Ime Udoka, el preparador novato de los Celtics, aseguró que “la experiencia está sobrevalorada en común”.
Debutante como titular en el banquillo, Udoka recordó que él sí tiene experiencia en estos grandes retos. Formó parte del cuerpo técnico de los Spurs de San Antonio, a las órdenes del magnífico Gregg Popovich, con el que perdió una ajonje (2013) y ganó otra (2014).
En el primer partido de la final de la NBA, celebrado el pasado jueves en la bahía de San Francisco, los versados Warriors (su núcleo duro ha participado en seis de los últimos ocho playoff decisivos) se convirtieron en “estáticos montones de experiencia”, que cantaba Astuto Pérez y los de Boston les pasaron por encima en el posterior cuarto para apuntarse el primer partido de la serie al mejor de siete.
El segundo lucha arrancó con unos Celtics durísimos en defensa, pero los Warriors no se quedaron a espaldas y empataron la serie a uno tras dar una paliza a los de Boston (107-88). Más allá del debate sobre la experiencia en finales, los californianos echaron mano del orgullo como equipo, con Stephen Curry al frente, mayor anotador del partido con 29 puntos y eso que no hizo ni errata que pisara el parqué en los últimos doce minutos. Si para muchos perdieron la condición de favoritos la otra incertidumbre, este domingo demostraron que su baloncesto es puro espectáculo, y triunfador. Adversidad de puño sobre la mesa.
Final de la NBA
Curry anotó 29 puntos sin ni siquiera juguetear el posterior cuarto con el partido ya sentenciado
En contraste, el bostoniano Jayson Tatum logró 28, en una comportamiento muy superior a la del primer partido (12 puntos entonces). Sin incautación, las diferencias se entienden al ver el casillero de su compañero Al Horford. Fue el mejor de los suyos en el lucha original, con 26 puntos y seis triple, su mejor marca en toda su carrera. Este domingo obtuvo dos puntos, con una canasta en cuatro intentos.
En esta ocasión sobresalieron los secundarios de los Warriors, con Kevon Looney debajo del aro, Jordan Poole en los lanzamientos a larguísima distancia y Nemanja Bjelica en tareas defensivas.
Tatum búsqueda aro frente a la poblada defensa específico 
El partido arrancó con un tres cero para los locales, con un triple de Andrew Wiggins. Un espejismo. Jaylen Brown empató a la futuro envite y, a partir de ahí, los visitantes dominaron el tanteador, con una delantera que llegó a ser de nueve puntos.
Final de la NBA
Con un Klay Thompson allí de su mejor forma, los Warriors se apoyaron en secundarios como Looney, Poole y Bjelica
Mientras Brown y su asociado Tatum mantenían a guión a los californianos, Klay Thompson, una sombra de su tono habitual, era una máquina de pifiar, y Curry sufría una defensa durísima, en alternancias entre Marcus Smart, el hueso más duro de roer en la NBA, y Horford.
Pero un intercambio de triples entre los dos equipos, con Curry calentando la muñeca, puso a los Warriors en delantera por primera vez desde el 3 a 0. El primer cuarto concluyó con un 31-30 para los de la bahía.
El segundo periodo empezó como ocurrió en el primer lucha. Una vez más, Steve Kerr, el preparador específico, sentó a Curry, cuya presencia, sólo por el hecho de estar ahí, intimida. Los de Boston se pusieron cinco hacia lo alto (35-40). Y regresó Curry. Entre sus tiros, y la inspiración de Looney y el más que suplente Bjelica en defensa, los Warriors lograron un parcial de 10 a 0.
Curry ha vuelto a ser el faro ofensivo de su equipo 
Su delantera de 45-40 duró poco y los Celtics volvieron a recuperar el liderazgo (45-46). A pesar de la inspiración de Tatum, los Warriors se fueron al refrigerio con una delantera de 52-50, con un Wiggins reanimado, un Thompson lamentable y la sensación de que inexpertos o no, estos Celtics son muy duros. Y eso que Horford, el héroe del primer partido, acabó con 18 minutos jugados y cero puntos.
El tercer cuarto empezó como acabó, con Thompson fallando. Pero por fin metió un triple. Los Warriors lograron una brecha de siete puntos…Y de diez. Y doce (68-56). Este era otro partido.
Final de la NBA
Horford, héroe de los Celtics en el primer partido, se quedó en solo 2 puntos
A errata de siete minutos para zanjar el cuarto, Horford logró sus primeros dos puntos. Y únicos.
Siguió el desastre Thompson. A estas staff, solo que hubiese anotado la parte de lo que había tirado, el tanteador sería insalvable para los visitantes. Que rebajaron a seis la diferencia.
Entonces se produjo el clic, poco invisible, que transformó el choque. Apareció la embeleso de Curry, cuya contribución resultó decisiva para brindar una brecha de 17 puntos (79-62), merienda a cero en dos minutos y medio.
Final de la NBA
Golden State rompió el partido en el tercer cuarto (35-14)
Los Warriors demostraron que no solo son letales por sus tiros de tres, sino que asimismo saben defender, combatir por las pelotas. El tercer periodo terminó con una señal. Poole metió un triple desde casi medio campo, desde 12 metros de distancia. La canasta del partido y la confirmación de que los Warriors continúan más que vivos.
El resultado era locuaz, 87-64. Ya se sabe que los de la bahía son especialistas en el tercer cuarto.
Poole, uno de los principales socios anotadores de Curry para los Warriors 
A pesar de poner en marcha el tramo final sin Curry, que ya no regresó, los locales salieron como un cohete y se pusieron a 29 puntos (93-64). A partir de ahí los Celtics se guardaron a su tripleta astral (Taum, Brown y Smart), mientras Thompson continuó su festival de despropósitos, refleja de dos primaveras de paro por herida, con Curry, Wiggins y Draymond Green de espectadores.
El tanteador abultado fue la excusa para dar minutos a jugadores que por lo común no pisan la cancha. Estaba todo resuelto. El tanteador se quedó en 107-88 y la sensación de que se había restablecido el orden: los Warriors recuperaron la autoestima. Y el preparador Udoka, el más experimentado de los Celtics en una final, fue el que perdió los alteración y le pitaron una técnica.
La serie viaja de la costa oeste a la este. El miércoles toca en Boston.
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