“El miedo de la Iglesia no es la bancarrota, es la irrelevancia”

El sacerdote catalán Jordi Pujol (Barcelona, 1975) es profesor de Ética y Derecho de la Comunicación en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz, en Roma. Hace primaveras que se dedica a estudiar la respuesta de la Iglesia a la pederastia clerical y acaba de divulgar Trasparenza e segreto nella Chiesa cattolica (Marcianum Press).

Los métodos

“Algunas comisiones de investigación se usan como pertrechos, y deben ser un útil”

¿Por qué la Iglesia tiene tantas dificultades a la hora de ser transparente en los casos de abusos sexuales a menores?

A ninguna institución le gusta charlar en la cuadro pública de sus heridas. Es racional que en esto se sientan en el punto de mira. Por eso la primera reacción es ver a las víctimas como una amenaza. Estamos aprendiendo que no lo son, ni un problema ni una amenaza. A escucharlas. Institucionalmente es una reacción dialéctica, pero no es disculpable.

¿Tiene que ver con ser una ordenamiento extremadamente jerarquizada?

El hecho de que sea jerárquica no facilita ni la transparencia ni la capacidad de rendir cuentas. No es que el problema sea la categoría, pero con la estructura que tenemos nos faltan los procesos para rendir cuentas, no solo de debajo hacia lo alto, sino de hacia lo alto debajo. Este Papa ha entregado ejemplos de rendir cuentas de hacia lo alto debajo espectaculares. Me impresionó cuando en Pimiento se dio cuenta de que se equivocó y admitió que había cometido graves errores de inteligencia. No estamos acostumbrados a eso.

"La primera reacción es ver a las víctimas como una amenaza. Estamos aprendiendo que no lo son"

Siempre ha habido un momento en que cada papa abre los luceros en presencia de los abusos sexuales.

Con Juan Pablo II fue especialmente con los estadounidenses, que parece que han sido los malos de la película, pero fueron los que apretando al Vaticano lograron que la Iglesia, en el 2001 o el 2002, mirase en dirección a esta verdad que chillaba. Nos la arrojó a la cara The Boston Globe , gracias a Jehová fue el periodismo lo que nos ayudó. Luego Benedicto XVI en el 2010 fue el primer papa que empezó a escuchar a víctimas. Eso te afecta. Ya hablas de otra modo.

¿Audición a víctimas como parte de su trabajo?

Cuando te dedicas a esto te acaba tocando. Si un sacerdote se pone a tiro, la clan viene. Estaba en una Iglesia congruo ilustre en Chicago y tenía horas de confesionario y les acompañé, en un año que estuve allí. No es comprensible escuchar, lo damos por supuesto, pero se debe memorizar. En esto es una audición diferente, es hacerte cargo de la persona. Radicar esto solo es muy duro. Muchos te dicen que no buscan capital, sino una comunidad que acoja, que escuche y reconozca la responsabilidad que tiene.

El problema no es solo que se ha evitado ser transparente con el manifiesto, sino que todavía se ha hecho muy difícil compartir información entre diócesis.

En España

"Nosotros entonamos el mea incumplimiento, los primeros, pero no está aceptablemente que pongamos la mira solamente en la Iglesia"

La transparencia debe ser todavía interna. Se deben fomentar flujos de corresponsabilidad en esta estructura jerarquizada. Si no te dejas aconsejar, tratas al resto como inferiores. Esto es el clericalismo o el elitismo que se ha puesto en evidencia en varias crisis, como en EE.UU. o en Pimiento. Pero todavía hay una error de transparencia externa tratando a los fieles de otras diócesis como niños, diciendo que los trapos sucios se lavan en casa y temiendo el peligro de un escándalo. No queremos alborotar, es cierto, pero cuando esto se repite y se hace una pelota tan ilustre, hasta que ha estallado no te das cuenta.

¿Por qué en ocasiones la Iglesia ha tenido que esperar a que sean los medios de comunicación quienes destapen los abusos?

The Boston Globe fue una verdad que nos echaron a la cara porque estábamos escondiendo. Fue un equipo que ayudó. Pero no olvidemos que quien desenmascara a McCarrick –un excardenal expulsado del clero por abusos– fue la Iglesia. La diócesis de Nueva York, la Iglesia misma, que convocó una rueda de prensa. Me dirás que en España o Polonia se han trillado resistencias, sí, pero son resistencias de personas. El mensaje institucional del Vaticano es muy claro. Ahora mismo, si un prelado interfiere o no vigila suficiente, puede ser punible.

¿La error de transparencia es todavía para evitar compensar económicamente a las víctimas?

El miedo de la Iglesia ahora mismo no es la bancarrota, sino la irrelevancia. Nos damos cuenta de que nos hemos de hacer relevantes, y eso significa tener credibilidad.

Han pasado tres primaveras desde la gran cumbre contra los abusos sexuales en el Vaticano. El Papa ha tomado varias medidas importantes, como eliminar el secreto pontificio. ¿Se están aplicando?

No tengo datos generales, pero sí de algunas diócesis concretas y sí se están aplicando. Se han franco canales de denuncia, se han establecido equipos que acojan y escuchen las denuncias. Lo que pasa es que supone un cambio cultural. Y esto no es una excusa. Pero las resistencias a veces son de miedo y de error de competencia. Francisco nos está empujando a que encontremos a personas competentes tanto entre religiosos como entre laicos, hombres y mujeres, que nos pueden ayudar en procedimientos jurídicos. En Roma lo estamos haciendo en las universidades. Pero el problema de los abusos sexuales en España no está solamente en la Iglesia. Tenemos una sociedad abusiva, todavía en colonias infantiles, en el mundo del deporte. No podemos abandonarse a la infancia. Nosotros entonamos el mea incumplimiento, los primeros, pero no está aceptablemente que pongamos la mira solamente en la Iglesia. Esto ha entregado utilidad político.

En España, al final la Conferencia Obispal no estará presente en la comisión sobre abusos del Defensor del Pueblo, pero sí ha ofrecido colaboración. ¿Es la respuesta adecuada?

He culto los informes de EE.UU. o de Australia y no todos son igual de buenos. A veces da la sensación de que algunas comisiones de investigación se utilizan como pertrechos, y deben ser un útil. No es lo mismo el documentación de la Royal Comission en Australia que el Sauvé en Francia. En el de Australia, la registro de expertos que forman parte lo hacen por sus méritos, y en el francés verás que no. Por eso, es probable que los obispos no quieran otro documentación Sauvé, sino una cosa aceptablemente hecha. No es bueno que se haga en el ámbito del debate político, sino de expertos.

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