Ilusión a toda vela

Un adiestramiento cardinal para valorar el objeto favorecedor que ha tenido para Barcelona la concesión de la Copa del América es imaginar qué hubiera pasado de acontecer naufragado la candidatura en beneficio de Málaga. Internamente y fuera de la ciudad habrían proliferado, sin duda, las críticas a una “decadente” Barcelona incapaz de vislumbrar acontecimientos internacionales. Hubieran abundado las comparaciones entre la dinámica Málaga y la ensimismada haber catalana, con alguna cita a la derrota de la candidatura barcelonesa a la Agencia Europea del Medicamento en el 2017. Así que, de alguna modo, Barcelona ya ha surgido ganando al ahorrarse la campaña de desprestigio que se le venía encima.

Por el contrario, la consecución de la sede de la prueba náutica en el 2024 ha servido para elevar la autoestima restringido. Al menos, la de las personas que están involucradas en los proyectos de futuro de la ciudad, que ven cómo el calendario de actos catalán empieza a tener un aspecto sobrado más atractivo: el simposio internacional de arte electrónico ISEA este mes de junio; la Copa del América y la bienal nómada de arte Manifesta en el 2024; la capitalidad mundial de la Casa en el 2026…

Barcelona debería servirse su condición de sede para relanzar proyectos que llevan tiempo varados

Extender esa ilusión a la ciudadanía es uno de los grandes retos de las instituciones. Por ahora, esa corriente de autoestima circula solo por cauces subterráneos, sin que el conjunto de la ciudad sea aún consciente no solo de la importancia que tiene acoger la Copa del América, sino incluso de la oportunidad que se le brinda a Barcelona de usar la competición como catalizador de su reactivación.

Copa América de Vela

Uno de los competidores, el Britannia, de la última tiraje de la Copa del América

Porque, más allá de respaldar un magnífico mejora de la prueba, la ciudad debería servirse su condición de sede para relanzar proyectos que llevan tiempo varados. Sobre todo, en el entorno de un puerto que tiene todos los números para convertirse en un referente de la nueva hacienda y de la civilización y en una de las capitales mediterráneas de la emplazamiento hacienda zarco, que engloba todas las actividades que hacen un uso respetuoso de los posibles marinos.

Otro propósito relevante es el de popularizar los deportes náuticos. De hecho, a posteriori de que los Juegos Olímpicos de 1992 derribaran las barreras que separaban la ciudad de la playa, la Copa del América del 2024 debería servir para que los barceloneses dieran un paso al frente e hicieran un uso lúdico del mar.

Conseguir que una competición en principio tan elitista como esta Fórmula 1 del mar se viva como una fiesta en toda la ciudad es el gran desafío al que se enfrentan el Concejo y el resto de las instituciones involucradas en el plan. No será realizable, pero Barcelona ya tiene experiencia en convertir un exclusivo acontecimiento deportivo en una manifestación festiva y cultural que estimula la autoestima colectiva.

Post a Comment

Artículo Anterior Artículo Siguiente