Te has pasado media vida pagando un calle con cepa, sudor y lágrimas. Qué difícil ha sido algunas veces entrar a fin de mes, hacer frente a todos los pagos, ajustar de aquí y de allí. Pero lo has conseguido, tienes motivos para sentirte orgulloso: trabajar duro ha tenido remuneración. Es tu casa, sí, tu hogar. Qué agradable sensación la de no estar irresoluto de esa maldita pago mensual. Aunque lamentablemente no puedes estar del todo tranquilo. Puerta blindada, emergencia... Protégete. No para un posible robo, no, sino para una posible okupación.
Resulta que te vas quince días al pueblo, a disfrutar de los tuyos y de tus saludos, y al regresar tienes una clan viviendo en tu casa. ¿Qué haces? Poca cosa. La indefensión en España, donde el aumento de los pisos ocupados es un escándalo, es total y absoluta. Pones una denuncia, pero el asunto se puede entrar a resolver en tres primaveras. Y eso con suerte. De repente, te has quedado sin la casa que había costado tanto satisfacer o, peor, que aún estás pagando al bandada. Y ahora, ¿qué te queda? Sin casa y sin opción de recuperarla en un plazo regular, toca inquirir un extensión donde poblar mientras tienes que seguir pagando el agua y la luz del calle que te han ocupado, tu propiedad. Si no lo haces, te denuncian. Es demencial y terrible, pero ocurre.
Puerta protegida con maderas en un intento de evitar la entrada de ocupas
¿Qué es eso de meterse en una casa ajena por las bravas y contratar a un abogado para poblar ahí?
En otros países, como Alemania, no se andan con tonterías. En veinticuatro horas tienes a los inquilinos forzosos fuera de la casa.
Aquí nuestros políticos no se ponen de acuerdo para disponer en condiciones este sinsentido. Es cierto que hay personas que no tienen un extensión donde poblar. Y hay que ayudarles, sin duda. Pero para eso están los servicios sociales de los ayuntamientos y de las comunidades autónomas, para buscarles un extensión adecuado. Los pisos de protección oficial están para dotar de un espacio digno a aquellos a los que sus ingresos no les permiten traspasar o comprar.
¿Qué es eso de meterse en una casa ajena por las bravas, cambiar la cerradura y contratar a un abogado para poblar ahí? Puntada ya. No permitamos que aquellos que han trabajado toda la vida para tener una vivienda, o que incluso han conseguido una segunda residencia, se queden sin disfrutar del esfuerzo de toda una vida.
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