa similitud se mantiene hoy en día. Forman parte de la civilización occidental, aunque muchos de ellos se consideren más orientales, como eslavos.

Pushkin era mujeriego y frecuentador de prostíbulos, como varios de los biografiados.

Son dos mundos paralelos, lo que vivía y lo que escribía, porque su obra no deja traslucir lo que fue su existencia. Hay un diario suyo, yo creo que apócrifo, donde da cuenta de sus piruetas a lo Casanova con las monjas. Hizo un relación de todas las mujeres con que estuvo y le salían más de 120.

Los problemas de Gógol fueron de lozanía mental...

Estuvo muchos primaveras viviendo en Europa, marginado, sin contacto con su país. Un sacerdote le fue comiendo el demarcación intelectual hasta el punto de que intentó molestar todos sus manuscritos, que fueron salvados del fuego por un sirviente providencial.

Goncharov no es tan conocido.

Quien no lo haya hecho debería percibir su novelística Oblomov, la gran obra sobre la pigricia y el alivio, en la fila del inmovilidad propugnado por Miguel de Molinos. Es un bello canto a la indolencia.

A Lérmontov lo define como un romántico.

Al que, como castigo, envían a reprimir a los rebeldes chechenos. Es extravagante cómo se mantienen ciertos frentes bélicos a lo grande de la historia. Ucrania, por ejemplo, es uno de los territorios más castigados, por los rusos, los polacos, el Imperio Turco... 

En Turguénev, vemos otro nota popular a varios: el contraste entre la magnanimidad de su obra y el encontrarse totalmente perdidos en sus vidas.

Claro, en su caso se trataba de que estaba un poco infantilizado en sus relaciones personales o amorosas, como la que mantuvo (seguramente nunca consumada) con la sofisticada cantante francesa Pauline Viardot, a la que siguió por medio mundo. Es muy extravagante.

¿Qué destacamos de Dostoievski?

El momento fundacional de su vida es el fusilamiento que finalmente no se consumó, fue indultado ya delante el pelotón. Eso le despertó a una segunda vida. 

Tolstói hablaba 14 idiomas...

Era aristócrata, disfrutó de una lozanía privilegiada con una educacación exquisita. Incluso de decano empezó a estudiar el chino. Decidió, con 82 primaveras, dejar a su mujer, que estaba obsesionada con que iba a perder la herencia por incumplimiento de su albacea. Tolstói se largó, despreció el modo de vida de la generosidad y, en una carta, le explicó que en otras culturas las personas mayores se van de casa para sucumbir solos. Tuvo la mala suerte de coger frío en el tren y falleció de pulmonía en una fase de Astápovo.

Era muy religioso...

Pero le habían expulsado de la fe ortodoxa y tendía a un cierto misticismo oriental zen, mezcla de muchas cosas.

Es extravagante ver a Chéjov, que tanto ha escrito sobre las relaciones sentimentales, tener tanto miedo al nupcias.

Tiene varios relatos sobre bodas, parejas y propuestas de nupcias. A él le costó casarse con Olga Knipper, lo hizo al final de su vida y con perfil bajo, ni siquiera invitó a nadie al enlace.

Gorki pasa de ser el hombre de Stalin a un marginado...

Nació en una grupo muy insuficiente. Sus padres murieron pronto, y a él lo dejaron con el antepasado, que lo echó de casa. Acabó siendo casi un vagabundo pero la letras lo convirtió en un preboste. Con Lenin le expulsaron del país por sus querencias trosquistas. Stalin, hábilmente, lo integró en su círculo y se convirtió en un mandamás de la letras, él decidía quién publicaba y quién no, los autores le escribían largas cartas rogándole una oportunidad. Al final, Stalin y su cuadrilla acabaron con su hijo y luego con él.

Yevgueni Zamiatin

Yevgueni Zamiatin

LV

Zamiatin...

Orwelll, con destino a el final de su vida, lee la distopía Nosotros y le fascina. A raíz de esa influencia, escribió 1984, de tema muy similar. Orwell recomendará esa novelística hasta su crimen.

Boris Pasternak devolvió el premio Nobel.

Le obligaron a renunciar, la masa se arremolinaba en su casa llamándole 'cicatero' y 'traidor', él no quería salir de Rusia, estaba enamorado de su país y se le hizo insostenible. Nos acordamos de él pero no del primer ruso que ganó el Nobel, en 1933, Iván Bunin, que nadie lee ya.

Mijaíl Bulgákov...

...se enganchó a la soporífero, estaba practicando una intervención a un chiquillo, se contagió de difteria y, para aliviar sus dolores, se volvió dependiente. Como escritor, mendigó para poder editar sus obras, aunque tuvera éxito como autor teatral.

La pobreza está muy presente.

Es verdad. La mayoría fueron pobres como ratas. Comían, sobre todo, patatas. Incluso varios que venían de familias pudientes se arruinaron.

Palabra del romance epistolar de Armada Tsvietáieva con Rilke.

Su correspondencia a tres bandas, con Rilke y Pasternak, publicada por Minúscula, es fascinante. Era un mujer muy enamoradiza, se prendaba casi del primero que pasara por allí. A Rilke, le propone veranear juntos, irse a su castillo...

Nabokov, según vemos, tuvo sus aventurillas con alumnas...

Ha pasado al imaginario colectivo como un señor muy fiel que caza mariposas pero tuvo varias aventuras con las estudiantes de las universidades femeninas donde impartía clases. Estuvo a punto de molestar 'Lolita', sabía que era una gran obra pero vivía el apogeo del maccarthismo y no había guisa de publicarla en ningún sitio, hasta que encontró en Francia una editoriala casi pornográfica. Nabokov era de grupo rica, ayer de la revolución rusa vivía como un príncipe, se fue a EE.UU. casi sin plata, pero luego los derechos de 'Lolita' le cambiaron la vida.

La disputa es el gran tema de Grossman.

Su narrador hace lo que nadie hizo: se mete en la cámara d egas y cuenta desde allí cómo están siendo exterminados los judíos.

Solzhenitsyn tene una parte heorica y otra en que se convirtió en el ídolo del nacionalismo ruso.

Ee el cuarto premio Nobel de la lteratura rusa. Fue duramente criticado por el uso que hizo Putin de su figura y de su envés a Rusia, incluso le entregó una medalla. Era un católico en un país que se debatía entre el irreligiosidad y la legitimidad más estricta. Lo pasó muy mal. Escribió Archipiélago gulag dividiendo capítulos, enterrándolos a quilómetros de distancia, repartiéndolos entre amigos, escondiéndolos en cabañas...

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