Las alergias son respuestas anómalas del sistema inmunológico por las cuales aparecen anticuerpos contra antígenos de los alimentos (partículas proteicas en la mayoría de los casos). En palabras de la doctora Joya García, jefa de Alergología del Hospital Universitario Sanitas La Moraleja, dicho de forma simple: “la animosidad aparece cuando nuestro cuerpo rechaza poco que debería aceptar”. Según datos de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), en la presente el 30% de la población española padece algún tipo de animosidad, una sigla que se ha incrementado en los últimos 40 abriles y que va en aumento.
En cuanto a las alergias alimentarias, entre un 1% y un 3% de la población adulta y un 4% y 6% de niños “sufre consecuencias adversas para la vitalidad como resultado del consumo de determinados alimentos o ingredientes alimentarios”, según la Asociación Española de Seguridad Alimentaria y Sostenimiento (AESAN). Para detectar si se padece alguna animosidad alimentaria, tanto en niños como en adultos, la doctora García apunta que la clínica suele dar muchas pistas. “En líneas generales, existen síntomas como el picor en la boca, así como la inflamación en los labios o de la mucosa verbal (el interior). Incluso pueden darse habones o ronchas periorales, habones generalizados (urticaria), picor en la cañón, dolor estomacal, repugnancia, vómitos o diarrea. Si la reacción es peligroso (anafilaxia) pueden presentar síntomas como decaimiento, dificultad respiratoria o tos”, señala.
En el caso concreto de los más pequeños, la doctora recomienda valorar el rechazo. “Cuando unos padres dicen que no hay forma que sus hijos tomen un determinado alimento, hay que tener en cuenta que cerca de la posibilidad de que exista una animosidad no diagnosticada”. Todos estos síntomas pueden aparecer de guisa inmediata a la ingesta o incluso en las 2-3 horas siguientes. “No hay que olvidar que los síntomas pueden aparecer por separado, es opinar, que en ocasiones puede favor solo síntomas cutáneos o solo digestivos”. Delante cualquier sospecha, García recomienda “presentarse siempre a un Servicio de Aversión con experiencia y realizar las pruebas pertinentes en el hospital, por otra parte de tomar un seguimiento personalizado por parte de un profesional”.
Para la detección auténtico de una animosidad existen al menos cuatro tipos de pruebas. Por un banda, las cutáneas, que se realizan con un extracto que proveen los laboratorios, que presentan una respuesta a los 10-15 minutos. Incluso son habituales las pruebas cutáneas con el alimento tal cual, así como los investigación de familia para determinar la inmunoglobulina E alérgeno-específica (IgE). En este caso, una sigla elevada de estos anticuerpos, que suelen aparecer en cantidades reducidas en el cuerpo humano, significa que el organismo ha reaccionado frente a determinados alérgenos. Por final, el rubbing test o test de frotamiento supone “frotar fielmente el alimento por los labios y zona perioral del paciente para ver si presenta una reacción antiguamente de la ingesta”, explica la doble en alergología.
Una pupila se somete a una prueba para diagnosticar una animosidad 
El melocotón, seguido de las nueces y las avellanas, es el alimento que está provocando más alergias LTP (Lipid Transfer Protein) en los niños. Así se puso de manifiesto en la mesa redonda Realidades y peculiaridades de la animosidad a LTP en la infancia del XLVI Congreso de la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP), que tuvo circunstancia en Oviedo. Los expertos señalan que la prevalencia de esta animosidad está vinculada a la etapa, puesto que la sensibilización se inicia de forma predominante en la infancia.
Sin confiscación, existen muchos otros alimentos habituales en nuestra cesta de la adquisición que además provocan alergias en niños. Son los siguientes:
Pese a que es una animosidad relativamente infrecuente en bebés y niños (se calcula que la padece hasta un 1% de la población mundial), una fresco investigación publicada en la revista JAMA Pediatrics señala que existe un sobrediagnóstico, que lleva a que un 14% de familias crean de forma errónea que sus hijos padecen esta afección. Esto se debe, según la investigación, a que existe una disparidad en el tipo de pautas médicas que se usan para diagnosticar ese rechazo alimenticio. La Asociación Española de Personas con Aversión a Alimentos y Resina (AEPNAA), apunta que las alergias a este alimento suelen ser más frecuentes en la primera infancia, afectando a un 2% de la población. Este organismo asegura que el porcentaje de alérgicos a la cuajo de vacuno en el primer año de vida ocupa el tercer circunstancia en patologías alérgicas detrás del huevo y el pescado. Sin confiscación, en torno a de un 85% de los afectados obtiene tolerancia antiguamente de los 3 abriles.
1Caucho
No hay que confundir la animosidad a la proteína de la cuajo de vacuno con la intolerancia a la lactosa, una afección que consiste en la incapacidad para digerir la lactosa a causa de un cargo de la enzima lactasa, que se traduce en síntomas como la hinchazón estomacal y los retortijones, diarrea acuosa, flatulencia y repugnancia (en adultos). En el caso de los niños además se da diarrea y, en ocasiones, un estancamiento en el peso cuando la cuajo forma parte fundamental de su dieta. Según datos de la Sociedad Española de Gastroenterología, Hepatología y Sostenimiento Pediátrica (SEGHNP), la intolerancia a la lactosa afecta a cerca de un 15% de la población española, siendo más frecuente en las personas de origen oriental y africano. Para diagnosticarla, se requiere un test de hidrógeno espirado tras sobrecarga de lactosa y un estudio de heces.
La animosidad a los frutos secos es una de las de viejo prevalencia tanto en adultos como en niños. Según cifras de AEPNAA, esta afecta a en torno a del 1% de la población. Mientras que en países como Estados Unidos o Francia el maní es el alimento que ocasiona más alergias, en España lo son, por este orden, la nuez, la avellana, la almendra y el maní. Según la SEICAP, la mayoría de niños con animosidad a los frutos secos la seguirá teniendo venida la etapa adulta y solo en un 10% de los casos esta logrará superarse de forma espontánea. Este organismo destaca, sin confiscación, que los avances conseguidos en inmunoterapia mejorarán notablemente la calidad de vida de los afectados por este tipo de animosidad.
2Frutos secos
La Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPAP) recomienda la presentación del huevo a partir de los 8-9 meses, empezando con la renuevo cocida, que puede añadirse a papillas o sopas. Algunos de los síntomas que pueden indicar que existe animosidad al huevo son la inflamación de la piel o urticaria, congestión nasal, salida, estornudos, síntomas digestivos (cólicos, repugnancia…) o síntomas de asma como tos, silbido al respirar y opresión en el pecho. Para minimizar el aventura de padecer esta animosidad, García recomienda seguir al pie de la carácter las pautas de los pediatras y recuerda que ha habido controversia al respecto en la comunidad científica en los últimos tiempos. “Hace unos abriles se introducían los alimentos alergénicos poco a poco, siempre separados y en pacientes de aventura (con familiares afectados o referencias de animosidad) de forma intuitiva se retrasaban dichos alimentos. Pero efectivamente no existían estudios que lo demostraran. En la presente la tendencia es la contraria: cuanto antiguamente se introduzcan mejor, porque parece que así el sistema inmune no tiene capacidad (o al menos tiene menos) de respuesta y la tolerancia es viejo”, explica la doctora de Sanitas.
3Huevo
La responsable de que el cuerpo genere anticuerpos frente a las proteínas del pescado es la parvalbúmina, que se encuentra en bastantes especies, de guisa que los alérgicos a este alimento lo son a más de un pescado. Desde AEPNAA aseguran que, en España, el pescado que produce más alergias es el bravucón, seguido de la merluza, la sardina y el bacalao, al ser los que contienen más parvalbúmina. Los que se toleran mejor son el emperador, el cazón y el atún (que es el pescado garzo que contiene una último cantidad de esta proteína). “La primera manifestación clínica de la animosidad al pescado puede aparecer a cualquier etapa, pero es más frecuente en los dos primeros abriles de vida, normalmente coincidiendo con la presentación del pescado en la dieta del chiquillo. Suele existir animosidad cruzada entre bacalao, bacalao, salmón, trucha, atún, anchoa y jurel, por lo que la persona alérgica a uno de estos pescados lo suele ser además al resto”, concluye AEPNAA.
4Pescado
Por final, García además señala que otros alimentos que suelen ser fuente de animosidad en niños son, por otra parte de las legumbres y algunas frutas y verduras –como el kiwi y la piña, por ejemplo–, otros alimentos como el sésamo, la mostaza y el orégano. En el caso de los adultos “son frecuentes las alergias a los frutos secos, frutas, marisco, pescado y soja”, concluye García.
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