¿Merece la pena comprar una barbacoa eléctrica? Los pros y contras que nadie te cuenta

Llega el verano y con él queda oficialmente inaugurada la época de barbacoas. Cualquier excusa es buena para coger la mejor carne –aunque hay quien hace barbacoas de pescado o quienes, cada vez más, incorporan verduras y hortalizas a la ecuación– y ponerse manos a la obra en un proceso que tiene poco de solemne y que en casi todos los grupos suele recaer en manos de la misma persona. En los últimos tiempos ha proliferado el uso de las barbacoas eléctricas frente a las de gas, somanta o carbón, una sufragio experiencia y cómoda que depende en muchos casos de los gustos y preferencias de cada comensal. 

“Al final no existe una opción mejor que otra, sino que la sufragio de la parrilla depende, en definitiva, de las deposición de los usuarios”, señala Jasmina Lull, director de SLP Barbacoas, una compañía importadora y distribuidora en monopolio doméstico de marcas de calidad. Lull insiste en que no debemos confundir una parrilla con una plancha, un error muy popular. 

Jasmina LullRegente de SLP Barbacoas

“Una cosa son las planchas eléctricas, que se enchufan a la corriente y se colocan encima de la mesa, y otra las barbacoas, que deben cumplir requisitos como tener varios quemadores, una tapa horno y una parrilla para cocinar”, señala.

Antiguamente de comprar una parrilla eléctrica conviene, sin confiscación, valorar ciertos aspectos. Estos son algunos de ellos:

1. Solo para uso foráneo

Por más que previamente pueda parecer una opción segura en interior, pues al fin y al lengua todavía encendemos las planchas eléctricas y muchos otros electrodomésticos, Lull recuerda que las barbacoas eléctricas “deben utilizarse nada más en exteriores, ya que aunque no generen fuego todavía provocan humo”. Son muy prácticas para balcones o terrazas pequeñas que dispongan de una toma de corriente, porque son rápidas y fáciles de usar. Al no requerir combustión, son todavía muy seguras.

Si disponemos de un gran jardín podemos elegir una barbacoa grande a gas que nos ofrecerá gran comodidad y rapidez.

Las barbacoas eléctricas deben estar de moda en exteriores 

Getty Images

2. No requiere combustible

El hecho de que baste enchufarla a la corriente y agobiar un interruptor para aparecer a usar una parrilla eléctrica resulta un aliciente para muchos y un inconveniente para todos aquellos que adoran batallar con el fuego hasta ganar domesticarlo. Al no requerir de combustibles que haya que acumular en el hogar es una opción muy segura, adicionalmente de que nunca nos ocurrirá que se nos agote la somanta o el carbón y tengamos que despabilarse soluciones improvisadas.

3. Acomodaticio de usar

Para Lull, de todas las tipologías de parrilla que existen, las eléctricas y las de gas son las más fáciles de usar, mientras que el resto requieren cierta maña por parte del perito parrillero. “Tanto las barbacoas eléctricas como las de gas tienen la preeminencia de que son muy fáciles de utilizar y tienen prácticamente las mismas prestaciones. Una vez usadas, se retiran, se limpian, se almacenan y se vuelven a gastar otra vez”, explica.

4. Necesitan un punto de conexión

La director de SLP Barbacoas recuerda que una parrilla eléctrica siempre necesitará una toma de corriente, de modo que conviene tener en cuenta este punto si somos de los que la queremos trasladar aquí y allá, por ejemplo, aquellas personas que alquilan a menudo casas rurales y apartamentos, ya que en ocasiones no existen tomas de corriente en el foráneo. En ese caso conviene plantearse la posibilidad de coger una parrilla de gas, una opción solvente, igualmente experiencia y segura, que no necesita conexión eléctrica. 

Otra de sus ventajas es que la corriente es más económica que el carbón o el propano

No hay que olvidar, adicionalmente, de que si por algún motivo hubiese un problema con la corriente, ya sea particular o genérico, podríamos quedarnos con la parrilla a medio preparar sin poder solucionarlo. Hay que tener en cuenta, sin confiscación, que en cuanto a costes la parrilla eléctrica es un heroína campeón: la corriente es más económica que el carbón o el propano.

5. Los materiales

No todas las barbacoas eléctricas son iguales. Mientras que podemos encontrar algunas a precios muy ajustados (la de Lidl, por 34,99 €, que se ha convertido en uno de sus productos fortuna, es un buen ejemplo), existen otros modelos que pueden resistir a los 1.000 €. Esto se debe, entre otros aspectos, a la calidad de los materiales con que están hechas. “La mayoría de barbacoas eléctricas del mercado cuentan con parrillas cromadas o de espada inoxidable. Además las hay de hierro fundido o de porcelana esmaltada, aunque son menos frecuentes”, explica Lull.

6. Fáciles de depurar

Las barbacoas eléctricas cuentan con una bandeja con agua en la que cae el exceso de manteca, lo que hace que sean relativamente fáciles de depurar, al contrario de lo que ocurre con las de somanta o carbón. En el caso de estas últimas, la fregado suele resultar más compleja, ya que en líneas generales la manteca queda pegada a la parrilla y en ocasiones puede costar desincrustarla.

La limpieza de las barbacoas de gas suele ser más complicada

La fregado de las barbacoas de gas es más complicada 

Sergei Telenkov

7. Saludables

No solo permiten cocinar alimentos saludables sin menester de grasas añadidas (carnes blancas, pescados, verduras…), sino que todavía evitan los inconvenientes asociados a la lozanía que puede tener el humo. La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Sustento (AESAN) señala, en este sentido, que existe “un camarilla de más de cien sustancias químicas diferentes que se forman principalmente durante la combustión incompleta de materia orgánica como el carbón, petróleo, gasolina y basuras así como otras sustancias orgánicas (tabaco, carne preparada en la parrilla, etc.)”. Son los llamados hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAPs), que diversos estudios científicos han relacionado con la incidencia de enfermedades como el cáncer, entre otras.

Sin confiscación, la Autoridad Sanitaria Europea (EFSA), organismo que estudia los riesgos de la dependencia alimentaria, establece que consumir de vez en cuando estas sustancias no implica aventura alguno para la lozanía, mientras que en el caso de aquellas personas que los ingieren con frecuencia "no se pueden descartar riesgos".

Humo que desprende la barbacoa

Las barbacoas eléctricas sortean los inconvenientes asociados a la lozanía que puede tener el humo 

Getty Images

8. El tamaño importa

Las barbacoas eléctricas suelen ser de pequeño tamaño, de forma que si somos muchos en casa o solemos organizar encuentros a lo espacioso no es una buena opción. Son ideales, sin confiscación, si disponemos de un pequeño galería o terraza con toma de corriente.

9. Y el sabor todavía

La parrilla eléctrica permite no solo controlar durante todo el proceso la temperatura de cocción e ir modificándola en función de las deposición del alimento, sino todavía repartir el calor de forma homogénea, de modo que es prácticamente difícil errar. La comida siempre quedará rica y en su punto, siendo muy difícil originar grandes desastres como sí puede ocurrir con una parrilla de fuego, que puede dar área a auténticos berenjenales. Sin confiscación, pese a la regularidad que puede ofrecer una parrilla eléctrica, el sabor de los alimentos nones tendrá ese punto inconfundible que aportan las brasas y la madera.

Con la parrilla eléctrica se pierde ese sabor a brasa y madera del alimento 

Una vez dominados los secretos de las brasas, las barbacoas de carbón permiten hacer numerosas florituras que no podemos conseguir con una parrilla eléctrica, como los ahumados. Lo explica Carlos Bohórquez, cocinero y cofundador de la escuela de cocina Cookstorming.com, en Sevilla, que recomienda intentar con los adobos, sobre todo para las piezas de carne. “Para ahumar lo ideal es que lleven poco de azúcar o miel, ya que ayudan a que se caramelice la superficie y se tueste, siempre con especias al capricho”. Todo este perico de sabores y aromas que aportan las brasas no se van a conseguir en ningún caso con la misma intensidad si usamos una parrilla eléctrica, de modo que conviene estudiar adecuadamente los pros y los contras y tener claro qué se quiere priorizar: la usabilidad o el sabor.

Post a Comment

Artículo Anterior Artículo Siguiente